Las mujeres han cumplido un importante papel en la historia del movimiento pentecostal desde sus primeros años hasta hoy. Muchas han ministrado como misioneras, evangelistas y pastoras. Muchas más han servido tras bambalinas enseñando, discipulando, preparando y ayudando para la realización de la obra de la Iglesia.

Este crítico papel de las mujeres de fe de nuestro tiempo, tiene su raíz en la Biblia misma. En las Escrituras, los oficios de profeta, líder y ministro han sido desempeñados tanto por hombres como por mujeres de Dios. Sin embargo, las mujeres también trabaja- ron silenciosamente, sirviendo al Señor dondequiera que era necesario.

Por último, busque la manera de enseñar esas mismas lecciones de vida espiritual a alguien que se podría beneficiar de su piadosa influencia.

Los cristianos debemos vivir en consonancia con nuestra fe en Cristo.

VERSÍCULO CLAVE: Génesis 24:48 [Habla el criado de Abraham] «Y me incliné y adoré a Jehová, y bendije a Jehová que me había guiado por camino de verdad para tomar la hija del hermano de mi señor para su hijo».

INTRODUCCIÓN A LA LECCIÓN

A Rebeca se la ha llamado la novia de fe. Cuando vemos la primera vez que aparece en las Escrituras, notaremos que manifiesta por sus acciones que tenía fe en Dios. Esas acciones a su vez reflejan una firme entrega a Dios. Era digna de conver- tirse en la esposa de Isaac, el heredero de las promesas hechas por Dios a Abraham, porque encarnaba en sí la fe verdadera, y la manifestó con sus obras.

A veces nos cuesta encontrar la conexión entre la fe y las obras. Esta lucha puede surgir a causa del temor al legalismo, o de nuestro intento por ganamos la salvación. Sin embargo, las Escrituras hablan con claridad sobre la importancia de vivir nuestra fe, lo cual es muy diferente a decir que somos salvos por lo que hacemos.

1. EL JURAMENTO DE UN SIERVO Génesis 24:1-1 I

El establecimiento del pacto de Dios con Abraham es central en el Génesis (véase Génesis 1221—3). Todas las naciones serían bendecidas a través de Abraham. Esta promesa se comenzó a cumplir a partir del milagroso nacimiento de Isaac. Ahora había llegado el tiempo de conseguir una esposa para él (Génesis 24:1). Abraham llamó a su criado principal y le encomendó esta tarea. Es muy probable que ese criado fuera Eliezer, mencionado en el capítulo 15, unos sesenta años antes.

Abraham le pidió a su criado que hiciera un juramento (Génesis 24:2—4). El criado debía poner la mano debajo del muslo de Abraham, lo cual es posible que se refiriera a su cadera, que representaba la procreación. El hecho de que juró invocando al Señor mismo significaba que aquí había algo más que la encomienda de conseguirle esposa a Isaac. Se relacionaba con el pacto de Dios con Abraham. Era necesario que Isaac tuviera una esposa adecuada que se convertiría también en heredera de la promesa.

— LECTURA BÍBLICA Génesis 24:2-4, 12-14, 55, 56, 58, 60, 61, 64, 65

24:2. Y dijo Abraham a un criado suyo, el más viejo de su casa, que era el que gobernaba en todo lo que tenía: Pon ahora tu mano debajo de mi muslo, 

3. y te juramentaré por Jehová, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás para mi hijo mujer de las hijas de los cana- neos, entre los cuales yo habito;

4. sino que irás a mi tierra y a mi parentela, y tomarás mujer para mi hijo Isaac.

12. Y dijo: Oh Jehová, Dios de mi señor Abraham, dame, te ruego, el tener hoy buen encuentro, y haz misericordia con mi señor Abraham.

13. He aquí yo estoy junto a la fuente de agua, y las hijas de los varones de esta ciudad salen por agua.

14. Sea, pues, que la doncella a quien yo dijere: Baja tu ca’ntaro, te ruego, para que yo beba, y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos; que sea ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac; y en esto conoceré que habra’s hecho misericor- dia con mi señor.

