En la década de los 70’s las Asambleas de Dios en Tampico–Madero– Altamira se expandieron más allá del límite –gracias al Señor– entre otras razones por el crecimiento suburbano, por el impulso que mi padre –Pbro. Alfonso de los Reyes Valdez- hizo desde la fundación del Instituto Rev. Andrés Sánchez García.

Un grupo de estudiantes decidió tomar la batuta e ir al norte de la ciudad e iniciar nuevas obras y apoyar las ya existentes.

Mi madre –la hermana Angelita Villarreal- se fue al kilómetro 11 a fundar Maranatha en la Colonia Niños Héroes.

La hermana María Santos Herrera se fue a la colonia Esfuerzo Obrero a establecer Elim.

La hermana Elida Loredo a la colonia Villahermosa a fortalecer Alborada. Mi tía Ofelia Medrano se fue a Tancol a facilitar el desarrollo de Peniel.

La hermana Salomé Huidobro se estableció en la colonia Guadalupe Victoria con Emanuel.

La hermana Romualda Alexander con la inseparable hermana Matilde Reyes se fueron al Blanco a establecer Monte de Sión.

La hermana Cornelia Martínez a los límites Madero-Tampico-Altamira fundó Aposento Alto.

Y la hermana Sara Ruiz Gómez en Batería Siete, con El Buen Pastor.

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