LA NATURALEZA DE DIOS — Estudio bíblico – Sermón o enseñanza para la iglesia de hoy

Exodo 20:1-3; DEUTERONOMIO 6:4; JEREMÍAS 10:10

20  Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre. No tendrás dioses ajenos delante de mí.

VERDAD CENTRAL

Las Escrituras nos hablan de un Creador del universo sublime, eterno, excelso y personal. Es un Dios cercano, amoroso y salvador. El viajó con los patriarcas, acompañó al pueblo hebreo y habita en sus hijos hoy.
OBJETIVOS: Admitir la doctrina de Dios tal como viene trazada en las Santas Escrituras. Estimular a un mayor interés de profundizarse en el conocimiento del Señor. Refrendar a Jehová el voto de adorarle haciendo fielmente su voluntad.

INTRODUCCIÓN

Los humanos están limitados en capacidades y lenguaje para definir al Todopoderoso. Esta dificultad se agiganta a causa del pecado. Con la caída la inteligencia, la conciencia y la voluntad de la raza entera quedaron afectados. Ya bajo el dominio del tentador las generaciones posteriores inventaron muchas teorías supersticiosas del Ser Divino. Pero desde el principio Dios emprende la historia del rescate por sus criaturas, se manifiesta poco a poco y de diversas maneras, hasta que en Jesús de Nazaret llega su revelación completa.
Con el objetivo de dar testimonio de sus apariciones, el Creador e inspiró a hombres para que trasmi- tieran con exactitud las palabras y los hechos auténticos. En esa revelación hallamos trazos luminosos de cómo es el Santísimo y lo que espera de nosotros. Ella informa todo cuanto necesitábamos saber del Padre celestial; son un océano de datos suficientes para tener una imagen correcta de él.
En la presente lección acudimos al Antiguo Testamento para estudiar algunas descripciones de la naturaleza divina y los efectos que deben producir en nuestro fervor y maduración espiritual.
DESARROLLO DE LA LECCIÓN

I. EL DIOS ÚNICO Y VERDADERO

Nota complementaria : Siglos después de Moisés, los apóstoles de Cristo también proclamaron la creencia en un Dios único y verdadero. Sin embargo, en su monoteísmo ellos hablaron de tres personas distintas e identificables por pro- nombres pero sin estar separadas o fragmentadas de la Deidad. Todas tienen los mismos atributos exclusivos 
del Supremo Dios. En sí, se aferraron a la verdad de que el Altísimo es uno en esencia y tres en persona. 
A lo largo del Antiguo Testamento prevalece siempre la imagen de un Ser Divino. Nadie fuera de él comparte sus perfecciones, poder y gloria. Esta doctrina de un Artesano Supremo del cosmos armoniza con las expresiones muy claras de los autores del Nuevo Testamento. (Hechos 17:22-31; Romanos 1:18-20; 11:33-36; 1 Corintios 8:6; Gálatas 3:20; Efesios 4:4-6; l Timoteo 2:5; Santiago 2:19; Judas 25). Los apóstoles conserva- ron el monoteísmo bíblico. Nunca cedieron a las ideas mitológicas y erradas sobre la existencia de numerosos dioses en el mundo.
Después de la colosal victoria sobre Egipto, los israelíes desbordaron en fiesta con un ca’ntico que exaltaba la grandeza incomparable del Señor (Éxodo 15:1,11, 17). Al paso del tiempo adoptan la costumbre de repetir esta verdad en la oración matutina. Dicha práctica la sustentan en el texto ubicado en Deuteronomio 6:4, el cual ha sido calificado como el cimiento del culto judío pues en él se concentra su fe. Se le ha llamado a este pasaje el Shema, pues el vocablo “oye”, en la lengua hebrea tiene una pronunciación parecida a esa palabra, (pero también significa “obedece”).
El comentarista bíblico Roberto Lloyd G. señala que la segunda parte del este pasaje de Deuteronomio puede traducirse en dos formas legítimas. La primera viene reflejada en la Reina-Valerazjehová uno es (ojehová Dw’s es un Seno”r), de este modo remarca que es un solo Ser divino e indivisible, pero incluye a otras personas. La segunda alternativa aparece en la Versión Popular: es el único Señor (Jehová únicamente o sólo Jehová).
Ambas opciones son válidas, pero la segunda cuadra mejor con el texto inmediato y el resto del libro y otras Escrituras que refuerzan la exclusividad del Dios de Jacob (4:35; 39; 5:7, 9; 6:13-15; 32:39; Isaías 43:10-13; 45:14; 46:9). Tomando en cuenta esto, el enunciado permite las siguientes transcripciones: Jehová es único, Jehová es nuestro Dios o sólo Jehová.
El sentido más claro es que nada existe a la altura del Omnipotente, y es el único Dios de los hebreos. No hay otro semejante a él en substancia y perfección, amor y justicia, fidelidad y obras extraordinarias. Nadie en su jerarquía, ni quien lo supere o llegue a ser su copia. Nunca tiene par, competencia o rival entre los dioses artificiales, creados por los pueblos paganos vecinos de Israel.

