ISAÍAS 29:13,GÁLATAS 1:8; COLOSENSES 2:8; 1 TIMOTEO 4:1

13 Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado;

La forma en que adoramos es el resultado de la fe que poseemos. Lo que creemos determina la forma en que nos acercamos a Dios en el acto de la adoración, pero también define nuestra ética.

I EL CULTO ROMANO

1 El ritualismo

La postura doctrinal, influida fuertemente por Agustin de Hipona, y éste por Platón, mantiene un sincretismo pernicioso. Esta manera de pensar desemboca en la posición conocida como “universalismo”, que enseña que al final todos serán salvados. No acepta que los individuos son responsables eternamente por su pecado. Su intolerancia hacia la ira de Dios lo obliga a plantear una idea de un ser solapador.

En este sistema religioso los símbolos son más importantes que el significado, el ritual más que el contenido, el formulismo antes que la sinceridad. Es evidente el sacramentalismo extremo, sinónimo de una falsa religiosidad que tanto condenó el Señor a través de sus profetas. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, 0h Dios (Salmos 51:17).

2- El tradicionalismo

En la teología católica las Escrituras no son la única regla infalible de fe y conducta. Es un regulador más, pero lo es también la tradición y el Magisterio de la Iglesia. Éste determina lo que se debe creer y aceptar. La iluminación divina a favor de los creyentes está vetada. La fidelidad a las costumbres eclesiásticas es tan fuerte que se ha convertido en la fuerza principal de la fe católica. El catálogo de doctrinas que ostenta son un ejemplo perfecto de ideas o enseñanzas que se sostienen por el peso de la tradición: el celibato, el purgatorio, la adoración a María, el limbo de los niños… este tradicionalismo también es condenado en la Escritura (Isaías 1:10-20; 58; Colosenses 2:8; 16-23; l Timoteo 1:4).

3- La “renovación” de la iglesia católica

Los de Roma tuvieron su aggiomamento o modernización a partir de los años sesenta con al papa Juan XXIII. Esta renovación consistió prácticamente en cambios en la liturgia, aunque no en sus dogmas: La apertura a la lectura bíblica por parte de sus fieles, la celebración de la misa en el idioma del pueblo, la música autóctona y la participación de los fieles en el culto fueron vientos de cambios litúrgicos.

En 1967 comenzó también el movimiento carismático, que incluía el hablar en lenguas y el ejercicio de algunos dones como el de sanidad. El movimiento se extendió en todo el mundo y en 1993 la alta jerarquía católica le dio reconocimiento. La mayoría de sus adherentes han mantenido su lealtad a las doctrinas y prácticas católicas, incluyendo su devoción a María.

Preguntas de reflexión o aplicación:
¿Por que” están importante que los creyentes tengan un mejor conocimiento de las verdades bíblicas?
¿Cree que los evangélicos están expuestos a caer en el tradicionalismo o el ritualismo?

II- EL CULTO NEOPENTECOSTAL

1- Teología

En teoría, la teología neopentecostal es muy parecida a la de la mayoría de las iglesias evangélicas pentecostales clásicas. Desafortundamente, el neopentecostalismo ha importado también muchas doctrinas sin fundamento bíblico o de alto contenido ocultista y fetichista. Ejemplo de ello es la teología de la prosperidad. De ahí un énfasis fuerte en los “pactos” y las “siembras” económicas con el fin de alcanzar la bendición. Normalmente se tergiversan pasajes bíblicos para apoyar estas ideas. El liderazgo adquiere una posición especial, llegando al límite de la manipulación, en muchos casos. Durante sus servicios, los líderes —sean directores de alabanza o predicadores—— reciben iluminación proveyendo “palabras proféticas” sensacionalistas. Pueden observarse también que las visiones, sueños y declaraciones adquieren gran autoridad.

En cuanto a la liturgia, una de las primeras doctrinas que abanderó el neopentecostalismo fue la de la restauración de la alabanza, o restauración del tabernáculo caído de David”. Se basa en Hechos 15:16, 17, y, según ellos, consiste en que Dios estaba restaurando la adoración en la iglesia, así como David orientó la adoración en el tabernáculo. Gracias a esta doctrina, se. han introducido elementos propios de la liturgia veterotestamentaria y de. la cultura hebrea, aderezándolos con ideas supersticiosas respecto al uso de ciertos instrumentos y a los movimientos y elementos usados en las danzas.

