Deuda es un compromiso de pago obligado entre dos entidades. De entrada la Biblia muestra con precisión cuál es la instrucción divina con respecto a las deudas: ¡EVITARLAS! No debáis a nadie nada… (Romanos 13:8).

Una de las razones del mandamiento se fundamenta en el hecho de que las deudas reducen a las personas a una posición de servidumbre. Proverbios 22:7 dice: …el que toma prestado es siervo del que presta, y el Dios de libertad quiere proteger a su pueblo de esa condición, que a su vez se convertirá en una limitante en el cumplimiento de nuestro llamado, cualquiera que éste sea (2 Timoteo 2:4).

Los tiempos que vivimos son de incertidumbre. No es sabio que la bonanza del tiempo presente propicie decisiones temerarias de endeudamiento en el supuesto de que las condiciones seguirán siendo favorables de forma indeterminada. Todos hemos comprobado que todo puede cambiar de forma sorpresiva e inesperada. La Biblia dice: cuando no sabéis lo que será mañana (Santiago 4:14). La Biblia habla de un hombre que fue temeroso de Dios, pero dejó comprometido el futuro de su familia a causa de que la muerte lo sorprendió mientras era deudor (2 Reyes 4:1).

Dios ha determinado que dependamos de él para cada una de nuestras necesidades. De hecho, Jesús enseñó que esto debemos hacerlo cada vez que oramos y decir: El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy… (Mateo 6:11). Endeudarse en ocasiones es el resultado de no haber pedido o esperado en Dios para la provisión que él ha prometido.

Por otra parte, el endeudamiento precipitado se constituye en un estorbo que obstaculiza que nos consideremos a nosotros mismos. Habrá ocasiones en que la negativa de Dios ante una petición tiene como finalidad evitarnos daños y dolores en ese futuro que sólo él conoce. Pedís, y no recibís, porque pedís mal… (Santiago 4:3).

Pablo advirtió a Timoteo que se puede caer en un …lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición (1 Timoteo 6:9). Como discípulos, somos llamados a una dependencia absoluta en Dios, contrario a fábulas artificiosas que exageran la capacidad y el potencial humano y describen al hombre mismo como la solución a todas sus necesidades.

Hasta aquí hemos establecido que la postura bíblica con respecto a las deudas es no contraerlas y mantenernos libre de ellas. Ahora consideraremos qué hacer en aquellos casos en los que ya se está en situación de endeudamiento:

Hágalo motivo de oración:

Independientemente de cuáles sean las razones por las que estemos endeudados, Dios puede ayudarnos en ello.

Revise su propio corazón:

En ocasiones las deudas tienen su origen en una búsqueda de una plenitud que no se ha sabido encontrar en Cristo.

Determine que el dinero será su siervo, nunca su amo:

La Biblia dice que el dinero sirve para todo (Eclesiastés 10:19). Debemos tener presente que el dinero es un poderoso rival que se opone a Dios en el corazón de los hombres.

Busque el equilibrio:
Por ningún motivo tenga egresos mayores que la suma de sus ingresos. Ejercite una fiel mayordomía financiera:

Sea fiel con sus diezmos, ofrendas y demás compromisos económicos contraídos con el reino de Dios.
Algunos pretextan que debido a la condición no pueden hacerlo, pero otros han experimentado que precisamente haciéndolo han pasado exitosamente la prueba y fueron ayudados por Dios. Paradójicamente, a veces el tiempo de sequía es el mejor tiempo para sembrar.

Practique el contentamiento:
Esfuércese en agradecer a Dios en todo. La gratitud nos ayuda a entender que no somos merecedores de nada y que lo que tenemos es por la misericordia divina, por tanto, nos alegramos en ello. Quien no agradece lo poco no está listo para lo mucho.

Rompa y sustituya los hábitos compulsivos de comprar y competir:
No tratemos de “estar a la altura”, simplemente aprendamos a vivir cualquiera que sea nuestra situación. Deshágase temporalmente de las formas fáciles y engañosas de endeudarse. Si ha comprobado su problema con el endeudamiento, no conserve tarjetas de crédito y no acepte los “créditos pre aprobados” que le ofrecerán al realizar alguna operación en la ventanilla bancaria. Sea firme en su decisión de librarse de la deuda, los suyos se lo agradecerán, pues no existe mayor tranquilidad que sabernos libres de deudas.

Finalmente…
Tenga en alta estima el honor de Dios: Esdras dijo: Porque tuve vergüenza de pedir al rey tropa y gente de a caballo que nos defendiesen del enemigo en el camino; porque habíamos hablado al rey, diciendo: La mano de nuestro Dios es para bien sobre todos los que le buscan; mas su poder y su furor contra todos los que le abandonan (Esdras 8:22). Dios ha prometido suplir para nuestras necesidades (Fil 4:19). El discípulo de Cristo cuidará el honor de Dios, evidenciando con su vida que Cristo es fiel a sus promesas y es proveedor de su pueblo.

fuente: aviva 22 edicion Enero 2017

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