1 REYES 8:27-30; HEBREOS 9:1-10

VERDAD CENTRAL En el pasado, el Señor escogió un lugar para encontrarse con su pueblo; en el presente, el cristiano puede adorar a Dios en todo lugar.

I- EL SANTUARIO RECORDABA QUE DIOS HABITA CON SU PUEBLO

El Dios de los hebreos tuvo siempre un lugar donde se encontraba con las personas. Al inicio de la historia los humanos adoraban al Hacedor en altares particulares o familiares al aire libre (Génesis 4:26; 8:20; 12:7, 8; 13:4, 18; 22:9).

Ya luego instalados en el monte Sinaí, el culto público se formalizó a través de un sistema de ofrendas diarias, sábados y festividades anuales. Toda esta liturgia se llevaba a cabo en el tabernáculo que el pueblo hebreo construyó bajo las específicas órdenes divinas. Así por muchas generaciones hasta el rey Salomón, los de Israel alabaron a Jehová en esa tienda móvil especial, la casa del encuentro o de reunión. En ella se guardaba el arca de la pacto que simbolizaba la presencia de Jehová entre los suyos. De ese modo él estuvo compartiendo la condición de su gente: nómada entre los nómadas, peregrino, Viajero acompañante en el desierto. Aquella singular casa ambulante vino a ser el antecesor del templo (Éxodo 33:7-11).

<-3260" title="48393738 1962189707183986 6962055228476620800 N" /48393738_1962189707183986_6962055228476620800_n.jpg" alt="48393738 1962189707183986 6962055228476620800 N" width="960" height="540" />

Hasta los días de David, todavía se buscaba a Dios en este tabernáculo. De hecho, este monarca trasladó el arca del pacto a Jerusalén (2 Samuel 6:1-17). Al Vivir este soberano en un palacio de cedro, ve injusto e inapropiado que el arca continúe morando bajo una tienda sencilla (1 Samuel 7:2). Pero el Señor le dijo que no sería él quien le edificaría una casa, debido a que fue un hombre de guerra y había derramado mucha sangre (2 Samuel 7:5—13; 1 Crónicas 28:3), así que preparó materiales y compró el terreno para que a su tiempo se levantara una habitación para el Monarca del cielo, más hermosa que la mansión real. Fue su heredero Salomón quien logró edificar el primer santuario fijo en el cual el Eterno seguiría manifestando su presencia y su santidad; envuelto en la nube de su gloria, como solía hacerlo en el antiguo tabernáculo (Éxodo 40:34, 35; Levítico 9:23; l Reyes 8:10, ll). Al fin el Señor de Israel se hallaba entronizado en el interior de la ciudad capital; tiene un hogar permanente, vive en medio de sus hijos. Ahí en su santa casa los recibe y da audiencia, y en él reposa su gloria.

Pregunta de reflexión o. aplicación: Aunque sabemos que el Señor está en todas partes, ¿qué tan importante es tener un lugar donde adorar?

II- EL SANTUARIO ENSEÑABA QUE SOLO A JEHOVA SE DEBIA HONRAR

Si bien de aquí en adelante la observancia del sábado, el calendario ceremonial (ritos y fiestas), y los sacrificios van a centrarse en el nuevo templo, el enfoque principal debería ser glorificar únicamente al Señor. El pueblo debe apegarse a los procedimientos y regulaciones señaladas por Jehová en su santa ley. Se recalca la fidelidad y la calidad de la consagración a él. Por tanto, el templo por sí solo no daba garantías absolutas de la presencia del Viviente, a menos que Israel rechace las deidades paganas y acate las justas ordenanzas del Señor.

No obstante, con el paso del tiempo el sentido del templo se tergiversó en las familias israelitas. Piensan que el Señor es un Dios estático y localista, que le gustan las ofrendas por el mero acto de ofrecérselas. Lo alababan mezclando prácticas paganas y reverenciando también a otros dioses. Cada vez crecen los extravíos y las profanaciones de los reyes hebreos y sus súbditos. Así crean un culto vacio e hipócrita, carente de la piedad, justicia y misericordia que el Hacedor ordena en su Palabra. Los profetas ya habían hablado del peso mayor de la rectitud, la justicia y la compasión al prójimo. El Todopoderoso desea la misericordia, más que apoyarse en los sacrificios; antepone las buenas acciones a las ceremonias rutinarias o normas externas del templo (Isaías 121020; Jeremías 7:1-15; Oseas 6:6; Amos 5:14-15, 21—27; Miqueas 6:7, 8). La irreverencia y el ritualismo vano empeoran tanto que, finalmente y luego de múltiples advertencias, el recinto sagrado es destruido y la gloria del Altísimo se aleja de su pueblo (2 Crónicas 36:15-19).

Pregunta de reflexión o aplicación ¿Qué podría hacer usted para eliminar las distracciones y entregarse más a Dios?

lll. EL SANTUARIO REPRESENTABAEL LUGAR DONDE DIOS REPONDERIA A LA ORACION

Once meses después de que se acabó de erigir el magnífico templo, Salomón celebra la consagración del mismo. Previo a la plegaria de siete oraciones que esperan las respuestas del Soberano (1 Reyes 8:31-54), le explica a la asamblea reunida que el edificio es el cumplimiento de la profecía que el Omnipotente le había jurado a su progenitor David (1 Reyes 8:12-21).

Luego, en el altar del holocausto resalta de nuevo la fidelidad del Señor, y en esa virtud se apoya también para clamar por la continuidad de su dinastía (22-26).

