El culto se encuentra estrechamente relacionado con las expresiones físicas y emocionales. Estas expresiones deben efectuarse con conciencia y madurez, sobre la base de la revelación de Dios en su Palabra.

NEHEMÍAS 8:6; SALMO 47:1; MATEO 21:9; LUCAS 18:13

I – ACTITUDES Y SENTIMIENTOS

Dios ha dotado al ser humano de emociones con el mismo propósito que sus demás facultades, para que sirvan en la adoración a su Dignidad. Veamos algunas de ellas:

1- Humillación y reverencia (Nehemías 8:6)

En este importante capítulo de Nehemías se habla del avivamiento espiritual ocurrido entre el pueblo de Dios por medio de la lectura pública de las Escrituras realizada por Esdras. Como presidente de la asamblea, Esdras era la voz del pueblo para dirigirse a Dios: bendijo… a Jehová, Dios grande, mientras todo el pueblo se unió a él en las alabanzas a Dios: Y todo el pueblo respondió: ¡Amén! ¡Amén! , a la vez que levantaban las manos en señal de que se unían a él en su oración de súplica, arrepentimiento y alabanza. Luego, inclinados a tierra, mostraron señal de humillación y reverencia.

El pueblo respondió con alabanzas y arrepentimiento. Los versículos siguientes nos dicen que el pueblo lloró durante la lectura (Nehemías 8:9), así que debió haber incluido pasajes que reprendían a Israel por su pecado. Cuando los judíos hicieron un examen de conciencia, se dieron cuenta de que habían sido infieles y derramaron lágrimas de arrepentimiento. La ley de Dios había logrado su propósito al despertar en ellos la conciencia del pecado; pero la seguridad del perdón pronto traería alegría para reemplazar sus lágrimas.

2- Júbilo (Salmos 47)

Este salmo es un himno usado por los judíos en la fiesta de las trompetas. El himno hace un llamado a todo el pueblo para celebrar la Victoria de Dios y su reinado. Cada estrofa comienza con un llamamiento a la adoración (47:1) seguido de la razón para la alabanza (47:2, 7), con una referencia a Dios como Rey sobre el pueblo y sobre toda la tierra. Ambas estrofas giran alrededor del versículo S, subió Dios con júbilo, Jehová con sonido de trompeta. El autor del cántico pide a los pueblos batid las manos como quienes no pueden contener su entusiasmo. Esta acción es símbolo de gozo y regocijo (Salmos 98:8). Y la expresión de aclamación inicial no se basa únicamente en el sentimiento de alegría y triunfo del pueblo, sino en la intensión de reconocer y afirmar públicamente al Dios que también es rey. Aclamad a Dios con voz de júbilo, esta acción no era para que Jehová los oiga, sino para hacer que los oigan aquellos que los contemplan. Disfrutan regocijarse en Dios, en su poder y en su bondad para que puedan unirse a ellos las personas que los ven y deseen participar del mismo regocijo.

La aplicación principal de este salmo se indica por la repetición de la exaltación. cantad, acción que seguramente iría asociada con aplausos y gritos de júbilo, representando así la evidente manifestación de alegría en la alabanza a Dios. Como parte del culto, los creyentes debemos regocijamos cuando Dios es exaltado. Podemos hacerlo a través de diversas expresiones de júbilo.

Pregunta de reflexión o aplicación: g Qué emociones y sentimientos expresa al rendir culto a Dios?

II – EXPRESIONES CORPORALES

Todos los gestos corporales y expresiones verbales deben ser evidencia externa de una realidad interior de adoración. Ahora señalamos los más usados por el pueblo de Israel.

1- Postrarse

Tanto en el Antiguo como el Nuevo Testamentos, el concepto céntrico en el culto a Dios, es la postración voluntaria ante él. No se trata de una caída involuntaria. En Génesis 17:3 está la primera mención explícita de la postración como acto de adoración. La expresión se postró sobre su rostro describe gráficamente el sentido del verbo hebreo, es decir: plano en el piso.

2. Estar de pie

Denota respeto, profesión de fe y acto de presencia, como sucedió con los judíos al regresar del exilio: Cuando Esdras abrió el libro, todo el pueblo se puso en pie (Nehemías 8:5), esto en señal de respeto, tanto hacia Esdras, pero especialmente, a la Palabra de Dios. En las sinagogas y en muchas iglesias todavía es costumbre ponerse en pie para la lectura de las Escrituras como una señal de respeto.

  1. Aclamaciones

Son las manifestaciones programadas o espontáneas con la que los fieles participan en el culto, tales como ¡amén., [Malaya], ¡gloria a Dios”, entre otras. Sirven principalmente para refrendar, aprobar o expresar sentimientos de júbilo y gozo. Por ejemplo, cuando Esdras bendijo a Jehová, el pueblo confirmó la alabanza verbal y físicamente, ¡Amén! ¡Amén! alzando sus manos (Nehemías 8:6).

