EL HIJO DE LA VIUDA DE NAIN – LUCAS 7:11-17

 VERDAD CENTRAL

Jesucristo es capaz de mostrar compasión a los necesitados y afligidos. Tiene poder, además, para obrar en sus necesidades.

OBJETIVOS

Conocer la compasión de Cristo por los desamparados. Apreciar el valor de los milagros en el cumplimiento de la Gran Comisión. Glorificar a Dios cada vez que el Espíritu Santo use nuestra vida para obrar maravillas.
Introducción:
Lucas pone un especial énfasis en la actitud de Jesús hacia los pobres, los desamparados y desdichados (véase, por ejemplo, Lucas -1: 18; 6:20-26; 16: 19-31). A lo largo de su evangelio podemos ver de cerca la compasión del Señor Jesucristo por los que sufren. Se pone de relieve la misericordia que les brinda a los menospreciados de la sociedad.
Un ejemplo de la tierna actitud del Señor por los desvalidos, lo encontramos en el milagro que hoy estudiaremos. Nos hallamos ante mujer viuda, cuyo hijo acababa de morir. Su futuro no era nada halagüeño. No obstante, su encuentro con el Maestro cambió su desgracia en bendición.
Este uno de los tres milagros de resurrección efectuados por Jesús. y probablemente haya sido el primero. Los otros dos son el de la hija de ]airo (Lucas 8:<ll-56) y el de Lázaro (juan l 1:1-JS). Estos prodigios constituyen un testimonio del poder y la autoridad de Cristo. él es Señor de la vida y la muerte, Revelan además su compasión por los que sufren.

DESARROLLO DE LA LECCIÓN

1. EL DOLOR DE UNA MADRE

Nota complementaria
Nain. Esta localidad sigue existiendo con el nombre de Neim; se halla en el ángulo no occidental del jebe Ed-Duhy, colina llamada también Pequeño Hermón, a 3 km al oeste-suroeste de Endor, y a 8 km al sur-sureste de Nazaret. Neim es en la actualidad una aldea con algunas minas, y con algunas grutas que habían servido de sepulcros en el pasado (Samuel Vila Ventura. Nuevo diccionario bíblico ilustrado. págs. 800-801).
Se dirigió Jesús con muchos de sus discípulos y una multitud a Naín. Cuando se acercaba a la puerta de la ciudad vio una procesión que llevaba un muerto para ser enterrado. Sin duda. no era una coincidencia el que ambos grupos se encontraran.
Un funeral siempre representa una tragedia, pero esta pérdida era muy particular. El fallecido era hijo único y la madre misma era viuda. La muerte del joven significaba un futuro incierto y miserable para la mujer.
En el contexto histórico y cultural de la época, era muy difícil para una mujer vivir sola. En una familia. la fuente principal de manutención era el esposo. Cuando moría el padre, los hijos podían hacerse cargo del hogar. También estaba la opción del levirato: el hermano o pariente más cercano del marido muerto podía casarse con la viuda, no sólo para asegurar la descendencia del difunto, sino para protegerla y sustentarla (Génesis 38; Rut *1). Pero a una mujer viuda, sin hijos y sin algún pariente que la redimiera, no le quedaba más
remedio que vivir de la caridad de otros.
Es en medio del dolor y el sufrimiento que podemos conocer a Jesús y experimentar su poder a través de un milagro. Es cierto que todos desearíamos no pasar jamás por ninguna tragedia, pero si ésta ocurre, hemos de verla como una oportunidad para que el Señor manifieste su poder en nuestra vida. Fue la desgracia lo que llevó a esta viuda a cruzar su camino con Jesucristo. El sufrimiento es un medio para acercarnos al Dios de misericordia y amor, el cual quiere sanar nuestras heridas y calmar nuestro dolor. Nadie nos ama más que él. No perdemos nada con probar su poder, y si podemos ganar mucho.

ll. LA COMPASIÓN DE JESÚS

Nota complementaria
Lucas inicia la presentación del milagro, con la mirada dejesús sobre la madre. Es una mirada especial que va dirigida a la madre y no al difunto. Es ella, la que en su soledad provocada por la pérdida irreparable y por su condición de viuda, la que conmueve las entrañas del Señor El narrador no duda en presentar el sentimiento que provoca en Jesús ata situación. La acción de Jesús cambiará el destino de esta mujer afligida y le restituirá su condición de madre (Patricio Barrientos. Las señales. pág. 19).
Pareciera que el narrador quita el reflector de los discípulos y las multitudes, y lo dirige hacia aquella procesión que llora la muerte del muchacho. Sólo están Jesús con sus palabras llenas de amor y compasión y la madre con su llamo conmovedor. Sólo ellos permanecen en escena, concentrando toda la atención en el dolor humano y en la bondad del Señor. Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella… (7: 13). La ley exhortaba al pueblo de Dios a mostrar compasión y generosidad a las viudas y los huérfanos (Éxodo 22:22; Deuteronomio M:28. 29; Job 22:9. Isaías l:23).
Dios es conocido por ser padre de huérfanos y defensor de viudas (Salmos 68;5). No debe
extrañarnos entonces, que Cristo mostrara una actitud compasiva hacia la pobre mujer.
Resalta el hecho de que es Jesús quien se dirige a la mujer. No se menciona que la madre haya pedido un milagro. No hay una petición de ayuda. Pero el Señor discierne los corazones. nos conoce por nombre y sabe cada una de nuestras necesidades. Sabe Jesús que quizá le espera un futuro triste a la pobre señora. Por tal motivo se acerca a ella, no sólo para ofrecer consuelo, sino para darle solución a su problema. Notemos la
ternura con la que le habla: No llores. Reconforta nuestros corazones entender que nuestro Dios muestra su bondad según nuestras necesidades y nos consuela en nuestras aflicciones.
No es un espectador de nuestro dolor, sino que actúa a nuestro favor si se lo pedimos; y aun sin que se lo pidamos, como en el caso de esta mujer. Si tan sólo entendiéramos que no tenemos por qué llevar solos nuestras cargas. Jesucristo nos invita a ponerlas delante de él para que podamos descansar. Al igual que Jesús, la iglesia debe manifestar su carácter compasivo y generoso con los necesitados, en especial con los huérfanos y las viudas (1 Timoteo 5:3). En esto ha de distinguirse la iglesia del Señor, por su atención a los más desdichados.

