Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio (2 Timoteo 4:1-5).

Novedades teológicas, un término que al parecer como decía el actor mexicano Arturo de Córdova: No tiene la menor importancia ni la mayor trascendencia. Pero que en la realidad no es así. Las denominadas novedades dentro del campo teológico están desvirtuando la sana doctrina, se está predicando un evangelio diferente.

En un principio, la mayoría de las personas que se unían a la Iglesia eran seguidores del judaísmo, para quienes sus doctrinas representaban algo nuevo, pero esto no era en el sentido de lo novedoso y distinto, sino en el sentido más bien de ser la continuación y realización de lo que Dios había prometido a los patriarcas. Pero a través de los siglos se ha observado una tendencia en el ser humano por hacer, decir o ver cosas nuevas, ahora la Iglesia en general está buscando cosas nuevas también dentro del campo teológico, y lo más alarmante es que aun ministros y pastores están cayendo dentro de este juego.

familia-leyendo-bibliaDurante el último siglo, el liberalismo teológico y el escepticismo han carcomido a la Iglesia, haciendo que muchos abandonen doctrinas fundamentales, tales como la deidad de Cristo, la inspiración y autoridad de la Biblia, la salvación por fe, la resurrección de Cristo, la realidad del pecado, el poder y obra del Espíritu Santo. Actualmente gran parte de la Iglesia se encuentra debilitada por las influencias del subjetivismo, pragmatismo, psicoterapia, enseñanzas que pretenden diluir y restar importancia a la sana doctrina.

Hoy por hoy en el círculo del cristianismo se habla de prosperidad económica como el fin del evangelio, se enseña que lo más importante es el tener, mientras que la Escritura marca que para el Señor lo más importante es la salvación del hombre y que la prosperidad económica es una bendición (añadidura) divina como resultado de ser hijo de Dios.

En este momento las iglesias se preocupan por un crecimiento numérico desmedido y no por la salvación de las almas y la edificación espiritual del pueblo de Dios, se enfatiza que el avivamiento de una iglesia se observa por el número de membrecía que ésta tiene, aunque se observa que los muchos que asisten no han sido transformados, en realidad no han entregado su vida al Señor, siguen siendo igual que antes, sólo que ahora son miembros de una congregación.

En las iglesias existen cultos atractivos y de entretenimiento, que sólo son un ritual, una forma sin poder, una religión sin Dios (Marcos 7:6), más que de adoración al Todopoderoso y hasta en ocasiones sólo son un espectáculo, la adoración es vista como una parte del culto. Cuando la Escritura marca que ésta es una forma de vida. Una iglesia que adora al Señor debe tener una lectura y predicación de su Palabra tan fieles, que por medio de ellas se oiga su voz viva, dirigiéndose a su pueblo. La administración de la cena del Señor debe ser tan reverente y expectante, que la presencia del Señor Jesucristo entre su pueblo y alrededor de la mesa, sea una realidad innegable. Y que la gente pueda decir: …verdaderamente Dios está entre vosotros (1 Corintios 14:25).

Otra de las novedades teológicas graves de la cristiandad moderna es la enseñanza de que, toda persona, incluyendo a los cristianos evangélicos, experimentan posesiones de espíritus malignos o demoníacas y, por lo mismo, tienen la necesidad de ser liberadas mediante la ministración de alguien que ya ha sido liberado. La llamada doctrina de la liberación, es otra de las novedades inventadas por las iglesias de la apostasía moderna. Aún cuando es verdadero que los incrédulos pueden ser influenciados por demonios, en muchos de sus actos y, a veces, también sucede con algunos creyentes débiles en la fe. Pero, esto no significa tener una posesión demoníaca, tal como ellos lo afirman. Esta doctrina de liberación, no sólo es falsa, sino que está causando demasiado daño mental y psicológico a los feligreses. Jesús dijo, en Juan 8:36: …si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. Note que no dice os liberare, sino os libertare, porque liberar es un término espiritista, mientras que libertar es lo que Jesucristo hace en cada uno de los que le sigue. Entonces, es totalmente falso que los creyentes tengan posesiones demoníacas; más bien, Cristo habita en el corazón de todo verdadero creyente en él, y no hay temor de ninguna fuerza maligna.

Otra novedad teológica de la iglesia apóstata de los últimos tiempos, es el falso apostolado. Las iglesias que lo sostienen, alegan que han restaurado el apostolado de la Iglesia primitiva, y que eso representa una gran bendición para toda la nación. Llamándole la bendición apostólica. La Iglesia cristiana evangé- lica verdadera, es eminentemente apostólica, pero con los doce apóstoles legítimos que escogió el Señor Jesús, y no reconoce a ninguna persona que usurpe la función apostólica. Toda persona que se atribuya apostolado cristiano, se constituye en usurpador de la función apostólica. Por eso, tanto el apóstol Pablo, como el apóstol Juan, hacen referencia a los falsos apóstoles, en los pasajes siguientes: 2 Corintios 11:13, 14, Apocalipsis 2:2. Por tal motivo podemos concluir que el falso apostolado es sólo un asunto de orgullo religioso estratégico, fuera del plan de Dios.

Cómo-Leer-La-Biblia-Y-No-Confundirte-760-x-506pxEn el presente, las iglesias se preocupan por dar palabra que disminuya las tensiones, que endulce los oídos de la iglesia, que les diga que todo está bien y no pasa nada, antes que predicar fielmente la Palabra divina, no se denuncia el pecado, sino que lo solapan. Declarar con sencillez la verdad de la Palabra del Señor se considera ofensivo y por completo improductivo. Se aconseja amenizar primero a la gente, dándoles psicología popular y sugerencias para el éxito, y así estos entrarán a las congregaciones y de esta forma serán más receptivos. Una iglesia que sacrifica la predicación de las verdades bíblicas, por mantener a las personas entretenidas y cómodas, sólo está atendiendo a su comezón de oír. Estas iglesias poco a poco van quedando sin los fundamentos firmes, que entregan las verdades doctrinales, y lamentablemente son influenciadas por cualquier corriente ideológica naciente. Mientras que la Palabra del Señor nos insta a preservar la sana doctrina, proclamar la verdad bíblica, vivir la verdad del Señor, ser una iglesia que viva en santidad.

Una iglesia puede ser innovadora y creativa en la presentación del evangelio, pero se debe tener mucho cuidado con armonizar los métodos con la profunda verdad espiritual que se está tratando de trasmitir. No se puede tratar con trivialidad el mensaje sagrado. Ninguna cosa es más peligrosa para un cristiano, que las herejías, de las cuales hay muchas. Pero, las más peligrosas son las herejías modernas, porque tienen mucha apariencia de bien y poder de Dios, tal como lo dice la Biblia en 2 Timoteo 3:5 Teniendo apariencia de piedad, mas habiendo negado la eficacia de ella: a éstos evita.

Para combatir estas doctrinas es necesario que cada cristiano, mayormente los ministros y pastores asambleístas escudri- ñen las Escrituras para no dejarse engañar por estratagemas de los hombres. Que el Señor nos ayude y guarde para no caer en las garras de las novedades teológicas

fuente: aviva 2012 – 002

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