Ahora yo Nabucodonozor Alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y él puede humillar a los que andan con soberbia». VERSÍCULO CLAVE: Daniel 4:37

INTRODUCCION:

El orgullo es un peligro para todo ser humano. Como cristianos, debemos recordar que reiteradamente la Escritura condena el orgullo (véase Proverbios 16:18; 1 Juan 2:16).
No es sorprendente que uno de los reyes más malvados de la historia también haya sido uno de los más orgullosos. En esta lección examinaremos cómo Dios trató con el arrogante rey Nabucodonosor.

Una vez más, Dios usó un sueño para cumplir su propósito. A través de medios sobrenaturales, se nos recuerda que el orgullo a menudo trae humillación, y el orgullo sin arrepentimiento será castigado. Esta lección es un llamado a rechazar la tentación del orgullo y a vivir en sumisión a Cristo.

1. EL INQUIETANTE SUEÑO DEL REY

Daniel 4:4- 18

En el capítulo de Daniel 3, leemos la historia de sus amigos en el horno de fuego. Al final, vemos que el rey Nabucodonosor reconoce el poder y la autoridad del Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego. El Capítulo 4 es una carta o proclamación al mundo donde explica su experiencia. Sin embargo, más adelante en la misma carta, notamos que el rey realmente no se humilló ante el Señor, aunque esta debió ser su respuesta ante él.

Los acontecimientos de Daniel 4 ocurrieron en un momento en que el rey había alcanzado extraordinarios triunfos de poder en toda la región del Medio Oriente. Su poder y éxito eran ampliamente conocidos.

En ese contexto, el rey tuvo un sueño aterrador que sus astrólogos y magos no pudieron interpretar (vv. 5, 6). Este inquietante sueño consistía en un enorme árbol que dominaba el paisaje a su alrededor. Alcanzaba tal altura que era visible desde todo punto de la tierra. Su fruto era abundante y daba abrigo a todo tipo de animales (vv. 9‐12).

Entonces un mensajero proclamó que el árbol sería arrancado y que los animales huirían ilesos. Sólo permanecerían la cepa y la raíz protegidas por ataduras de hierro. El rocío del cielo nutriría el tronco durante siete temporadas (probablemente 3 1/2 años; vv. 13‐16).

El rey vio que el sueño declaraba el poder y la soberanía del único Dios verdadero sobre todos los reinos de la tierra. Por lo tanto, sólo Dios puede decidir quién gobernará las naciones (v. 17). Nabucodonosor necesitaba una interpretación. ¿Qué significaba el sueño? Entonces, buscó a Daniel para tener respuesta, porque Dios estaba con él [el espíritu de los dioses santos, según el rey] (v. 18)

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2. EL JUICIO DE DIOS ES ANUNCIADO

Daniel 4:19-27: A Daniel no le fue fácil interpretar el sueño (v. 19). Nadie, ni siquiera un gran hombre de fe como Daniel, quiere dar malas noticias a un rey.

Sin embargo, Daniel lo hizo. El árbol representaba a Nabucodonosor en toda su gloria y poder. Pero Dios tenía un decreto para él. La vida de Nabucodonosor cambiaría drásticamente. Así como el árbol fue cortado, al rey se lo privaría de su gobierno, e incluso de su cordura. Este poderoso rey quedaría reducido a la capacidad mental de una bestia del campo, y tendría que subsistir consumiendo la vegetación del campo como un buey (vv. 23‐25).

Qué escena tan patética debió ser esta para el rey, una terrible caída a la más baja de las posiciones para el más poderoso de los gobernantes de la tierra. Sin embargo, su vida sería preservada.

Todo esto sucedería debido a la extrema arrogancia de Nabucodonosor. Su reino sería restaurado cuando reconociera una verdad importante: el Dios todopoderoso es el Gobernante supremo. El es quien gobierna toda la tierra desde los cielos (v. 26).

Entonces Daniel ofreció un sabio consejo al rey. Debía renunciar a su arrogancia pecaminosa y reemplazarla con obras de justicia que fueran de ayuda a los oprimidos. El cumplimiento de este sueño, entonces, sería condicional. Si el rey continuaba en su maldad, enfrentaría el juicio. Pero si se humillaba, podría evitar el juicio.

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3. LA HUMILLACIÓN Y LA RESTAURACIÓN DEL REY

Daniel 4:28‐37 – : Todo lo que Nabucodonosor había soñado, y todo lo que Daniel había declarado proféticamente, sucedió. Daniel 4:28‐33 es una imagen de humillación: el cabello le creció enmarañado y sucio, con la apariencia de las plumas de un águila. Así también, las uñas de las manos y los pies le crecieron, al punto que parecían garras. El clima en esa región, es extremadamente calurosa y seguramente la piel del rey se curtió por el calor del sol.

Sin embargo, la historia del rey de Babilonia terminó bien (Daniel 4:33‐37), ya que fue restaurado al trono. De hecho, su grandeza fue mayor que la anterior. Esta restauración sucedió al reconocer el rey a Dios por quien El es, y luego alabarlo. Y preste especial atención al versículo 37: << puede humillar a los que andan con soberbia.» La sabiduría de declarar esto no se limita a los reyes paganos y arrogantes. Nosotros también somos sabios al humillamos ante El.

¿Cuáles son algunas maneras en que Dios podría humillarlo a usted, y porqué podría hacerlo?

EL LLAMADO AL DISCIPULADO

¿Con qué frecuencia se examina usted en busca de orgullo o ambición egoísta? Dedique unos segundos a considerar qué piensa de sí mismo, y cuál es su actitud hacia los demás y el mundo que lo rodea. Reflexione en las siguientes preguntas:
¿Alguna vez he tratado con desdén a ciertas personas?
¿Alguna vez he rechazado el buen consejo de las personas sólo porque no acepto que alguien me diga qué hacer?
¿He sido insistente en expresar mi opinión sobre un asunto que no es esencial, aunque sé que provocará un conflicto innecesario?

Estas pueden ser preguntas desafiantes, pero también pueden llevarlo a comprender mejor si usted lucha con el orgullo. Oremos que el Señor nos ayude a andar humildemente en comunión con El, honrando a los demás como mayores que nosotros mismos (Romanos 12:10).

fuente: guia dominical alumno tomo 12, leccion 2

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