La reconciliación entre los litigantes, es tan importante y fundamental para la vida espiritual del ser humano, muy en especial para el creyente. Cuando un corazón está lleno de animosidades, rencores y resentimientos, estas cosas impiden el acto de adoración a Dios. Cuando un adorador no está en paz con el prójimo, fácilmente se convierte en hipócrita ya que manifiesta tener buenas relaciones con Dios mientras existen desavenencias con otra persona. Debemos recordar que nuestras relaciones con los demás, reflejan nuestra relación con Dios. Permítame hablarle de tres principios importantes de la reconciliación.

 

I. LA RECONCILIACIÓN RESTAURA. Salmos 33:1 “Alegraos, oh justos, en Jehová; En los íntegros es hermosa la alabanza”.

A. RESTAURA FAMILIAS:

Lo que necesita tu familia para que haya paz es perdonarse. Si ha habido ofensa, hay que reconocerlo, pedir perdón y perdonar. No le demos más lugar al diablo para que siga dividiendo y destruyendo nuestro hogar. Efesios 4:26-27 dice: “Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo”. Si le has fallado a tu familia, da un paso a la reconciliación y tu familia será restaurada.

B. RESTAURA MATRIMONIOS.

El apóstol Pedro advierte sobre lo importante que es tener una buena relación con nuestro cónyuge, para que nuestras oraciones no sean estorbadas. 1 Pedro 3:7 “Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo”. La restauración de un matrimonio no está en la experiencia de otros, en seminarios o conferencias. Sino en una verdadera reconciliación.

C. RESTAURA AMISTADES PERDIDAS.

La reconciliación puede transformar relaciones que han perdido la esperanza. Está en la Biblia, Filemón 1:15-16, “Porque quizás para esto se apartó de ti por algún tiempo, para que le recibieses para siempre; no ya como esclavo, sino como más que esclavo, como hermano amado, mayormente para mí, pero cuánto más para ti, tanto en la carne como en el Señor”.

 

II. LA RECONCILIACIÓN SANA HERIDAS. Proverbios 10:12 “El odio despierta rencillas; Pero el amor cubrirá todas las faltas”.

A. SANA LAS HERIDAS DE NUESTRO CORAZÓN.

Al dar paso a la reconciliación, las heridas de nuestro corazón comienzan a sanar. Esas heridas son cubiertas por el amor de Dios. El que no perdona no permite que sus heridas se sanen, vive sufriendo. Muchos años atrás José practicó “la reconciliación” cuando no sólo se dio a conocer a sus hermanos, sino que les dijo que no les pesara haberles vendido. La reconciliación es un acto de pura gracia. No toma en cuenta la herida y el dolor que produjo la falta. La reconciliación a través del perdón verdadero es la mejor medicina para ese corazón que guarda rencor y alguna raíz de amargura por tanto tiempo. El abrazo de la reconciliación le dice al ofensor “olvida lo que me hiciste, comencemos otra vez”.

B. SANA LAS HERIDAS DE NUESTRA ALMA.

Muchas de nuestras heridas son producidas por maltratos físicos aun desde nuestra niñez, golpes con huellas en el cuerpo y con heridas en el alma, abusos sexuales, violaciones con violencia o abandono, ofensas personales, mentiras, murmuración, abortos, divorcios, calumnias, pérdidas familiares, y muchas cosas más. Perdonar al otro es liberarnos de sentimientos que causan mucho más dolor; porque nos encasillan en hechos que ya pasaron, en tormentas que cesaron, en diluvios y terremotos que, aunque arrasaron con lo mejor de nosotros mismos, no todo se lo han robado; porque mientras nuestro corazón siga latiendo, tenemos la oportunidad de seguir viviendo, restaurando lo que está destruido, renovar el corazón herido, devolviendo la fe y la paz que se había perdido… La reconciliación es la medicina para sanar las heridas de tu corazón y tu alma.

 

III. LA RECONCILIACIÓN OTORGA EL PERDÓN. Efesios 4:32 “En vez de eso, sean bondadosos y misericordiosos, y perdónense unos a otros, así como también Dios los perdonó a ustedes en Cristo”.

A. OTORGA EL PERDÓN ENTRE HERMANOS.

La reconciliación es el «restablecimiento de la concordia y la amistad entre dos o más partes enemistadas». La reconciliación sana relaciones que se han quebrado. Está en la Biblia, Mateo 18:15, “Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano”.

B. OTORGA EL PERDÓN DE DIOS.

Mateo 6:14-15 nos dice: “Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; más si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. La falta de perdón afecta nuestra relación con Dios y contamina a otros; Hebreos 12:15 dice: “Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;”. Cuando no perdonamos, le damos derecho legar al enemigo espiritual para que nos asedie.

 

CONCLUSIÓN.

Hoy puedes practicar la reconciliación y restaurar tu vida, sanar tu corazón y recibir el perdón de Dios.  La Biblia dice: “Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: RECONCILIAOS CON DIOS” 2 Corintios 5:20. Si le has fallado al Señor, reconcíliate con él. Si le has fallado a tu familia, reconcíliate con tu familia. Si le has fallado a la iglesia, reconcíliate con la iglesia. Si le has fallado a tus empleados o a tu patrón, reconcíliate con ellos.

DIOS LES BENDIGA GRANDEMENTE.

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