Muchas personas que pretenden pedirle a Dios algo o por alguien, siempre tienen el obstáculo de no saber cómo orar, algunos repiten rosarios, frases compuestas con buenas frases o pensamientos positivos, otros rezan plegarias escritas para ver si algo sucede. Incluso para la reprensión de demonios se hacen “reglas” de cómo exhortarlos o expulsarlos.

Jesús enseñó a sus discípulos el secreto de la oración eficaz, y aunque fue un modelo a seguir, significa mucho el contenido de estas palabras dichas en EL PADRE NUESTRO.

Mateo 6:9-13 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

a) Intimidad y reconocimiento.

Ante todo él es nuestro Padre_ Su majestad no tiene limites. Debemos adorarle por su grandeza sin par. Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.
10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.11 

b) Petición.

En la oración debemos presentar nuestras necesidades a Dios para obtener respuesta. 11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy, 13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal;

c) Confesión.

Debemos reconocer nuestros pecados, y pedir perdón por ellos, sabiendo que tenemos que estar dispuestos a perdonar si queremos que el Señor también nos perdone a nosotros. 12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.

d) Adoración

Terminar con reconocimiento de su poder y su gloria.
13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén.

Siempre que oremos, hablemos con nuestras propias palabras, alabando, pidiendo, confesando y adorando, como Jesús enseñó a sus discípulos.

Debemos aprender desde ahora a tener un tiempo devocional diario con el Señor, que consiste en: leer la Biblia, meditar en el Señor y orar.

La oración modelo dicha por Jesús a sus Discípulos, es una muestra perfecta de la comunicación que Dios quiere tener con sus hijos, y mucho más importante cuando llega a nosotros el pensamiento de no saber orar a Dios. Use este modelo, practiquemos y disfrute de la presencia y respuesta de Dios a sus oraciones.

 

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