55. Entonces respondieron su hermano y su madre: Espere la doncella con nosotros a lo menos diez días, y después irá.

56. Y e’l les dijo: No me detengáis, ya que Jehová ha prosperado mi camino; despa- chadme para que me vaya a mi señor.

58. Y llamaron a Rebeca, y le dijeron: ¿Irás tú con este varón? Y ella respondió: Sí, iré.

60. Y bendijeron a Rebeca, y le dijeron: Her- mana nuestra, sé madre de millares de milla- res, y posean tus descendientes la puerta de sus enemigos.

61. Entonces se levantó Rebeca y sus donce- llas, y montaron en los camellos, y siguieron al hombre; y el criado tomó a Rebeca, y se fue. 64. Rebeca también alzó sus ojos, y vio a Isaac, y descendió del camello;

65. porque había preguntado al criado: ¿Quién es este varón que viene por el campo hacia nosotros? Y el criado había respondido: Este es mi señor. Ella entonces tomó el velo, y se cubrió.

Fin de la lectura —-

El patriarca insistió en que aquella mujer no debía ser cananea. La fe en el único Dios verdadero se debía conservar y transmitir a las generaciones futuras, y se vería amenazada por la influencia cananea. Los descendientes de Abraham eran el pueblo del pacto; por eso, Abraham le dijo al criado que fuera a Mesopotamia, donde él había vivido antes, y encontrara allí una novia adecuada para Isaac.

Abraham dejó que Isaac volviera a Mesopotamia (Génesis 24:5,6). Dios lo había llamado a él a salir de aquellas tierras. No deberían abandonar la Tierra Prometida. Si la mujer que hallara el criado se negaba a ir con él, entonces el criado quedaría libre de su juramento (Génesis 2427—9).

El criado fue a la ciudad de Nacor, en Harán, a unos 700 kilómetros de distancia, en el noroeste de Mesopotamia. El criado llegó al atardecer (v. 10,1 1), el momento en que las mujeres iban a sacar agua. La búsqueda de la novia para Isaac estaba a punto de comenzar.

Pregunta: ¿Qué aprendemos de la insistencia de Abraham en que Isaac no se uniera a una mujer cananea ?

Pregunta para la reflexión personal: Abraham le encomendó una tarea a su criado. ¿Cuáles son las responsabilidades que Dios le ha dado a usted? ¿Cómo puede usted honrar su llamado a hacer estas cosas?

2. LA FE DEL SIERVO Génesis 24:12-27

Observe que el criado al llegar al pozo oró (Génesis 24:12—14), totalmente confiado en el Señor. Reconoció que no podría realizar su misión sin someterse a Él.

Aquel criado había conocido al Señor a través de su asociación con Abraham. Se ve claramente que a lo largo de los años, Abraham había causado un impacto en e’l. Vemos esto también en que su oración manifiesta un alto nivel de confianza en Dios. Le pide que lo guíe, y después comienza a esperar a que llegue la joven adecuada y le ofrezca agua.

Vea también lo específica que fue la oración del criado. La joven escogida, además de ofrecerle agua a él, la ofrecería también para los camellos. Estos animales beben mucha agua, de manera que aquello era una tarea enorme para cualquier persona. Una hospitalidad así diría mucho acerca de la personalidad de la joven. Revelaría otras virtudes, como la cortesía y la compasión. Así demostraría que era la mujer adecuada para Isaac y para el linaje de Abraham.

Antes que el criado terminara de orar, Dios le respondió con la llegada de Rebeca (Génesis 24:15). Las Escrituras la describen diciendo que era hermosa y moral- mente pura (v. 16). Cuando Rebeca regresaba del pozo, el criado se apresuró a encontrarse con ella para pedirle de beber (vv. 17,18). Ella se lo concedió de buena gana, y después se ofreció para darle agua a los diez camellos hasta que se saciaran. A lo largo de todo este proceso, el criado la observó en silencio (vv. 19-21). Tuvo la precaución de asegurarse de que fuera ella la respuesta a su oración.

