Rompió todos los récords de la historia el Congreso Nacional de Misiones, denominado: La Iglesia Local, Clave para la Gran Comisión. La magna celebración se realizó del 5 al 7 de julio de 2017, en el Centro de Convenciones de León, Guanajuato.

En salones ornamentados de lujo, con todas las comodidades y tecnología de primer nivel, se desarrollaron los programas de ponencias, tiempos de refrigerio en adoración, y espacios de exposición de los proyectos acreditados por el Departamento Nacional de Misiones. El entorno fue siempre propicio para nutrir la fe, avivar la esperanza y desafiar a un compromiso mayor con la gran comisión, a directivos, enviados, líderes, pastores e iglesias.

Desde la primera hasta la última noche experimentamos la presencia envolvente del Espíritu Santo en el ambiente del Congreso.

Cada devocional abundó en alabanzas y participaciones de misioneros que exponían las necesidades de los grupos a los que ministran, con expresiones bíblicas en español y en idiomas de los campos en los que trabajan. Entre música, adoración y oraciones fervientes, llenaron de incienso celestial el auditorio. Sentíamos que vibraban las almas nuestras en un entorno saturado de la gloria de Dios.

Fue maravilloso notar que nuestros enviados dominan el lenguaje de su lugar de misión, y están integrados a la cultura de la gente a la cual evangelizan o discipulan.

El Señor nos entregó una poderosa palabra a través de nuestro Superintendente General, Pbro. Abel Flores Acevedo. Con un sermón clásico de Isaías 6, con énfasis en la frase: Heme aquí, envíame a mí, nos motivó a escuchar el llamado divino a la misión; a no evadirlo, sino responder afirmativamente a Dios. Tenemos que estar dispuestos a entregarnos a la voluntad del Creador e ir a donde nos ordene y cumplir la encomienda que nos ha dado. Los misioneros llenaron el altar y los otros asistentes hasta donde pudimos nos acercamos a orar con ellos.

La consagración se tornó ferviente. Fuimos quebrantados por el toque del Espíritu. La organización tuvo niveles de excelencia en todos los aspectos. En los espacios de exposición los misioneros lucían sus ropajes especiales, tenían productos de promoción que captaban la atención de los asistentes. El sonido, registro, servicios auxiliares, seguridad, la iluminación y las atenciones del personal directivo y de ujieres estuvo de primer mundo.

Era motivante poder saludar a nuestros predicadores transculturales y notar su entusiasmo. El auditorio estuvo repleto de principio a fin. Mañana, tarde y noche la gente estaba atenta a las conferencias, predicaciones, videos y exposiciones.

Cada espacio de los programas se aprovechó al máximo. Se notó la efectividad de la fórmula del equipo de directivos del DNM. Cada uno de ellos participó con ponencias de alto grado de practicidad.

El Pbro. César Casillas nos motivó con una conferencia poderosa sobre la importancia de integrar a la iglesia local en el respaldo al misionero con la oración intercesora.

El Pbro. Gabriel Borbolla expuso el tema de la vocación misionera, integrando fundamento bíblico, experiencia personal enriquecedora y dejó notar su pasión por la obra del Señor.

El Pbro. Saúl García con su vasta experiencia, con denuedo y elocuencia, concientizó sobre la necesidad de redoblar esfuerzos para alcanzar a las etnias mexicanas con el evangelio.

El Pbro. Gilberto Cordero, con dinamismo y cordialidad, nos brindó dos conferencias magistrales con ideas prácticas para aumentar la participación de la iglesia local en el apoyo financiero a misiones.

Resultó por demás grato notar que los ejecutivos del DNM trabajan en equipo, y se dedican a cuidar a los misioneros en cada detalle. Dispusieron un salón especial con lugares para cada proyecto y brindaron un trato cordial y generoso a nuestros enviados. Todo indica que soplan vientos favorables que harán avanzar potentemente el trabajo de la obra transcultural.