Enseguida ruega a Jehová su permanente presencia, amparo y perdón (2730). Quebrantado ante el Rey celestial y apelando a su misericordia le implora y le pide escuchar cada una de las oraciones de ellos y las de otros pueblos desde ese lugar. Que estén tus ojos abiertos… sobre este lugar del cual has dicho: Mi nombre estará allí (29, 30, 43, 44). También echa de ver el monarca lo escrito por Moisés, sobre construir un espacio de alabanza y oraciones a donde sus compatriotas asistirían a conmemorar las festividades cada año en honor a Jehová (Éxodo 20:24; Deuteronomio 12:57, 11-14, 18, 26-28; 14:23-26; 16:5-6, 10-11, 15:16; 26:2). Persuadido además, de que Dios llenó el santuario con su gloria y ha prometido des cansar ahí, la gente podra’ orarle con las manos extendidas y el rostro hacia ese lugar; ya sea dentro o fuera del territorio, están seguros de que e’l oira’ (1 Reyes 8:33, 38-39, 44, 48-49; Salmos 18:6; 20:2, 6).

<-3309" title="52590234 2052736948129261 586546233162596352 N" /52590234_2052736948129261_586546233162596352_n.jpg" alt="52590234 2052736948129261 586546233162596352 N" width="960" height="540" />La expresión parafraseada de Salomón: si no cabes en el cielo y en lo más alto del mismo, ¡Cuánto menos en este sitio que te he construido! (1 Reyes 8:27), indica que ningun santuario de cedro ni los cielos logran abarcar o encerrar a Dios. No está limitado a manifestarse en un edificio. Él es trascendente e inmanente al mismo tiempo. Siendo muy superior a su creación, acompaña a sus adoradores, atiende a sus ruegos y les hace justicia desde su santa morada, de la cual el templo hebreo era la central privilegiada en la tierra.

A partir de ese momento, los israelitas poseían un lugar de culto fijo, una capilla de clamor incesante, donde se juntarían las oraciones de las doce tribus, e incluso las de los extranjeros temerosos del Señor. El majestuoso edificio se convertía en el punto de diálogo fervoroso entre Jehová y los hombres.

Pregunta de reflexión o aplicación: ¿Cuáles atributos de Dios acentuados en la súplica de Salomón deberían ser el cimiento de nuestras oraciones?

lV. EL SANTURRIO REPRESENTABA EL FUTURO ACCESO DE TODOS A LA COMUNION CON DIOS

A fin de explicar el nuevo pacto, el escritor a los Hebreos sigue igualándolo al anterior, que giraba en torno al santuario y las ofrendas allí efectuadas. Da una breve descripción de las divisiones principales y sus respectivos utensilios del tabernáculo primitivo que sirvió de modelo para el posterior templo salomónico. En vista de que sus enseres son conocidísimos por los lectores de la carta, el autor se abstiene de entrar en explicaciones minuciosas (Hebreos 9:5). Mejor aclara que la primera parte, llamada el Lugar Santo, sólo era accesible a los sacerdotes, quienes se encargaban de oficiar las ofrendas diarias (Hebreos 9:12, e). Desde este sector se entraba a la cámara más sagrada del recinto, el Lugar Santísimo o el Santo de los santos, porque ahí estaba el arca, y el propiciatorio era custodiado por dos estatuas de querubínes (Hebreos 9:35). En ese Lugar Santísimo, nada más ingresa ba el sumo sacerdote una vez cada año. llevando la sangre por los pecados de la comunidad y los suyos (Hebreos 9:7).

Al redactor le interesa remarcar dos asuntos que el Espíritu Santo da a entender: En primer lugar, la entrada limitada a la élite sacerdotal muestra que el pecado impide a las personas acercarse al Señor. En segundo lugar, la repetición de los holocaustos no pueden quitar las iniquidades de los de votos. Así, el templo junto con sus ceremonias santificadoras sólo era provisional. Todo en él adquirió un valor temporal, hasta el tiempo en que Jehová cambiara las cosas, o sea, en la nueva alianza inaugurada por Jesús (Hebreos 9:8-10). Aquí el punto culminante del escritor es: el camino al encuentro definitivo con el Padre se halla abierto por el cuerpo muerto y resucitado de Cristo. Todos cuantos crean en su sacrificio podrán darle culto con una conciencia libre de culpas mortales (Hebreos 9:11—14).

Pregunta (le reflexión o aplicación: ¿Cuáles pecados podrían privar nos de adorar a Dios con el alma limpia 0 sin ninguna condenación?

CONCLUSION

Jamás perdamos de vista que para el Creador el motivo y la actitud son de mayor importancia que el ritual o las actividades litúrgicas en sí. No escatimemos esfuerzos por mantener en óptimo estado el lugar donde acudimos a exaltar a Dios nuestro salvador. Pero, sobre todo, separémonos de todo aquello que sea una tentación y que pueda ensuciar el alma y el culto al Padre. Hagamos lo que sea necesario para tener reuniones y programas excelentes en la iglesia. Mas no olvidemos también fijar la atención en las virtudes y conductas dignas de un verdadero servidor de Cristo. Es necesario revalidar la consagración al Señor y empeñarnos en ahondar en ella.

APRENDIMOS?

  1. ¿Cuál era el significado del tabernáculo y el templo en el antiguo pacto?
  1. Mencione lo que desvirtuó el significado del culto al Señor en su casa en la época de los reyes.
fuente: libro de la teologia del culto – eccad – leccion 5

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