Alguien dijo: Si solamente oras y no lees la Biblia te vuelves fanático, y si solamente lees la Biblia y no oras te vuelves legalista.

La verdadera fe no es creencia sola. Es un elemento indispensable, pues viene de Dios al aceptar a su Hijo como nuestro Salvador y crece a medida que conocemos a Dios. Así la oración se convierte en una práctica que refleja si tenemos fe y si es habitual en nosotros. Como ministros preferimos a las personas reales, genuinas, originales. No solamente que tengan fe sino que oren, y que no solamente oren sino que tengan fe; que sea consecuente lo uno y lo otro.

Así que distinguimos fácilmente que en la oración de cada consiervo se refleja su fe, y eso sucede cuando estamos relacionados y hemos andado tantito en el camino del servicio. El problema es que algunos piensan que únicamente se necesita orar para procurar una fe sólida. Entonces, la pregunta es: ¿Por qué es esencial la fe en la oración?

Una fe esencial con oración produce fruto

La fe es escencial en la oración porque no se trata solamente de un discurso. La fe no es solamente una definición profunda y correcta, o un mero hablar. Algunos cuando oran y dicen alelusha o algunos sonidos supuestamente espirituales, piensan impresionar y demostrar que tienen mucha fe. Hablar es fácil, los políticos lo hacen mucho y algunas veces convencen más. La fe que es accionar no es un mero decir. Jesucristo dijo: Así que, por sus frutos los conoceréis. No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad (Mateo 7:20-23).

Una fe esencial con oración mueve a la iniciativa

La fe es esencial en la oración porque no es algo que solamente sentimos. La fe no es únicamente emociones. Podemos sentir muchas cosas raras en la piel, pero si no hacemos nada es una mera emoción. Observemos este pasaje: Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma (Santiago 2:15-16). Una fe esencial con oración se demuestra La fe es esencial en la oración porque no es algo que solamente pensamos. La verdadera fe produce cambios que se demuestran. De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas (2 Corintios 5:17).

Muchas veces oramos por las almas, por las misiones, por los visitantes o invitados a la iglesia, pero ni vamos, ni apoyamos y ni les damos seguimiento.

La fe es esencial en la oración porque es práctica.

Se consolida con la vida de oración. Una vida no sólo de palabras, si no que es reflejo de una conducta en la que realmente creemos. Pablo era un hombre de fe que impulsaba su vida en dependencia de Dios. Contaba una fe de hábitos profundos. Y nos habla de esta manera en la palabra de Dios: Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados? (2 Corintios 13:5).

La fe pone la oración a trabajar, despeja el camino hacia el propiciatorio. Asegura, ante todo, que hay un propiciatorio, y que allí, el Sumo Sacerdote espera las oraciones y a los que oran. E. M. Bounds. Como pastores y ministros tengamos una fe genuina. Oremos, oremos y oremos mucho por tener ese tipo de fe comprometida que nos lleve a la acción de agradar a Dios en todo.

fuente: aviva 25, edición Enero 2018

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