Introducción

Sabemos, que ante el problema del pecado que separa al hombre de Dios es necesario que se haga un pago por tal afrenta, tal pago debe cumplir con los requerimientos que Dios mismo demanda y para realizar tal pago y apaciguar su ira.  Solo en la persona del Hijo de Dios se cumple esa demanda

Es Jesús  y nadie más quien podría dar un pago justo, llevando a cabo la obra redentora. Sin haber conocido pecado, lo cual era inapelable para llevar a cabo tal obra, se hiso pecado para poder con ello completar a cabalidad tal obra y realizarla una vez y por siempre.

Es Jesús el sumo sacerdote  (Hebreos 7:26) por lo cual realiza esta obra con los requerimientos propios de esta labor, y además como el cordero que quitaría el pecado  del mundo siendo Él mismo el sacrificio (Juan 1:26). Por lo cual se requiere una pureza en ambas cuestiones, una impecabilidad en Jesucristo, quien es el  que realizo esta labor glorificando su nombre a través de ello.

Una vez muerto y resucitado el discípulo  Tomas cuando le ve hace la exclamación ¡Señor mío y Dios  mío! (Jn 20:28) y la palabra que se utiliza en este texto para Dios es Theos, palabra usada para la esencia absoluta de quien era Jesucristo, lo cual nos da luz en el hecho que los primeros discípulos comprendieron la naturaleza divina santa de quien había muerto y resucitado.

Impecabilidad de Cristo

Son las Escrituras las que nos enseñan de manera unánime la absoluta impecabilidad de Cristo, en todas las circunstancias. E incluso pudo desafiar a sus enemigos diciéndoles: ¿Quién de vosotros me redarguye de pecado? (Jn. 8:46). Jesús como hombre tenía plena certeza de quien era y cuál era el propósito de su estancia en la tierra, dándolo a notar en una naturaleza y comportamiento perfecto. (Oliver, 2000, pág. 74)

El primer aspecto para demostrar la impecabilidad de Cristo es su nacimiento. Si bien es una teoría, tiene bastante aceptación el hecho de que es el ADN del hombre el que transmite el pecado y no la mujer por lo cual al nacer de una virgen es concebido puro y sin pecado para así poder pagar como cordero sin mancha por los nuestros. (Bernis, 2011, pág. 183)

Sin embargo existe un aspecto que vale la pena tomar debido a la suma importancia que tiene la Profecía de Isaías en la historia de Jesucristo, debido a su citación directo con la venida del Mesías. Esto debido a la controversia que suscita precisamente la virginidad de María, debido a que al desacreditarla, buscan desacreditar el resto de la obra redentora de Jesucristo.

El Rabino Jonathan Bernis menciona que primeramente,  la traducción del hebreo al griego del Antiguo Testamento fue llevada a cabo por judíos 250 años atrás del nacimiento de Jesús, por lo cual la palabra “virgen” de Isaías 7:14, que detractores de Jesús pretenden desacreditar como una mala interpretación, queda descartada no tan solo por el aspecto de la interpretación de si no porque existe evidencia del nacimiento virginal de Jesús. (Bernis, 2011, pág. 184)

Esto lo vemos manifiesto en una confrontación directa con los fariseos en Juan 8 donde los fariseos le atacan al recalcarle que ellos si son hijos de Dios, acusando con ello de una ilegitimidad de Jesucristo ya que sabían que Jesús tenía un respaldo divino tal y como lo expreso Nicodemo capítulos atrás por lo cual intentaban desacreditar su nacimiento desacreditándole de esta manera, lo cual evidentemente no fructifico y se consolido la verdad de un nacimiento virginal donde el pecado no formo parte de Jesús desde este aspecto. (Bernis, 2011, págs. 187, 188)

Posterior al nacimiento y el breve episodio de Jesús en el templo con los maestros de la ley (Lc. 2 41:51). Tenemos su bautismo, seguido de uno de los episodios más misteriosos de la vida de Jesús, las tentaciones las cuales encontramos en (Mt. 4:1-11, Mr. 1:12-13, Lc. 4:1-13). Si bien este aspecto es de controversia debido a que se cuestiona el hecho permiso rio de su tentación, debido al propósito ya que siendo Dios, era imposible que pecara, pero como hombre, en algunos pensamientos teológicos esto es imposible, por lo cual opinan que estos relatos carecen de veracidad. (Hoff, 1990, pág. 68)

