Abrió, pues, Esdras el libro a ojos de todo el pueblo, porque estaba más alto que todo el pueblo; y cuando lo abrió, todo el pueblo estuvo atento. Bendijo entonces Esdras a Jehová, Dios grande. Y todo el pueblo respondió: ¡Amén! ¡Amén! alzando sus manos; y se humillaron y adoraron a Jehová inclinados a tierra (Nehemías 8:5-6).

La adoración constituye las acciones y actitudes que reverencian y honran la dignidad del gran Dios, del cielo y de la tierra. Si Jehová es Dios y Señor de Señores, la adoración entonces sólo le pertenece a él.

Es la adoración la práctica o la actitud que nos permite reconocer el señorío de Cristo en nuestra vida pastoral.

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La Adoración en los Ministros de Dios es imperante!

Los siervos del Altísimo han adorado desde el principio de la historia, desde Adán y Eva, pasando por Noé quién edificó un altar después del diluvio, reconociendo que el principio y fin de la vida están en Dios y qué decir del gran Abraham, que llenó de altares la ruta del desierto a la tierra prometida en el más claro reconocimiento de la grandeza y el poder del Señor.

En Abraham encontramos la forma y el modelo de la adoración para quienes en nuestra vida pastoral, lo hemos declarado nuestro Dios y Señor. Y de esta experiencia como adorador aprendemos lo siguiente:

  • Que la adoración es un imperativo de Dios en la vida de sus siervos
    Dios ordenó a Abraham que fuera y adorara. La adoración en la vida de sus siervos no es una opción donde se nos permite decidir si lo hacemos o no, más bien es una orden para nosotros.
  • La adoración pone a prueba la obediencia hacia el Creador
    Para preservar el pacto entre Abraham y Dios, era necesario que el mostrara obediencia, y la Biblia dice: … y Abraham fue al lugar que Dios le dijo (Génesis 22:3). Sin importar nada, sólo mostró el deseo que tenía, que la relación y el Señorío de Dios fuera sobre él y su casa. Que en nuestra adoración como sus siervos, el distintivo nuestro sea la obediencia a las directrices que el Altísimo marca para nuestro pastorado, ante la grandeza de nuestro Señor coincidimos con Abraham, no hay opciones, al Todopoderoso se le adora a través de la obediencia.
  • La adoración a Dios demanda el pago de un precio
    Es en este momento de la vida de Abraham donde ofrece su más grande ofrenda de adoración y el más alto valor que un adorador le puede dar a su Señor, porque una vida de adoración, demanda todo lo que somos y lo que tenemos, tiene que haber una entrega total de nuestro ser a Dios., el rey David al igual que Abraham, comprendió que la adoración que agrada a Dios, es la que representa un costo en nuestra vida, por eso dijo …porque no ofreceré a Jehová mi Dios holocausto que no me cueste nada… (2 Samuel 24:24).
  • La adoración a Dios es un acto que demanda fe para sus siervos
    Cada momento que transcurría y cada paso que Abraham daba aquel día, revelaban su fe en el Todopoderoso y el deseo que tenía de adorarlo, jamás confió en las circunstancias que lo rodeaban, creo que, con dolor y sentimientos encontrados por entregar lo que más amaba pero a la vez interesado en demostrar la fe y la confianza que tenía en Dios, caminaba rumbo a Moriha para adorar a su Señor. La fe en Abraham la encontramos cuando declara a sus siervos …Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros (Génesis 22:5). En realidad siempre creyó que Dios honraría su fe.

De Abraham aprendemos que la honra en la vida de los pastores es el resultado de una vida de adoración. El deseo del corazón de Dios es de proveerse de siervos que le adoran en espíritu y en verdad, que podamos nutrir o reforzar nuestra vida de adoración con estos elementos. Obediencia, disposición para el pago de un precio y el ejercicio de nuestra fe, para hacer de nuestra vida un modelo de adoración.

fuente: Aviva 2011 – 01

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