2- El culto neopentecostal

No todas las iglesias neopentecostales tienen el mismo molde de liturgia y estilo de culto. La diversidad y los distintos formatos de orden y desarrollo de sus reuniones son evidencia de varios factores como, clase social, cosmovisión cultural y niveles de educación, además de apreciaciones directivas muy particulares por los variados estilos de liderazgo. Lo cierto es que sí comparten algunas características comunes en sus cultos: se sobrevaloran las experiencias místicas, se da lugar a manifestaciones que no distan mucho de un espectáculo secular, y siempre con el riesgo latente de caer en prácticas cúlticas que pueden llevar a la confusión por exageraciones o manipulaciones de la carne. Se añade a este aspecto también una pobre comprensión bíblica de la forma cómo se dan los milagros y las maravillas del Señor; la gloria divina siempre será manifiesta en un ambiente de santidad. Debemos dar relevancia al Dios de los milagros y no a las manifestaciones en sí. Los ejemplos bíblicos siempre nos muestran el camino de la búsqueda de la presencia de Dios y no sólo de los beneficios que él nos otorga en su soberanía.

3- Influencia del neopentecostalísmo

Sin duda, la Palabra siempre será útil para filtrar todo aquello que parezca novedoso, pero atente contra la verdad divina. Cada vez es más común incluso en las iglesias pentecostales prácticas como las de las “caídas”, y se han incorporado en el vocabulario palabras como “unción fresca” “niveles de unción”, “decretos”, “palabras proféticas” o palabras rhema. Nuestro fundamento sigue siendo la Escritura, y todo aquello que no tenga sustento en ella o contradiga sus principios debe rechazarse sin contemplaciones (Gálatas 1:8).

Pregunta de reflexión o aplicación:
¿Qué principios debemos defender cuando ofrecemos culto a Dios?

III – EL CULTO EMERGENTE

1- La liturgia emergente

Esta manera de reflexionar y presentar el evangelio propone una nueva forma de llevar a cabo el culto cristiano. Echa mano de elementos atractivos o novedosos para el individuo posmoderno. Es por ello que observamos una forma diferente de celebrar el culto, enfatizando una adoración multisensorial: luces, colores, velas, íconos, imágenes, efectos especiales, inciensos, aromas, etc. También se adaptó el lenguaje: El púlpito pasó a llamarse pódium; el himno, canción; el predicador, orador; el templo, auditorio. La predicación ya no es tampoco un sermón, sino una conversación o diálogo. Todo en aras de sacudirse el polvo tradicional.

La espiritualidad tampoco se pone restricciones, Incluye el misticismo, la plegaria contemplativa o repeticiones de mantras, el yoga, etc. Las prácticas de las religiones paganas orientales que antes se rechazaban hoy se asimilan y se entremezclan con la fe cristiana. En esta manera de adorar se enfatiza fuertemente el sentimiento. El centro del himno, del mensaje y la ministración se comparte entre el individuo y Dios. Lo importante es atender las emociones humanas. El himno cristiano tomó un matiz romántico. Una canción bien puede dirigirse al Señor o al cortejo de una pareja. Es una liturgia muchas veces camaleónica.

2- La teología emergente

El peligro real no está en las formas de celebrar el culto sino en el intento de acomodar doctrinas a la cultura postmoderna. Se ponen en duda algunas doctrinas medulares: la santidad, arrepentimiento, autoridad bíblica, cielo e infierno y resurrección. Estas no son bienvenidas a la mente contemporánea; por esa razón han de adaptarse u omitirse durante el desarrollo del culto; por lo general, terminan por abandonarse. Para ser honestos, muchos hemos adoptado estas formas en nuestra liturgia. No todos los cambios son necesariamente malos. Pero el problema grave comienza cuando la teología también se vuelve emergente. Cuando se desecha la verdad bíblica porque no cuadra con los nuevos tiempos, estamos ante un verdadero peligro.

Pregunta de reflexión o aplicación:
¿Cree que sea válido hacer todos los cambios necesarios, tanto de forma como de fondo, con tal de ganar más gente para Cristo”?

CONCLUSIÓN

Así como debemos ser cuidadosos de no caer en el ritualismo y el ejercicio de la liturgia fría y superficial, hemos de estar alertas para no ir al otro extremo. Es imposible encasillar la liturgia a una sola forma de expresión, pero es nuestro deber protegernos de aquellas que no concuerdan con el espíritu escritura]. No todo lo que brilla es oro. Pararse en los caminos, para investigar cuál sea el mejor camino, y andad par él, es lo recomendado por el Señor (Jeremías 6:16). Identifiquemos la senda teológica-litúrgica que debemos recorrer. Seamos equilibrados. Existirán diferentes formas de prestar culto a Dios, es válido; pero no puede negociarse la esencia del ejercicio litúrgico. El Señor no cambia, ni su palabra (Mateo 24:35; Hebreos 13:8).

fuente: libro sobre la teología del culto en su tema numero 19

 

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