LA GRAN HUMILLACIÓN

Las teorías conspirativas y de penumbras acerca de poderes fácticos, han sido rebasadas por una realidad que duele.

Los ministros de culto, somos siervos de Dios y de la gente. No somos héroes. Somos un gremio sin sindicato. Vivimos por fe, no hay salario que alcance a sufragar una vida de compasión en favor de la gente. La marea de las finanzas es el reflejo de lo que a todo mundo le pasa ahora mismo.

Dice el himnólogo: Somos tus siervos, Dios, ¡ampáranos! Entre las iglesias, asociaciones y agrupaciones religiosas hay más de 120,000 ministros de culto en México. Es hablar de un universo superior al medio millón de personas en la totalidad de las familias pastorales.

¿Pido un aplauso para los pastores, porque lo están haciendo muy bien o en este caso solicito oraciones? Lo mejor sería llevar a sus manos la provisión que Dios ha compartido con todos para que ese fondo revolvente siga fluyendo. Como dijo mi gran amigo: perdón, pero volví a pensar en voz alta.

Cosecharemos lo que hemos sembrado. El avivamiento no espera más. La iglesia no aguanta más. Los tiempos son de Dios, nosotros también, somos de él. La gran pausa es el presagio de una gran visitación. Nada detiene los planes de Dios. La hora de la prueba es el tiempo de las grandes decisiones. Para la iglesia no hay crisis, porque su fundador y guía dijo: prevalecerá contra las puertas del hades.

En medio de la pandemia: ¡no hay imposibles para Dios! Él responde a la fe. Una nueva ola de avivamiento se aproxima. El pico de las olas producidas en la pandemia nos invita a surfear.

¿Entendemos qué es lo que Dios está activando hoy? ¿Hay algo que se va acelerando hoy? Estimulando. Apresurando. Moviendo. Movilizando. Impulsando. Avivando, Accionando. Por el contrario: ¿hay algo que Dios está parando, impidiendo o desactivando?

Con el favor de Dios, hoy a las 4:00 la tarde continuamos la PASTORAL XXI, mañana estaremos en ayuno y oración 30 generales. ¿Nos ayudas? ¿Estas listo para interceder? ¡Dios nos está llamando ahora mismo! Un clamor sube como incienso de los altares familiares, en México millones de hogares mantienen encendida la llama del fuego del Espíritu. El pentecostés se acerca y no hay algo que impida el avance del reino de Dios.

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