La Pbra. Donna Bustos y un servidor hicimos equipo para ministrar a los misioneros. Con los temas sobre el Espíritu Santo y las Misiones, y los Desafíos de la obra misionera en México, expusimos la Palabra con fundamento bíblico y elementos prácticos. Siempre dimos prioridad a los enviados en el llamado al altar. Luego integramos a los directivos distritales y pastores a un compromiso mayor con el apoyo a las misiones.

La misionera Bustos tomó el micrófono y tuvimos por la noche un altar lleno del poder de Dios, con bautismo en el Espíritu y experiencias significativas para todos. De antemano ella había ministrado y preparado el ambiente en el cual fue exaltado Jesucristo. Este congreso tuvo particularidades que lo convierten en el más significativo y relevante de la historia de las misiones en México: El nivel de asistencia llegó los 900 inscritos, y por la noche, rebasó fácilmente los mil congregantes en los cultos.

La participación de miembros del Presbiterio Ejecutivo también fue alta: El Superintendente General del Concilio y el Superintendente Adjunto de la Zona Centro El Superintendente del Distrito Centro El Tesorero del Distrito Fronterizo El Secretario y el Tesorero del Distrito Veracruz El Superintendente y el Tesorero del Distrito Bajío El Superintendente, el Secretario y el Tesorero del Distrito Oaxaca El Superintendente y la Secretaria del Distrito Sur El Superintendente del Distrito Caribe

Tuvimos un excelente nivel de asistencia de directivos del Departamento de Misiones de los distritos tanto para los trabajos de la reunión nacional de planeación justo antes del Congreso como para el Congreso mismo estando representados los 23 distritos de nuestro Concilio. Y los amantes de la misión, apoyadores incondicionales, visionarios de la evangelización del mundo, pastores y creyentes de las iglesias locales se dieron cita en el lugar.

Gratísimo fue notar la asistencia representativa de la riqueza conciliar. Tuvimos líderes de jóvenes, de Hijos de Ministros, de Damas, de Varones; había niños, adolescentes, adultos y ancianos. Directivos y maestros de institutos bíblicos, ejecutivos del DEC también hicieron acto de presencia. No pocos pastores y bastantes coordinadores del Departamento de Misiones de iglesias locales, seccionales, regionales y distritales.

El congreso convocó y motivó a varias generaciones, lo cual asegura la trascendencia. Al final terminamos con un altar de compromiso total. Los misioneros en primera fila con sus manos en alto, en señal de rendición, con su voz clamaron a Dios que los llevara al lugar de su llamado. Que les abriera puertas, que tocara más pastores e iglesias para apoyar. Le dijeron al Padre que estaban listos y dispuestos a ir y cumplir su tarea. Luego los Directivos de misiones y los ejecutivos del Concilio hicieron valla detrás de los enviados.

Prometimos redoblar nuestro esfuerzo por el avance de la obra, hacer equipo con los predicadores transculturales y ser facilitadores de su labor de promoción. Luego los pastores y líderes formaron otra línea para integrarse al equipo de comprometidos con el Señor de la misión. Y al final los creyentes de las iglesias que asistieron también se sumaron. Se elevó un clamor que el Espíritu Santo respaldó. El auditorio se convirtió en un santuario. La casa se llenó de gloria. Nuestros corazones latieron al ritmo del toque divino. Salimos del congreso todos con la certeza de que estamos en sintonía con el Creador. Tenemos la convicción de que el Espíritu Santo nos convertirá en impulsores de la gran comisión.

Sabemos que Jesucristo usará a pastores, iglesias, líderes y ejecutivos de todos los niveles de las Asambleas de Dios, para que la predicación, el discipulado y el testimonio no deje de fluir desde el suelo mexicano hasta lo último de la tierra. Gracias a los misioneros que nos representan en el mundo y nos ayudan a cumplir la gran comisión. Ustedes son nuestros héroes. Benditos sean los que oran y ofrendan para esta causa. Felicidades al DNM y a sus directivos por la efectividad de este programa.

fuente aviva 24 edición Julio 2017

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