EL DESAFÍO DE GUARDAR LA FE – Pbro: César Aradillas Martínez

El ser humano se ve afectado permanentemente por la agresión de diferentes bacterias y virus que al hacer contacto con su organismo, quebrantan y minan su estabilidad. El cerebro responde aumentando la temperatura del cuerpo para ayudarse a sí mismo en su lucha contra las infecciones, identificando y eliminando al agresor. Algo muy similar ocurre en la vida de fe como una evidencia de lucha por mantenerse espiritualmente saludable.

Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna (Santiago 1:2-4).

Seremos probados, y el desafío de nuestra generación es el de guardar la fe, tal como lo hicieron los antiguos. Santiago maneja este desafío desde la perspectiva de perseverancia, lucha y resistencia.

Vivimos diferentes tipos de circunstancias, y no todas son a nuestro favor –ni las que desearíamos pasar–, ni todas son agradables. Santiago hace un interesante inventario de esas circunstancias que prueban nuestra fe:

Comienza con la frase hermanos míos (“íntimo”, que comparte la naturaleza). Esta frase revela a Cristo como centro y como la única posibilidad de relaciones saludables cuando están fundamentadas en él. Alguien dijo que a toda persona tendremos que amarla a pesar de lo que es, sólo a Cristo podemos amarlo por lo que es. En muchas ocasiones nuestra fe es probada en las relaciones personales. Santiago revela la importancia de una relación saludable con el cuerpo de Cristo como un elemento muy poderoso. En el desafío de guardar la fe debemos tener muy presente la valoración de aquellos que Dios salvó: mis hermanos.

También comenta el apóstol: …tened por sumo gozo. Un área en la que el creyente falla para perseverar es en lo relacionado a lo emocional. Es evidente que aquellos a quienes Santiago escribe, estaban pasando por adversidades para guardar la fe. Pero él hace un llamado para que en vez de optar por la amargura y la frustración asuman una actitud, según expresa, de sumo gozo. Lo presenta de forma muy sencilla. Parece sugerir que el gozarse es una decisión y no una reacción. Es decir, cuando alguien evidencia gozo en las pruebas se constituye en una persona que puede guiar y servir de ejemplo. En ese sentido tener sumo gozo en las pruebas resulta en una autoridad que puede ser apreciada por los demás. Como dice el salmo: Verán esto muchos y temerán y confiarán. Además, se refiere a algo auténtico y genuino porque al decir tened por sumo gozo, no habla de ninguna representación, sino de una experiencia genuina.

La mayoría de los creyentes fallamos en tener ese sumo gozo en medio de las pruebas al fijar nuestra atención en la adversidad misma. ¿La solución? Cuando pongamos la mirada en Cristo y en los resultados, el gozo vendrá. Ante el desafío de guardar la fe necesitamos hacer el compromiso de confiar en él. Finalmente Santiago dice: …cuando os halléis. Habla de la temporalidad de esta lucha. Es decir, ocurrirá pero es transitoria. Insistentemente Dios en su Palabra habla de lo transitorio de todas las cosas, como un mensaje que nos recuerda que nada es para siempre. Que viene un día diferente, un cielo nuevo y una tierra nueva donde mora la justicia. Cuando vemos que aquel día se acerca debemos renovar nuestro pacto y asumir con mayor pasión nuestro desafío de guardar esta fe una vez dada a los santos.

fuente: Aviva 19 edicion abril 2016

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