Los discípulos y la multitud también ofrecieron exclamaciones durante la entrada de Jesús a Jerusalén (Mateo 21:8-9). Ellos emplearon tres expresiones mesiánicas en su aclamación: Hosanna, que es la transliteración de un imperativo hebreo que significa “salva ahora”; Hijo de David, de modo que reconocían a Jesús como el Mesías que restauraría el reino de David; y, Bendito el que viene en el nombre del Señor. Este extraordinario homenaje, nos enseña a rendir culto al Señor con todo cuanto somos y tenemos; pero también, que nuestras exclamaciones den testimonio de la persona de Jesucristo.

  1. Danza

La danza formaba parte de la cultura israelita. La mayoría de las referencias a ésta en el Antiguo Testamento se relaciona con celebraciones: María y algunas mujeres danzaron luego de cruzar el mar Rojo (Éxodo 15:20); la hija de Jefté cuando salió a recibir a su padre (jueces 11:34); las mujeres al celebrar la Victoria de David sobre Goliat (1 Samuel 18:6, 7); el mismo rey de Israel danzo’ durante el traslado del arca a Jerusalén (2 Samuel 6:14). También hay referencias a la danza relacionadas con la idolatría o con actos no cultuales (Éxodo 32:19; Marcos 6:26; Lucas 15:25).

Sólo hallamos dos menciones en los salmos que exhortan a alabar a Dios con danza (Salmos 149:3; 150:4). Sin embargo, no hay evidencias de que se usara la danza en el templo. Y no tenemos referencias que prueben que la iglesia primitiva desarrollara esta práctica.

Preguntas de reflexión o aplicación: ¿Cuál de las anteriores expresiones ba practicado usted? ¿Considera que debe haber libertad plena para hacerlas 0 deben regularse en el culto?

III  ACTOS DE CONTRICIÓN

En el Antiguo Testamento, se acostumbraba el uso de la ceniza y un ropaje hecho de pelo de cabra llamado cilicio para expresar pesar o luto, pero también para demostrar arrepentimiento por el pecado. Tenemos el caso de los habitantes de Nínive. Tan pronto como escucharon el mensaje (le juicio de Jonás creyeron a Dios, y proclamaron ayuno, y se vistieron de cilicio… (Jonás 3:5). El rey tuvo la misma actitud y al igual que el pueblo se vistió de cilicio y se sentó en ceniza (compare con job 42:6; Mateo 11:21). Muchas veces, estas expresiones se acompañaban del ayuno. Sin embargo, no siempre eran una real evidencia del interior de la persona. Dios esperaba de su pueblo algo más que un acto externo de contrición (Isaías 58:5). En realidad, el Señor se agradaba más del corazón contrito y humillado (Salmos 51:17).

Un claro ejemplo de esta actitud interna la hallamos en la parábola del fariseo y el publicano. El relato presenta a dos hombres orando a Dios.  El primero muestra en su oración una clara arrogancia. Por el contrario, las expresiones del publicano nos evidencian el sentimiento de culpa que le embargaba y su deseo de encontrar el perdón divino.

El recaudador de impuestos se mantiene de pie en la parte más distante del templo que le es posible. Con un profundo sentimiento de indignidad propia, no se atrevía a acercarse a Dios. De esta manera reconocía que no merecía la misericordia divina, y veía como un gran favor el que Dios le permitiese orar estando lejos.

No quería ni aún alzar los ojos al cielo, aunque elevaba su corazón y sus deseos humildemente, la confusión y la vergüenza lo incomodaba. No se atrevía a levantar la vista en sensata reverencia. La mirada puesta en el suelo era indicadora del pesar de su corazón ante su conciencia de pecado.

Se golpeaba el pecho. Esta acción muestra una evidente señal de arrepentimiento. Con ello expresa su humillación y su clara condición de pecador. Otro detalle importante es su oración. Aunque corta, es de las más convincentes delante de Dios, pues sin vanas palabrerías, se limita a decir: Dios, sé propicio a mí, pecador. La verdadera adoración comienza cuando reconocemos delante de Dios lo que realmente somos.

Pregunta de reflexión o aplicación: ¿De qué manera expresa su pesar cuando hace algo que ofende a Dios?

CONCLUSION

El culto es la actividad central de la iglesia. Es la ocasión en que se reúne para encontrarse con Dios (Salmos 95:6-7). En el culto, todos tienen el derecho y el deber de adorar al Señor, aclamar con júbilo en armónica espontaneidad y exteriorizar las emociones de manera sincera y con orden.

El fundamento para poner en práctica nuestras expresiones en el culto, debe hallarse en las Escrituras, en lugar de nuestras preferencias o nuestra personalidad. Extrovertidos e introvertidos, jóvenes y ancianos, educados e iletrados. .. todos los creyentes somos llamados a adorar a Dios con todo nuestro ser, externando nuestras actitudes y sentimientos para la alabanza y la gloria de Dios.

APRENDIMOS

Mencione dos emociones o sentimientos que pueden ser expresados en el culto.
Mencione tres expresiones corporales usadas en la celebración del culto.

Fuente: Teología del culto , lección 19 – editorial ECCAD

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