El árbol y la diosa Asera (Dt. 12:2, 3)

La diosa Asera fue representada como un árbol de donde surge la veneración de los árboles en representación de la diosa madre.
Asera o Astoret, era el nombre de la principal deidad femenina venerada en el antiguo Canaán, Fenicia y Siria. Los fenicios le llamaban Astarté, los asirios le adoraban como Istar y los filisteos tenían un templo de Asera (1 S. 31:10). Por la conquista incompleta de Israel de la tierra de Canaán, la adoración de Asera sobrevivió y plagó a Israel, empezando tan pronto como Josué estuvo muerto (Jue. 2:13).

Asera fue representada por un árbol o un tronco sin ramas plantado en la tierra. El tronco generalmente fue tallado en una representación simbólica de la diosa. Debido a la asociación con árboles tallados, los lugares del culto de Asera fueron llamados comúnmente “de Asera” y la palabra hebrea “Asera” puede referirse a la diosa o a un bosquecillo de árboles. Una de las maldades del rey Manasés fue que “puso una imagen de Asera que él había hecho, en la casa de… Jehová” (2 R. 21:7).

Considerada la diosa de la luna, Asera fue presentada a menudo como consorte de Baal, el dios del sol (Jue. 3:7, 6:28, 10:6; 1 S. 7:4, 12:10). Asera también era adorada como la diosa del amor y de la guerra y a veces estaba vinculada con Anat, otra diosa Cananea. La adoración de Asera se destacaba por su sensualidad e involucraba la prostitución ritual. Los sacerdotes y sacerdotisas de Asera también practicaban la adivinación.
La Biblia Católica Comentada de Straubinger sobre 1 R. 14:23, allí es III R., dice sobre Asera:
Las imágenes de Asera, el símbolo de Astarté, la diosa babilónica, consistía en un árbol, tronco o rama”. (Pág. 366).
También en el comentario sobre Jueces 2:13, dice: “A Baal le eregían los cananeos piedras de culto (massebas); a Astarte, troncos o árboles frondosos (ascheras), que colocaban en los lugares altos, en las cercanías de las ciudades (Jue. 10:6; 1 R. 7:4; 12:10). Pág. 256.
En la Biblia comentada de Scofield sobre Jueces 2:13 dice: “Y dejaron a Jehová y adoraron a Baal y a Astarot”. Socofield dice: Los Astarot (plural de Astoret) (1 R. 11:5) eran imágenes de la diosa fenicia Astoret, que recibían adoración como ídolos durante los tiempos de decadencia espiritual en Israel (Jue. 10:6; 1 S. 7:3, 4; 12:10; 31:10; 1 R. 11:5, 33; 2 R. 23:13). Jeremías se refiere a Astarot como la reina del cielo (Jer. 44:18, 19). Pág. 267.

En la misma Biblia comentada dice: “No plantarás ningún árbol para Asera cerca del altar de Jehová tu Dios, que tú te habrás hecho” (Dt. 16:21).
Sobre este texto la nota al margen dice: Los árboles (heb. Aserim) mencionados a menudo en el Antiguo Testamento fueron dedicados al culto de Asera, la diosa Istar entre los babilonios, Afrodita de los griegos y Venus de los romanos. Pág. 219.
Dios, por medio de Moisés, prohibió el culto de Asera. La ley especifica que no se debe plantar árbol para Asera cerca del altar de Jehová (Dt. 16:21). A pesar de las claras instrucciones de Dios, la adoración de Asera era un problema continuo en Israel. Al caer Salomón en la idolatría, una de las deidades paganas que él trajo al reino era Asera, llamada “la diosa de los sidonios” (1 R. 11:5, 33).

Más tarde, Jezabel hizo el culto a Asera aún más frecuente, con 400 profetas de Asera en la nómina real, además de 450 profetas de Baal (1 R. 18:19). Baal y Asera eran amantes. El profeta Elías desafió a los sacerdotes que creían en Jehová, pero usaban estos árboles dedicados a la diosa Asera. Exhortó al pueblo diciendo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él. Y el pueblo no respondió palabra (1 R. 18:20).
A veces, Israel experimentó el avivamiento, y notables cruzadas contra la adoración de Asera fueron conducidas por Gedeón (Jue. 6:25-30), el rey Asa (1 R. 15:13) y el rey Josías (2 R. 23:1-7).
Conclusión
Que gente tan rara, ellos creían en Jehová, pero no obstante levantaban un árbol para Asera en el altar de Dios (Dt. 16:21). Manasés “puso una imagen de Asera que él había hecho, en la casa de… Jehová” (2 R. 21:7). Este apego por los árboles, en relación con Asera o Astarot, solo se daba en los tiempos de decadencia espiritual en Israel. Creían en Jehová, pero aceptaban costumbres y prácticas de los cananeos o de otros pueblos.

Salomón nunca dejó de creer en Jehová, no obstante, en su estrategia política y cultural incluyó los árboles para Asera. En los días del rey Acab y Jezabel, el pueblo creía en Jehová, pero tenía prácticas que honraban a Baal y a Asera. Elías los desafía a definirse. No al sincretismo. Hubo líderes que se opusieron y denunciaron el uso del árbol en relación con el culto a la diosa Asera.

Lo bueno es que nosotros somos cristianos y estamos muy alertas. Leemos la Biblia y no nos dejamos engañar. Nosotros solo adoramos a Cristo. Nunca jamás vamos a hacer algo en honor de Asera

fuente: muro del pastor Edelmiro

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