GENESIS 24:26; ÉXODO 4:31; SALMOS 50:23; MATEO 4:10; LUCAS 2:20

VERDAD CENTRAL
La adoración es la actividad más elevada que el ser humano pueda realizar. A través de ella mostramos nuestra reverencia, devoción y servicio al Señor, además de que nos permite la oportunidad de reconocer la persona divina y sus obras a nuestro favor.

I – ADORACION COMO REVERENCIA

Una de las palabras más comunes en el Antiguo Testamento para describir la adoración se traduce como “inclinarse , postrarse , rendir homenaje, “adorar”.

No siempre tiene un sentido religioso. De hecho, aparece por primera vez en Génesis 18:2 sin esa connotación: Y alzó sus ojos y miró, y he aquí tres varones que estaban junto a él,y cuando los vio, salió corriendo de la puerta de su tienda a recibirlos, y se postró (heb. yishtahu) en tierra.

Esta misma acción la llevó a cabo Abraham cuando se inclinó ante los hijos de Het (Génesis 23:7). Nuevamente este verbo aparece cuando los hijos de Jacob hicieron reverencia a José (Génesis 43:28), y cuando Natán se postró ante David (l Reyes 1:23), entre otros casos.

Pero el verbo también se usa para describir la reverencia a Dios, y parece indicar algo más que un solo gesto de cortesía. Es por eso que en varias ocasiones se traduce como “adorar” y se distingue del acto de inclinarse. Por ejemplo, el siervo de Abraham, al ver que la providencia divina prosperaba su misión, se inclinó (heb. yiqqod), y adoró (heb. yishtahu) a Jehová (Génesis 24:26).

Lo mismo hicieron los ancianos de Israel al saber que Jehová se había aparecido a Mosiés para dar liberación al pueblo (Éxodo 4:31). También se asocia con el culto al Señor, a través de las ofrendas y sacrificios: Y ahora, he aquí he traído las primicias del fruto de la tierra que me diste, oh Jehová. Y lo dejaras delante de jehová tu Dios, y adorarás (heb. hishtahavita) delante de jehová tu Dios (Deuteronomio 26:10; véase también  1 Samuel 1:3; 2 Reyes 17:36).

Este vocablo veterotestamentario equivale en el Nuevo testamento al verbo proskuneo, cuyo significado original es igual de amplio: “besar”. “postrarse, “rendir homenaje”, “hacer reverencia” y “adorar”. Los griegos la usaban para referirse a la adoración a sus deidades. Pero en las Escrituras neotestamentarias predomina la traducción de “adorar”, y en pocos casos “suplicar”, “arrodillarse”, “postrarse” y “reverenciar”. La mayor parte de las ocasiones en que ocurre, se tiene a Jesús o a Dios como objeto de adoración (Mateo 2:2; 2:11; 4:10; Lucas 24:52; Juan 4:23, 24; Apocalipsis 4:10).

Satanás desea esta clase de adoración (Mateo 4:9); mientras que Pedro y un ángel la rechazan (Hechos 10:25, 26; Apocalipsis 22:8, 9).

Así que la adoración tiene primeramente el sentido de reverencia. implica el reconocimiento de la grandeza y la soberanía divinas. Adoramos a Dios porque lo reconocemos como supremo, y aceptamos nuestra condición de criaturas. Más allá de las expresiones físicas, no puede rendirse una verdadera adoración al Eterno sin esa actitud reverente.

Pregunta de reflexión o aplicación: ¿De qué manera podemos mostrar reverencia cuando nos reunimos a adorar a Dios en el templo?