Pregunta : ¿Qué impacto debe causar nuestra fe en nuestras oraciones ?

Pregunta para Ia reflexión personal: El criado le pidió a Dios una respuesta, en vez de buscar la mujer que a él le pareciera mejor y después pedir a Dios que bendijera su decisión. ¿Cómo podemos evitar la presuntuosidad en nuestra oración?

3. REBECA MANIFIESTA SU FE Génesis 24:57-67

En Génesis 24:22-56 se nos dice que el criado le ofreció regalos a Rebeca por su hospitalidad, y después le pidió que lo alojara con su familia. La familia de ella reconoció que el Señor lo había bendecido y, después de escuchar todo el relato de la razón por la cual Abraham lo había enviado, reconocieron que el Señor tenía su mano y su bendición en lo sucedido.

Labán, el hermano de Rebeca, y Betuel, el padre, quienes también eran parientes de Abraham, aceptaron que ella fuera con el criado y se convirtiera en la esposa de Isaac. Pero quisieron que esperara diez días antes de irse. Sabían que era probable que nunca la volvieran a ver, de manera que querían darle una buena despedida.

Por otra parte, era crítico que partieran de inmediato, tal como le había indicado Abraham al criado. Así que Labán consultó con Rebeca, y dejó que ella decidiera cuándo partiría (vv. 57,58). Esto era poco común, puesto que normalmente, la novia no tenía nada que decir respecto a los arreglos para su matrimonio.

Rebeca estuvo de acuerdo en dejar la casa de su padre de inmediato. Esta actitud demostró su fe en el Dios de Abraham, y también su carácter piadoso.

Antes que partieran, la familia pronunció una bendición sobre la futura novia (vv. 59-61). Esta bendición se refería a una descendencia abundante, lo cual reflejaba el pacto de Dios con Abraham.

En el versículo 62, la escena cambia a la tierra de Abraham. Isaac estaba regresando de un pozo cercano a Beerseba, el hogar de su padre Abraham. Estaba meditando y orando (v. 63). Conocía la misión a la que su padre había enviado al criado, y al mirar al horizonte vio una caravana de camellos. Dios estaba respondiendo su oración.

Al encontrarse con la caravana, el criado le relató todo lo sucedido (v. 66). Entonces Isaac manifestó su respeto hacia Rebeca, y la llevó a la tienda de Sara, su madre, cuya muerte se relata en el capítulo 23. Después, Isaac se casó con Rebeca, quien fue su consuelo (24:67).

Los versículos 62-67 nos recuerdan nuevamente el carácter de Rebeca y el de Isaac. El plan de Dios de bendecir a las naciones y traer a la tierra al Mesías se llevaría a cabo a través de ellos.

Pregunta: ¿Cuáles decisiones de la vida podrían exigir valentía y fe debido a su factor de riesgo?

Pregunta para Ia reflexión personal: ¿Cuáles acciones y actitudes piadosas observa usted en Isaac y Rebeca, y Cómo puede manifestar actitudes y acciones similares?

UN RESUMEN PARA CONSIDERAR SOBRE ESTE TEMA:

En Santiago 2:20 se nos dice que la fe sin obras es muerta, o inútil. En la lección de hoy, Rebeca nos da un poderoso ejemplo de este principio en acción. Ella obedeció lo que sabía que se debía hacer, incluso a pesar de que esto significaba dejar tras sí todo el mundo que le era conocido.

Al meditar en esta lección, pregúntese: «¿Hasta que’ punto mis acciones muestran que tengo fe? ¿Con cuánta frecuencia actúo conforme a mi fe?» Después tome la decisión de manifestar su fe confiando en Dios y andando en sus caminos, sin importar dónde Él lo guíe. Examinamos a nosotros mismos puede ser algo exigente, pero es también una clave importante para ayudarnos a crecer en el Señor.

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