CUANDO LA IGLESIA ORA CORRECTAMENTE — Pbro. Saúl Salce Pérez

la cenicienta de la iglesia es la oración.

Esta criada del Señor es despreciada y desechada porque no se adorna con las joyas del intelectualismo, ni las brillantes sedas de la filosofía, ni con la impresionante tiara de la psicología. Lleva los delantales de honesta sinceridad y humildad. No teme arrodillarse. Leonardo Ravenhill

Uno de los escritores bíblicos que ponen énfasis en la oración correcta es Santiago, que se distinguió más por ser pastor que un apóstol; se preocupaba y ocupaba de sus ovejas, que por cierto estaban en la dispersión. En su epístola éste declara: Pedís, y no recibís, porque pedís mal… Es decir no basta que oremos, sino que oremos correctamente. En Hechos 4:24-31, encontramos algunas características de una oración poderosa, características que deben ser observadas por la iglesia que ora y lo hace de manera eficaz. Les invito a que junto las examinemos:

Realizada en unanimidad

…alzaron unánimes la voz (v. 24). Por unanimidad debemos entender: movidos por un mismo propósito e interés. La Iglesia fue tremendamente motivada por el denuedo y valentía que demostraron Pedro y Juan ante las autoridades, quienes pretendían aplicarles un severo castigo por predicar el evangelio. Los creyentes reaccionaron orando y mostrando un espíritu de unidad, digno de ser imitado. Cuando reina la unanimidad en la Iglesia toda barrera que impida que Dios obre poderosamente desaparece: no hay divisiones, pleitos, celos y contiendas. ¡La Iglesia ora y es bendecida!

Enfocada su fe y esperanza en Dios …

soberano Señor, tú eres el Dios… (v. 24). Los creyentes del primer siglo sabían y creían que Dios está siempre en control de cualquier situación, ponían por obra las palabras de David en el Salmo 62:5 Alma mía, en Dios solamente reposa, porque de él es mi esperanza. Recordaban que las oraciones de grandes héroes de la Biblia como las de Moisés, Gedeón, Samuel, Salomón, Elías, Ezequías y Josafat entre otros, fueron contestadas porque tuvieron una característica común… ¡Fueron dirigidas al Dios verdadero y Todopoderoso!

Con peticiones sanas y bien definidas …

concede a tus siervos que con denuedo hablen tu palabra (v. 29). La oración de estos primeros cristianos no eran repeticiones huecas y sin sentido, contenían peticiones sanas y bien definidas; además se nota que tenían sus prioridades bien definidas ya que el clamor de ellos fue que los apóstoles y cada uno de ellos siguieran proclamando el evangelio de poder. Cada miembro de la iglesia debe orar para que Dios haga arder su corazón por las almas de los perdidos. Quiera Dios que no se cumpla en nosotros aquella máxima de la evangelización de Alexander Duff: La iglesia que deja de evangelizar, pronto dejará de ser evangélica. Hoy en día nos encontramos que los predicadores modernos sobre todo los que usan los medios masivos de comunicación, enfatizan fuertemente la oración en búsqueda de prosperidad, liberación de maldiciones generacionales y guerra espiritual, por mencionar algunos aspectos, y se olvidan que una de las principales razones de la existencia de la Iglesia en esta tierra es la predicación del evangelio a los perdidos.

Llena de fe …

para que se hagan sanidades y señales y prodigios… (v. 30). Remito nuevamente al amable lector a la epístola del apóstol Santiago, que fue el primer libro neotestamentario que circuló entre los creyentes, encontramos en 1:5, 6 Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. Los creyentes del primer siglo sabían que ante la férrea oposición de los enemigos del evangelio, judíos y gentiles, necesitaban que Dios confirmase la predicación de la Palabra con sanidades, señales y prodigios. No los movía el interés egoísta sino que la gente creyera en el Cristo resucitado. Y es así como vemos que Dios cumplió esta petición de fe cuando leemos en Hechos 5:12 Y por la mano de los apóstoles se hacían muchas señales y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón.

Con respuesta divina …

el lugar…tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo (v. 31). En apariencia la respuesta divina no estaba acorde a las peticiones de los creyentes, ellos no estaban orando para que temblara el lugar ni para ser llenos del Espíritu Santo; sin embargo, la respuesta del Omnipotente tiene propósitos definidos y concordantes con las peticiones de su pueblo y las necesidades apremiantes para la época que vivía la Iglesia.

El temblor es una manifestación del poder de Dios, una evidencia de que las oraciones habían sido escuchadas por el Señor; el fresco derramamiento del Espíritu Santo capacitaría a los creyentes para la labor que querían seguir realizando: la predicación del evangelio respaldado con prodigios y señales.

La consecuencia la enfatiza la parte final del versículo 31… y hablaban con denuedo la palabra de Dios.

Concluyo esta sencilla participación con un párrafo del clásico libro El Cristiano de Rodillas: La oración es nuestro mayor privilegio, nuestra más grave responsabilidad, el poder más grande que Dios ha puesto en nuestras manos. La Oración, la verdadera Oración es el acto más noble, más extraordinario, más sublime que puede ejecutar la criatura creada por Dios.

Como tan acertadamente dijo Coleridge, la Oración es la mayor fuente de energía que puede poner en marcha la naturaleza humana. Orar con todo su corazón y con todas sus fuerzas, es la mayor hazaña que puede realizar el cristiano en su peregrinaje por la tierra… ¡Señor, enséñanos a orar!

fuente: Aviva 2013 – Edicion 7 Abril

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