L a palabra éxito aparece cuatro veces en la Reina Valera del ´60: en 1 Samuel 18:30, 1 Reyes 22:13, Nehemías 1:11, y Daniel 11:17.

Concuerda con la definición del diccionario el concepto de estos pasajes tocante al éxito: resultado feliz. Así pues, un ministerio exitoso es el que tiene un buen resultado. Nótese que el éxito no se cuantifica, solamente se califica: es un buen resultado. La clave bíblica para obtener buenos resultados en el servicio de Dios no son difíciles de encontrar, varios ejemplos y enseñanzas bíblicas los contienen.

Se debe ministrar de acuerdo al llamado recibido por Dios. Uno es el que planta y otro es el que riega, uno profetiza y otro evangeliza, uno es mano y otro es pie. El Señor llama sus siervos a áreas de trabajo particulares según los dones que les imparte. Pedro lo dijo: si alguien ministra, ministre conforme al poder que Dios da…. Un veterinario obtendrá deplorables resultados si aplica sus habilidades y herramientas a las artes gastronómicas. Para obtener buenos resultados en el ministerio se debe tener muy en cuenta la vocación ministerial: zapatero, a tus zapatos.

Ser diligente en el desarrollo del ministerio aumentará las probabilidades de buenos resultados. Dios dota a cada uno de sus siervos como quiere: a uno da cinco talentos, a otro dará dos, y a otro uno. El éxito no tiene que ver con la cantidad de talentos que se recibe, sino con la forma en que se trabajan. El potentado tuvo las mismas palabras aprobatorias para el que, por su capacidad, ganó cinco talentos, como para el que ganó dos: buen siervo y fiel, dijo a ambos. El caso del tercer individuo tomó otro cauce; el dueño lo llamó malo y negligente debido a su actitud, pues al enterrar el capital lo destinó a la inactividad, y por lo tanto a la improductividad. Un talento o un don utilizado diligentemente producirá buenos resultados, más en algunos casos que en otros, pero un talento sin trabajar, nunca.

jesus_walking_on_water2Las sandalias de Moisés parecían demasiado grandes para Josué; sin embargo, Dios le dio a este líder una llave para obtener buenos resultados en la enorme empresa que tenía por delante: obediencia a la Palabra de Dios. El servidor del Señor, no es un empresario independiente que en momentos apurados solicita la intervención de un poder sobrenatural para facilitarle buenos resultados en su actividad, sino un obrero bajo las órdenes del Gran Soberano. La obra es del Todopoderoso, el equipo con la que se realiza también, de igual manera los objetivos. Tiene sentido actuar en la forma y el tiempo indicado por el Señor, discernir las directivas del Espíritu ¿De qué otra manera habrían vencido los hebreos con su rudimentaria maquinaria bélica a Jericó? Los buenos resultados en la guerra de conquista se dieron en respuesta a la obediencia a las Sagradas Escrituras por parte del pueblo y su liderazgo.

Una vez tomado el arado, la mirada debe dirigirse sin claudicar hacia adelante hasta lograr los buenos resultados. El Hijo de Dios era plenamente consciente de su misión en la tierra y de las implicaciones de su realización: la encarnación, el servicio a una humanidad pecadora, el vituperio, el sufrimiento y la muerte cruel; sin embargo, Jesús transita toda la ruta sin claudicar, porque espera un resultado: llevar muchos hijos a la gloria. Obtener buenos resultados exige un compromiso con la misión.

Es Dios quien califica los buenos resultados como tales, quien establece los criterios que determinan lo que es oro y lo que es paja, lo que merece aprobación o desaprobación. La iglesia de Laodicea se consideraba exitosa, pero según los criterios divinos era un fracaso. En aquel día algunos presumirán ante el Señor el éxito obtenido en su ministerio. Echamos fuera demonios…sanamos los enfermos, dirán. Jesús los rechazará llamándolos hacedores de maldad. Los buenos resultados, se obtienen en la integridad de un corazón que honra al Señor sobre todas las cosas, y que supone una vida agradable a él.

fuente Aviva 2011-01

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