Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto y allí oraba (Marcos 1:35).

[dropcap]M[/dropcap]e queda claro que hablar de la oración es incursionar en una de las actividades espirituales de mayor fortaleza en la vida del siervo de Dios; me atrevería a decir, que una de las razones por las cuales muchos han sucumbido ante la prueba es la falta de oración, en la vida de quienes sirven a Dios.

En la vida de Jesús esta práctica de la oración era parte importante en su ministerio. La Biblia dice que aun de mañana y aún cuando era muy oscuro, Jesús sacrificaba su descanso y su seguridad para buscar el rostro de Dios.

Quisiera permitirme, revelar un poco de la vida de oración de algunos siervos de Dios.

Moisés, fue uno de los hombres más importantes en la historia del pueblo de Israel, fue un libertador, un conquistador y un líder; todas estas características de la vida de Moisés nos proporcionan elementos para escribir libros, pintar cuadros y hasta armar una película. Sin embargo, la característica más importante de la vida de este siervo fue su relación íntima con Dios; de él se dice que veía a Dios cara a cara (Éxodo 33:11), ostentaba una vida de oración, que no sólo daba formación a su vida sino que hasta el color de su piel le cambió, ya que la Biblia dice que su piel resplandecía.

 

Jesús. Para él, pasar tiempo en la presencia del Padre era de suma importancia.

Marcos 1:35 dice que siendo aún de mañana y muy oscuro, Jesús salió a un lugar desierto y allí oraba. El gran predicador llamado Moody dijo: todo siervo de Dios debiera mirar el rostro de Dios antes que mirar el rostro de cualquier hombre. La oración en la vida de Jesús era un estilo de vida, la popularidad del maestro nunca eclipsó la pasión de pasar tiempo en la presencia de Dios. Lucas 5:15, 16 dice que la fama de Jesús se difundía y mucha gente se reunía para oírlo y ser sanados de sus enfermedades, mas Jesús se retiraba al desierto y allí oraba. Si el maestro, el Salvador del mundo, pensó en la importancia de la vida de oración, creo que sería sabio que nosotros pensáramos lo mismo; que nuestra vida de siervos de Dios sea recordada por esta misma práctica, la oración.

El rey David en el Salmo 27:4 ruega al Todopoderoso, en una plegaria urgente e intensa, por estar en la casa de Dios todos los días de su vida. Él está determinado a buscar la seguridad permanente y la alegría de la presencia del Altísimo; su único y más importante objetivo es estar en la casa de Dios. David no era un ermitaño tratando de ocultarse en el templo. Él había probado de todo lo que un ser humano pudiera desear; había conocido las riquezas, los bienes y el poder; había recibido la alabanza de los hombres, pero nada se comparaba a estar en la presencia de Dios.

Martín Lutero dijo: de la misma manera que para el sastre es hacer ropa y para el zapatero remendar el calzado, así para el siervo de Dios, practicar la oración. ¡Qué en nuestra vida, de siervos de Dios, seamos conocidos por la comunión que tenemos con nuestro Señor!

Concluyo diciendo, que la vida de oración nunca ha quedado sin efectos o resultados en aquellos que la practican; cuando Moisés oró, el mar se abrió; cuando Elías oró, el fuego cayó; cuando Daniel oró, la boca de los leones se cerró. ¡Que el Señor nos permita cada día experimentar una vida de resultados gloriosos en la práctica de la oración! Como el sastre a fabricar ropa; el zapatero a remendar zapatos y como el siervo de Dios a buscar a su Señor.

 

fuente: Aviva 2013 edición 7

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