Esto sin embargo esto es una falacia debido a que tal hecho seria aceptar que una ficción formara parte del evangelio poniendo en tela de juicio su veracidad, lo cual no es admitida. Reconociendo por lo tanto que este episodio fue realmente una lucha contra el poder de satanás que logra vencer en ocasiones al hombre, mas no así con Jesucristo, el cual salió victorioso. (Hoff, 1990, pág. 68)

Además que la misma Escritura, en Hebreos 4:15  nos señala claramente que tenemos en Jesús alguien que se puede compadecer de nuestras flaquezas ya que como hombre, fue tentado en todo (refiriéndose a las tentaciones realizadas por satanás), sin embargo y enfáticamente me gustaría señalar, sin pecado alguno que imputarle.

Oliver James menciona que en cuanto a la discusión si Jesús tenía la posibilidad de pecar en el desarrollo de su vida, es inútil debido a que si bien tenía el poder para realizar cualesquier acto en su vida, debido al tipo de hombre que es, en carácter y moralidad esto es sin duda imposible. Además que las Escrituras nos enseñan que jamás se sintió tentación en el sentido de ser inducido siquiera a pecar. (Oliver, 2000, pág. 79)

En el desarrollo de su ministerio Jesús llamo al arrepentimiento y a la justicia, esto cuando lo hacia algún otro maestro siempre debía de ir acompañado de la conciencia del propio, ya que al tener conciencia del propio podía entonces apelar al arrepentimiento propio y de aquellos que le escuchaban. Jesús no realizo esto en ninguna manera ya si bien tenia pleno conocimiento del pecado no cayó sobre su alma mancha alguna. Por eso es que con autoridad confronta, a alguien que le redarguya de pecado y nadie puede hacerlo. (Jn. 8:46). (Pearlman, 1992, págs. 104, 105)

El Getsemaní (Lc. 22: 39-46) es un evento tan crucial donde Jesús está en el preludio de la obra más importante en la historia de la humanidad, y si bien su oración expresada en ese momento nos muestra su naturaleza humana de manera tan palpable, se sobrepone a ello conociendo de antemano el propósito por el cual se había encarnado, sujetando cada pensamiento, sentimiento y acción a la voluntad soberana ya establecida antes de la fundación del mundo (1 P 1:20), recalcando la suprema valía del sacrificio realizado en la cruz.

Pasado esto llega Judas (Lc. 22: 47-53) acompañado de aquellos que aprendieron al maestro, y a pesar del hecho violento que sucedió en este momento por parte de uno de sus discípulos, Jesús siguió demostrando su carácter como cordero perfecto, al no responder de manera violenta.

Durante todo el proceso de Juicio, que enfrento tanto en el aspecto religioso frente al sanedrín o el civil  ante Pilato y Herodes los cuales estuvieron  plagados de irregularidades, no fueron un pretexto para que Jesús repeliera y respondiera a las ofensas que recibía,  y mucho menos para dejar de lado el propósito por el cual estaba siendo vituperado desistiendo de recibir cada una de las laceraciones que su cuerpo soportó en el vía crucis, si no como bien lo señala Pedro, “no cometió pecado ni engaño fue hallado en su boca” (1P 2:21-23). (Hoff, 1990, págs. 257-261)

Aun viviendo el proceso más doloroso y álgido físicamente hablando, de su misión dentro de la tierra siguió manifestando esa naturaleza perfecta, a pesar de que en esos momentos estaba cargando todo el pecado del hombre, no ay ni la más mínima seña de que esto le afectase ni que se quejara, demostrando como lo hiso durante toda su vida una impecabilidad que nos da una plena certeza en aquel que pago por nuestros pecados.

