L os evangelios nos refieren las enseñanzas de Jesús en relación a la obra del Espíritu Santo. El énfasis en la personalidad del Espíritu revela su importancia para los días posteriores a la glorificación. El Señor se refirió al Consolador como el cumplimiento de la promesa.

Su venida daría continuidad al ministerio de Cristo, quien ahora está a la diestra del Padre intercediendo por nosotros. El Señor comparó el fluir del Espíritu como ríos de agua viva para referirse al impacto que produciría en la vida del creyente. Habló de él como el Consolador por su labor de compañero, director, consejero y protector. En el libro de los Hechos se observa su cumplimiento a cabalidad.

La presencia del Espíritu Santo resulta esencial en la iglesia. Los apóstoles entendieron las enseñanzas de Jesucristo y honraron al Espíritu. Entiéndase que honra significa respeto, reconocimiento, honor. Lucas relata con toda precisión que las iglesias y los creyentes entendieron quién debe tener el primer lugar en cada reunión.

Hay varios relatos en el libro de Hechos, pero el siguiente sirve de ejemplo de que cuando se le da la honra al Espíritu Santo, los resultados son trascendentales: Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo. Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado (Hechos 13:1, 2). El verbo dijo está conjugado en pretérito perfecto simple. Es un tiempo absoluto de aspecto perfectivo; una acción del pasado terminada, que queda como modelo para ser imitada, ya que fue una acción trascendente.

La expresión dijo el Espíritu Santo, no es una simple oración. Constituye la revelación de la personalidad del Espíritu, del lugar que ocupa en la iglesia y en la vida del creyente; su presencia provoca cambios en cada miembro del cuerpo de Cristo. La honra al Espíritu Santo es el sometimiento y la obediencia; es reconocer que él es el único que puede guiar a la iglesia. Honrarlo nos hace ser testigos de su manifestación y bendición. ¿Qué sucede cuando el Espíritu Santo recibe la honra?

Revela gobierno y dirección

Si se retira la expresión dijo el Espiritu Santo del texto, se retira el carácter y la naturaleza divina de la iglesia.

Sería meramente la reunión de un sindicato, un club, pero no el cuerpo de Cristo. El texto bíblico de Hechos 13:1 menciona muchos nombres de hombres importantes en la congregación de Antioquía, diferentes nacionalidades y culturas, de distinta posición económica y variada educación. Pero en medio de tantos nombres importantes nada mejor que escuchar la voz del Espíritu Santo. Podremos tener una élite de hombres preparados o personalidades de renombre, pero si no escuchamos la voz del Consolador resonar en nuestras reuniones y servicios no cumplimos nuestro propósito como iglesia. Dijo el Espíritu Santo revela que la iglesia de Antioquía tenía gobierno y dirección. Recuerdo la iglesia donde crecí espiritualmente. En cada reunión de líderes o junta plenaria, en el fragor de la discusión que no nos había llevado a nada, terminábamos orando a Dios y no faltaba una palabra del Señor.

O cuando el Cuerpo Ejecutivo llamaba a hermanos con algunas diferencias, terminábamos orando por reconciliación y se escuchaba la voz del Espíritu Santo dando dirección en las decisiones. Donde guía y gobierna el Espíritu Santo siempre habrá servicio cristiano y vida espiritual comprometida.

Revela procesos

Proceso es la acción de avanzar para concretar una operación específica. Toda iglesia tiene procesos: de construcción, de economía, de membresía, de familias, de ministerios. Cada creyente tiene un proceso en la vida cristiana. La comunidad de Antioquía tenía profetas y maestros. Esto habla de una iglesia de procesos, porque había predicación y discipulado. La membresía estaba inmersa en la formación cristiana; no sólo se evangelizaba, también se educaba. Los nombres de Hechos 13:1 con sus apellidos o gentilicios indican procesos. Bernabé y Pablo tenían más de un año en Antioquía, habían cumplido varias tareas asignadas, y ahora estaban por entrar a una nueva etapa de trabajo.

Una iglesia que no honra al Espíritu Santo se estanca, se detiene, se avejenta. Los procesos se detienen, no surgen nuevos líderes y no se levantan ministerios. Dijo el Espíritu Santo revela que la iglesia está expectante a lo que hará Dios. ¿Hacia dónde se está dirigiendo tu iglesia o tu ministerio? Honra al Espíritu Santo, permite que dé a tu congregación un avance. En cada proceso hay resistencia o luchas, pero Dios proveerá de fuerzas para salir victoriosos. ¿Por qué te has detenido? ¿Por qué crees que no vale la pena seguir?

Revela diseño de vida

Dios tiene diseñada cada vida. Sólo él sabe hasta dónde llegaremos, y siempre será una sorpresa.

El Espíritu Santo dijo: … para la obra a que los he llamado, lo cual indica que nunca terminamos de construir. Cuando pensamos que posiblemente es todo lo que se puede hacer ministerialmente hablando, Dios nos dice: tu llamado fue diseñado para algo más. Bernabé y Pablo posiblemente pensaban que Antioquía era la voluntad final de Dios. Era tal el crecimiento de la iglesia; tan impresionante era lo que Dios estaba haciendo en ese lugar. Tal parece que la palabra llevada por Ananías en el día de la conversión de Saulo estaba cumplida. Pero el Señor tenía algo más.

Hechos 13:2 no describe un día de ayuno y oración de la iglesia de Antioquía. Revela más bien que la práctica constante en esa congregación era la ministración en ayuno y oración, en otras palabras, honraban al Espíritu ministrando continuamente. Por tanto, el Espíritu Santo hablaba con toda libertad, revelando siempre los planes y diseños para la vida de la iglesia. Si el pueblo del Señor no sabe qué es lo que sigue o cuál es el siguiente paso que dar, es porque se ha dejado de ministrar. Actualmente hay días de oración o de ayuno, pero son sólo programas aislados. ¿Se ha preguntado si ya se cumplió el propósito para lo que fuimos llamados?

Conclusión
Hablar de la manifestación del Espíritu no es hablar de sólo dichos o sentimientos. Es permitir la centralidad de Dios en la iglesia, vivir bajo su gobierno, dirección y sumisión a sus propósitos hasta alcanzar la madurez. Ninguna iglesia puede avanzar alejada de la dirección del Espíritu Santo. Hoy se vive un silencio espiritual. Lo que se escucha son profecías falsas cargadas de intereses y protagonismo heréticos. El Espíritu Santo merece la honra, él es la esencia y razón de ser de la iglesia. Somos llamados a ministrar, y se ha de entender que ministrar no es tomar un lugar de preponderancia, sino reconocer que estamos bajo dirección y comprometidos a hacer lo que ordene el Señor. Que vuelva a escucharse en cada culto, asamblea o reunión de líderes: Dijo el Espíritu Santo.

fuente: aviva 26, abril 2018

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