CRÓNICA DEL CONGRESO NACIONAL DE SOCIEDADES 2014 — Pbro José M. Saucedo

S e reunieron las multitudes asambleístas de toda la república en la Ciudad de las Montañas para celebrar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

El Congreso Nacional de Sociedades, con el tema: Identidad, Trascendencia y Desafío, se llevó a cabo en auditorios de primer mundo, tales como los salones de Cintermex, para Damas, Varones y Misioneritas, y la Arena Monterrey, para los jóvenes. Los días 15 al 17 de julio del 2014 las Asambleas de Dios mostraron de nuevo su poder de convocatoria y la capacidad de organización de los mejores programas masivos, con música, alabanza, predicación y concursos en los cuales se promueven valores y se fomentan los principios bíblicos que producen bendición y alegría.

Pocos fueron los espacios vacíos en la Arena Monterrey, que lucía hermosa con los más de diez mil jóvenes que acudieron a los programas cada día para edificarse con las ministraciones. La algarabía y la fuerza de los muchachos se volcaron en alabanzas a Cristo que hacían cimbrar el lugar con adoración, porras y canciones a la gloria de Dios. El escenario de los artistas y deportistas internacionales, ahora se volvió santuario donde reposó la presencia divina para deleite de los asistentes. Cada mensaje de la Palabra del Señor desafió a la juventud a mantener su identidad cristiana, pentecostal y a convertirse en creyentes fieles que renuncien al mundo y se consagren a plenitud a servir a Jesús de Nazaret.

Fue emocionante contemplar la pasión con la que músicos, predicadores y auditorio hicieron sinergia, bajo la dirección del Espíritu Santo para expresar sincera devoción a Jesucristo. El poder de Dios se manifestó grandemente en el salón donde se reunieron los varones asambleístas con un lleno total. La variedad de géneros musicales dio un toque especial a los programas: alabanza y adoración, norteña, texmex y country. Daba un enorme gusto ver a los hombres dando gloria al Señor, mientras participaban en la ministración devocional, escuchaban los poderosos sermones bíblicos o se entregaban con fervor en el altar.

Después de cada culto se notaba la alegría de quien ha tenido un encuentro con el Espíritu Santo. Los comentarios y testimonios de los hermanos confirmaban que el congreso les dejó un buen sabor de boca y que sintieron que estuvo bien planificado para ellos. Miles de damas de las Asambleas de Dios también disfrutaron la bendición divina en el congreso. Conciertos, alabanza excelente, predicaciones edificantes y un ambiente propicio para el derramamiento del Espíritu Santo fue el tenor de cada reunión. El fervor característico de las mujeres asambleístas se dejó sentir fuerte en Cintermex. Hubo cultos pentecostales, lenguas, altares con fuego divino y clamor ardiente. El gozo del Señor saturó a las hermanas en cada reunión en la que predominó la reverencia a la Palabra. Cada día fue una experiencia gloriosa y renovadora. Las participantes expresaban satisfacción con el desarrollo de un congreso de este nivel de organización. Alta calidad de atención se brindó a las misioneritas en su programa.

Recibieron sumo cuidado de las ujieres, excelente trato a cada niña o adolescente, preciosas exposiciones de la Palabra de Dios, de consistencia bíblica, fomento de valores y técnicas diversas para comunicar las verdades eternas en términos y en formas adecuados para las edades correspondientes. Pudieron los padres disfrutar su programa, sabiendo que sus hijas estaban en buenas manos y que no sólo recibían entretenimiento, sino edificación de altura. Destacamos la supervisión eficaz de la Directiva General en cada parte del programa.

No hubo ningún culto sin uno de sus miembros. Reconocemos la participación clave del ministerio y las iglesias del gran Distrito Central, gente servicial y eficiente que facilitaron la organización de este magno congreso. Felicitamos a los asambleístas que recorrieron cientos y miles de kilómetros y viajaron muchas horas, o hasta días enteros para llegar a la ciudad regia. Gracias a los predicadores que dejaron el alma en cada exposición, a los ministros de alabanza, quienes nos condujeron a la intimidad del trono de la gracia, a los concertistas y músicos que dieron un toque especial al programa. Todos ayudaron a demostrar que hoy por hoy las Asambleas de Dios somos una Asociación Religiosa viva, dinámica y creciente en México.

La gloria sea enteramente del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo por la gracia de pertenecer a la iglesia de Cristo en el seno de esta noble denominación. crónica Monterrey y su área metropolitana se beneficiaron extraordinariamente con el congreso nacional de sociedades de las Asambleas de Dios. Hoteles, restaurantes, negocios, lugares turísticos, transportes, tiendas de suvenires y vendedores ambulantes hicieron su agosto. Dejamos huella, así lo reconocieron los ejecutivos de la OCV ante nuestro Superintendente. Acudieron delegados de la Secretaría de Turismo de otros estados de la república para solicitar que se realice algún congreso asambleísta en su territorio. El mundo tiene sus ojos sobre nosotros, esperan que seamos una respuesta a la crisis de valores que prevalece en la sociedad.

Tenemos el compromiso de alumbrar en las tinieblas, de ser bendición dondequiera que vayamos. Las Asambleas de Dios tenemos un testimonio que cuidar. Mientras que el mundo religioso está en crisis y la imagen de muchas denominaciones decae, nosotros avanzamos y crecemos a paso firme. Nuestro congreso ha demostrado que el Señor está con nosotros, que vamos por buen camino y que somos más que vencedores por medio de Aquél que nos amó.

fuente: aviva 2014 – edicion 12

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