Una vez resucitado, las dos naturalezas existen en Cristo, logró redimir de manera plena el cuerpo de nuestra humillación  a un cuerpo de gloria (Fil. 3:21). Las dos naturalezas coexisten de manera armoniosa en El, sin embargo ya no está sujeto a las limitantes naturales, a las cuales estamos sujetos nosotros.  (Oliver, 2000, pág. 89)

Los atributos divinos han sido una realidad desde la eternidad en el Hijo, entre ellos sin duda su santidad, el cual sigue corroborando la impecabilidad de Jesús. Además estos ahora coexisten con los propios de la naturaleza de hombre de una forma inmortal, cualesquiera que sean los propios de la humanidad en la resurrección,  en Jesucristo existen y además como menciona Lucas en Hechos, “Este mismo Jesús que ha sido tomado de  vosotros al cielo, así  vendrá como lo habéis visto ir al cielo” (Hch. 1:11). (Oliver, 2000, pág. 89)

2 Corintios 5:21

A continuación expondré uno de los textos más significativos con respecto al aspecto de la impecabilidad de Cristo. “Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en El” (2 Cor. 5:21) para solidificar según la perspectiva del Apóstol Pablo

Kistemaker menciona con respecto a este versículo que es el resumen de las buenas nuevas para el pecador, es aquí donde el Apóstol explica cómo es que Dios tomo a su Hijo el cual nunca conoció pecado, y puso sobre el todo el pecado del mundo, saltando el cuestionamiento de el por qué quiso hacerlo. Lo cual se responde de la siguiente manera: “por el puro beneplácito de su voluntad” (Ef. 1: 5). (Kistemaker, 2004)

Incluso en el Comentario Bíblico Mundo Hispano señala que es probable que este versículo fuese un credo en la Iglesia primitiva (pág. 255) ya que la afirmación de la rectitud plena de Cristo era una aseveración más que aceptada en los creyentes del primer siglo. (Baldeón, Fricke, Giles, Hill, & Sánchez, 2010, pág. 255)

De las distintas interpretaciones que se le pueden dar a este pasaje la erudición se inclina por el hecho que Cristo llego a ser el sacrificio por el pecado, entendiendo que a la luz del régimen de los sacrificios establecidos desde el pentateuco (Lev. 16) ya que cada que un Judío llevaba un animal inocente y perfecto, hacia una transferencia de los pecados por los cuales moriría aquel animal. (Baldeón, Fricke, Giles, Hill, & Sánchez, 2010, pág. 256)

Es decir que aunque fue tentado por Satanás esto no lo hiso pecador, más cuando Dios lo hizo pecado debido a la imputación de los nuestros, lo consideró como el portador del pecado, mas no como pecador, y aunque en semejanza es similar a nosotros en cuanto a la humanidad de su cuerpo, se guardó libre de Pecado. (Kistemaker, 2004, pág. 226)

Estableciendo ahora en Cristo un nuevo orden por medio del cual hoy en día podemos ser justificados, una nueva edad que se proyecta en la historia de la humanidad, solo a través de Jesucristo  el cual es el único capaz de llevar a cabo, quien encarnándose nos manifestó en un cuerpo mortal lo impecable de su naturaleza divina. (Baldeón, Fricke, Giles, Hill, & Sánchez, 2010, pág. 256)

Conclusión

         La impecabilidad de Cristo lo que le da una solides a nuestra fe como cristianos, ya que de igual forma cuando se expone con respecto a la resurrección, de que si no existe pues en vano es nuestra fe (1 Cor. 15:14). Si Jesús hubiese llegado a tener pecado el pago que se realizó por los nuestros es deficiente, lo cual no es cierto.

Por lo cual es imperativo para el conocimiento del cristiano no dejarse envolver por los distintos tipos de teorías que existen con respecto a la vida de Jesús, en las cuales dejan entre ver que su divinidad es cuestionable. Es una certeza la impecabilidad de Cristo para todo aquel que profesa ser cristiano, eso no está en duda.

REFERENCIAS

Baldeón, E., Fricke, R., Giles, J., Hill, T., & Sánchez, G. (2010). Comentario Bíblico Mundo Hispano 1 y 2 Corintios. El Paso, Texas: Mundo Hispano.
Bernis, J. (2011). Un Rabino Examina a Jesùs de Nazaret. Bloomington, Minnesota: Chosen Books.
Hoff, P. (1990). Se Hizo Hombre. Miami, Florida: Vida.

Kistemaker, S. J. (2004). Comentario al Nuevo Testamento 2 Corintios. Grand Rapids, Michigan: Libros Desafío.

Oliver, J. (2000). Cristo, su Persona y su Obra. Miami, Fl: Unilit.

Pearlman, M. (1992). Teologia Bíblica y Sistemática. Miami, Florida: Vida.

enviado y publicado por Johnatan Romero Rodriguez

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