II – ADORACIÓN COMO SERVICIO

La adoración también se encuentra unida al concepto del servicio. El vocablo hebreo abad, se vierte en el Antiguo Testamento de diversas maneras, como “trabajar’, “labrar cultivar la tierra”, “servir”, “ministrar”, “honrar” “adorar”, entre muchos otros. La leemos por primera vez relacionada con el servicio a Dios en el relato del llamado de Moisés: …cuando hayas sacado de Egipto al pueblo, serviréis a Dios sobre este monte (Éxodo 3:12). En el libro de Números se asocia estrechamente a los oficios y responsabilidades de los levitas en el tabernáculo, y en varias ocasiones se traduce como “ministrar” o “ejercer el ministerio” (Números 4:37, 41; 8:15, 19, 22; 16:19, y otros). Asimismo, se usa esta palabra para advertir a Israel contra la idolatría: No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios… (Éxodo 20:5). De hecho, la única vez que se traduce como “adorar” tiene este sentido negativo: Y dejaron a Jehová, y adoraron a Baal y a Astarot (Jueces 2:13).

Este concepto de servicio halla su equivalente en el verbo griego latreuo, cuya etimología se encuentra en la palabra latron, que se traduce como “recompensa”, “salario”, por lo que significaría “trabajar por una recompensa”. Los griegos lo usaban para referirse al trabajo físico en general, pero también en el sentido de servir a los dioses. Los traductores de la Septuaginta tradujeron con esta palabra la voz hebrea abad cuando se refería al servicio a Dios, en tanto que en otros casos se valieron del verbo griego douleuo (con el mismo significado de “servir”). En el Nuevo Testamento, latreuo aparece 21 veces, y en todas ellas se refiere a un servicio religioso. Entre sus acepciones están “servir”, y “rendir o tributar culto”. La mayoría de las veces se relaciona con la devoción a Dios, así como la participación en diversas actividades religiosas (Mateo 4:10; Lucas 1:74; 2:37; Hechos 7:7; 24:14; Romanos 1:9; Filipenses 3:3; 2 Timoteo 1:13; Hebreos 9:14; Apocalipsis 7:15).  Sólo un par de veces se usa para el culto idólatra (Hechos 7:42; Romanos 1:25). El autor de Hebreos lo usa para describir el ministerio de los sacerdotes del antiguo pacto (Hebreos 8:5).

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Hallamos, pues, que la adoración conlleva el aspecto práctico del servicio a Dios y el reconocimiento de su señorío. Si la adoración no involucra servicio, es deficiente, pues implica necesariamente la entrega de nuestras fuerzas, tiempo, trabajo, lealtad, amor, todo cuanto somos y tenemos. También implica el servicio al prójimo: Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvideis; porque de tales sacrificios se agrada Dios (Hebreos 13:16).

La Vida de adoración no se desarrolla en la pasividad, involucra una participación activa en todo lo que se relaciona con el culto a Dios. No podemos ser sólo expectantes. Adoramos al ejercer los dones y ministerios que recibimos, y al comprometemos en la obra de Dios.

Pregunta de reflexión o aplicación: ¿Considera que la adoración que usted rinde al Señor también involucra el servicio en su obra?

III. ALABANZA Y GRATITUD EN LA ADORACIÓN

La adoración se expresa también a través de la alabanza y la acción de gracias. El Antiguo Testamento es rico en vocablos que describen estas acciones. halal es de los más frecuentes, y se traduce como “alabar, “engrandecer , elogiar , loar”; más de 100 veces se refiere a Dios (2 Samuel 22:4; 1 Crónicas 16:4, 36; 23:5; Esdras 3:10, 11; Jeremías 20:13). Relacionado con el anterior está el sustantivo tehillah, cuyo significado es “alabanza”, “loor” (Deuteronomio 10:21; 1 Crónicas 16:35; Nehemías 12:46; Salmos 22:3; Isaías 43:21).

El verbo yadah tiene el sentido de “alabar , aclamar” , “dar gracias , celebrar , confesar, cantar” (l Reyes 8:33; 1 Crónicas 16:7, 18; 23:30; 2 Crónicas 6:26; 7:3; 20:21; Esdras 3:11; Salmos 7:17; 30:4; 75:1; Isaias 12:1; 25:1).