III. DE LA MUERTE A LA VIDA

Nota complementaria
Todo verdadero ministerio espiritual lleva implícito un componente vital que es el de la resurrección. Si el ministerio espiritual no está acompañado con una proclama y una experiencia de resurrección, poco valor tendrá. Si no hay un mensaje de victoria sobre la muerte, inútil será la doctrina, no importa cuán bien se la decore. Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó, riestra fe es vana, aún estáis en vuestros pecados (I Corintios 15:16-17), y si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres (I Corintios 15:19) (Leonardo R. Hussey. Vida, muerte y resurrección. pág. 33).
Y acercándose, tocó el féretro (7: M). No se acostumbraban en Palestina ataúdes como los que conocemos ahora. Los féretros eran una especie de camilla abierta en la que se ponía el cadáver envuelto en sudarios. Cuando Jesús se acercó, las personas que llevaban al muerto se detuvieron. Entonces el Señor miró al muchacho y le habló como si estuviera vivo: joven, a ti te digo, levántate. La Escritura dice que esto es exactamente lo que hace el Señor; hablar a los muertos como si estuvieran vivos. Dios da vida a los muertos, y
llama las cosas que no son, como si fuesen (Romanos ¢1:l7).
Con su sola palabra, Jesús le devuelve la vida al cuerpo muerto del joven. A la voz de Cristo se incorporó el muchacho y comenzó a hablar. La frase, y lo dio a su madre (7:lS), vuelve a poner la atención en la actitud compasiva y amorosa con la que el Señor trató desde el principio a la mujer. La multitud quedó impactara ante el milagro. El temor se apoderó de todos, luego comenzaron a glorificar a Dios (7: 16). Así es como debe terminar toda obra divina verdadera. Los reflectores son para el Todopoderoso.
Las maravillas que el Señor hace a través de sus hijos tienen esta característica: todo el crédito es para él. Algunos creyeron que Jesús era un gran profeta. Otros armaron: Dios ha visitado a su pueblo (7:l6). La frase es similar a las que aparecen en Lucas 1:68 y 78. En el Antiguo Testamento esta expresión hacia referencia a la intervención divina a favor de su pueblo (Rut l:6), mientras que el autor del evangelio lo relaciona con el cumplimiento de la esperanza mesiánica. Desafortunadamente, a pesar de los milagros que hizo el Señor. pocos israelitas entendieron el día de su visitación (Lucas l9:¢M).
Y se extendió la fama de él… (7:l7). El término “fama” es la traducción de la palabra griega logos, que se traduciría como “palabra”. “informe”. El asombro dio paso a la divulgación. Aunque ocurrió en la región de Galilea. el milagro de resurrección que hizo el Señor en el hijo de la viuda, comenzó a circular por toda la provincia de Judea y sus alrededores.
Jesús es el mismo ayer, hoy y por todos los siglos, y puede obrar milagros y maravillas por medio de su iglesia. Las señales que él hace apuntan siempre a la salvación de las almas. El en es que la luz de Cristo alumbre a los perdidos para que sean salvos. No perdamos el tiempo quejándonos por la maldad que impera en el mundo; al contrario, alumbremos con la luz del Señor los corazones, y así combatiremos la corrupción que hay a nuestro alrededor. Recordemos que como iglesia somos la luz del mundo y la sal de la tierra.

CONCLUSIÓN

No fue casualidad sino designio divino que la mujer se encontrara con el Señor en la entrada de Naín. Jesús se acercó a ella, la reconfortó y luego obró el milagro en su muchacho. El relato de hoy, no sólo da testimonio del poder de Cristo que es capaz de dar vida a los muertos. Resalta además el carácter compasivo de Jesús hacia los más necesitados. Su bondad lo impulsaba a ayudar a los desvalidos. Él ofrece su amor y extiende su misericordia a todos.
Proclamemos al Cristo vivo que puede resucitar a los muertos. Demos testimonio de su poder y señorío. Anunciemos a todos que el Señor ha visitado a su pueblo para bendecir y dar vida. Con nuestras acciones, demos testimonio del amor y la compasión del Salvador.
fuente: Milagros guia para estudiar mensajes dominicales – Asambleas de Dios

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