Según el Diccionario de idiomas bíblicos de James Swanson, hay un enfoque en el contenido de la alabanza, hablada en voz alta, usualmente en el contexto de la comunidad.

El sustantivo todah, se vierte como “acción de gracias” (Levítico 7:12; Salmos 26:7; Jeremías 30:19), “sacrificio de alabanza” (Salmos 50:23; Amós 4:5) “alabanza” (Isaías 51:3; Jonás 2:9), “gloria” (Esdras 10:11), y también se refiere a un coro musical (Nehemías 12:31, 38, 40).

El verbo barak, se traduce como “bendecir” y en varias ocasiones tiene el sentido de “alabar” “hablar bien” o “elogiar” (Génesis 24:48; 1 Crónicas 29:10; Nehemías 8:6).

La voz shabah es menos frecuente, lleva el significado de “alabar”, “gloriar” y “celebrar” (l Crónicas 16:35; Salmos 63:3; 117:1; 145:4).

En el término zamar se pone énfasis en el canto; de las 45 veces que aparece, la mayoria se traduce como “cantar alabanzas o salmos”, o simplemente “cantar” (Jueces 5:3; 2 Samuel 22:50; 1 Crónicas 16:9; Salmos 7:17; 9:2; 30:4; Isaías 12:5), el resto incluye “alabar”, “trovar o entonar salmos”, y “entonar alabanzas” (Salmos 21:13; 27:6; 57:7; 108:1).

El uso más común de rum es exaltar , glorificar , enaltecer” o “lengrandecer” (Éxodo 15:2; 2 Samuel 22:47; Salmos 30:1; 34:3; 99:2). Aunque con menos frecuencia, el Nuevo Testamento también nos habla de la alabanza a Dios.

Entre los vocablos más comunes están el verbo doxazo, que se traduce como “glorificar” o “dar gloria” (Mateo 9:8; Lucas 2:20; 5:25; 23:47; Juan 11:14; Hechos 11:18; Romanos 15:9).

El término aineo se vierte todas las veces como “alabar” (Lucas 2:13; 24:53; Hechos 2:47; 3:8; Romanos 15:11; Apocalipsis 19:5), mientras que el sustantivo epainos tiene el significado de “alabanza” (Efesios 1:6, 12; Filipenses 1:11). El vocablo eulogeo, por su parte, aparece como “bendecir” (Lucas 1:64; 24:53; Santiago 3:9).

Toda esta terminología nos muestra que la alabanza, como acto de adoración, involucra primeramente la exaltación de la persona divina. Se declaran sus atributos, como su bondad, su eternidad, su amor, su justicia, su santidad, y se reconoce su excelsitud y majestad. También se evocan sus obras, principalmente la liberación de la esclavitud egipcia, además de sus intervenciones salvadoras a lo largo de la historia. Se afirma sobre todo. que sólo el Padre es digno de alabanza y exaltación, en todos los sentidos que estos términos abarcan. Como Dios, Jesucristo también es merecedor de alabanza y gloria (Apocalipsis 5:12, 13).

Preguntas de reflexión o aplicación: ¿De qué maneras expresa usted su alabanza a Dios? ¿Evoca en su alabanza las bendiciones que ha recibido del Señor?

CONCLUSION

No existe una adoración verdadera basada en la ignorancia. Dios se ha revelado con la finalidad de que sus criaturas pueden conocerle y adorarlo tal como él es. Asimismo, la Escritura nos presenta la forma correcta de expresar nuestra adoración.

Adoremos a Dios con reverencia, reconociendo su soberanía y santidad. Expresemos nuestra devoción a él, sirviéndole con integridad. Declaremos su grandeza y confesemos sus atributos. Rindamos de corazón gloria y honra a nuestro Dios y Salvador.

APRENDIMOS

  1. ¿Qué significa el hecho de que uno de los vocablos que describe la adoración tiene que ver con “postrarse”?
  1. Escriba su propia definición de “alabanza”.
fuente: libro Teología del Culto, leccion 2 – Eccad

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