II. EL DIOS INCORPÓREO E INFINITO

Nota complementaria: El Señor es la fuente de la vida ( Salmos 36:9 ),- no duerme (Salmos 121 :4); es el que escudriña los corazones (1 Samuel 16:7) y no puede haber expresiones materialistas y limitadoras que se le puedan aplicar (Éxodo 20:4). Es supremo, por encima de todas las criaturas (Isaías 31:3) y muy distinto del hombre (Oseas 11:9) –
(William Dyrness. Temas de la teología del Antiguo Testamento. pág. 35). Los profetas del Viejo Pacto explican a Dios como un espíritu invisible y sin cuerpo material. Lo presentan con carácter imperecedero. inmutable y eterno; envuelto por una luz resplandeciente (2 Crónicas 5:7—14; Salmos 9021-2; Ezequiel 1:4; 28; 10:4; Habacuc 3:3).
Siendo el Omnipotente espíritu, sobrepasa los tiempos y espacios y la inteligencia de los mortales. Aunque está por encima del mundo físico y los que en él habitan, guarda una relación perpetua con ellos. Por su grandiosidad, allá arriba, acá en la tierra o en otro sitio no hay quien le impida cumplir sus planes y propósitos (Salmos 139:16—17;Isafas 40:12-18; Jeremías 10:10—16; 32:17).
Debido a que el Todopoderoso es un ser incorpóreo, incorruptible e infinito, nuestros ojos carnales y pecadores no pueden ver el rostro del Dios. Jamás hombre alguno ha contemplado su gloria plena. Hay facetas y asuntos de Jehová que son secretos e inalcanzables al ojo terrenal (Deuteronomio 29:29; Job 9:10; 11:7; 36:26).
Eso sí, lo que el Invisible nos ha querido descubrir es con relación a sus acciones y carácter. Previniendo contra los abusos hace oír su voz, mensaje y voluntad. Comunica sus atributos, actividades y cuidados por los hombres, y lo hace usando ilustraciones entendibles por éstos. Así se explica que se diga del Creador que él sopla, ríe, canta, pasea, acude, se sienta, vuela o se va; ese lindo lenguaje lo hace ver como si tuviera cara, boca, oídos, brazo; inclusive se le asemeja a las aves, pues se habla de sus alas o sus plumas; por momentos cambia de parecer o se arrepiente; siente amor, indignación, celo, furia… (Génesis 6:6, 11:7; 1 Samuel 15:11; Salmos 17:8; Jeremías 1827-10; Jonás 3:10 Habacuc 3:3-15; Sofonías 3:17). Aunque con toda esa expresión literaria se le describe como si él tuviera forma humana, en ninguna ocasión se indica que tenga un cuerpo físico, pues él es espíritu purísimo e inmutable. Por ese motivo tampoco se le puede asignar principio, crecimiento, formas, vejez ni extinción (Deuteronomio 33:27; Salmos 102225-27; Isaías 57:15).
Como supera todo lo que podemos idear o especular acerca de él, entonces prohíbe a su pueblo que lo rebajen a representaciones frívolas e inútiles. Aborrece las figuras y más que se les rinda adoración. Él pide que se le adore por la fe según su condición espiritual (Éxodo 2024-6, 23,- 34:17; Levitico 19:4; 26:1; Deuteronomio 4:15-21; 5:8;27115).

III. EL DIOS ACCESIBLE Y FAMILIAR

Nota complementaria : La Biblia hebrea acentúa siempre la personalidad viva y activa de la Majestad en las alturas. Narra que aun cuando asume abundantes títulos y predicados, tiene nombre propio y original que él mismo da a saber para invocarlo y tratar con él. Génesis 17:1; Éxodo 3:13-15, 34:6; Números 24:16; Jeremías 10:16; Joel 2:32; Jonás 3:9.
Corre a través del Antiguo Testamento una idea dinámica y amigable de Dios. En Génesis 12, Jehová se muestra como un Dios que cuida y manifiesta su presencia y guía a la familia, lo cual sirve de modelo para todas las familias. El Señor toma a Abraham, a Isaac y a Jacob para conformar el modelo de los hogares del orbe que promete bendecir en el futuro. De los lomos del padre Abraham vendría el Salvador del planeta (Génesis 12:13; 28:13; 32:10. Éxodo 3:6, 15-16; 4:5). Este Dios Superior incluso baja a redimir a su pueblo, a develarle su Nombre para marchar con él, y así seguir impulsando su proyecto de enviar al Redentor que traerá libertad total y final de las fuerzas malignas (Génesis 50:24-26; Éxodo 321-22; Miqueas 512-15; Daniel 7:9-14).
Tantas manifestaciones del Altísimo permiten verlo con los rasgos distintivos de una persona: creatividad, entendimiento, emociones y tomando decisiones. Claro, puesto que él existe por si mismo, es autosuficiente y determinante en todo su Ser, sus designios y obras; las cualidades de personalidad las expresa en un grado superior, más alto del que poseemos los humanos.
Aun cuando su pureza es absoluta y su exaltación sobrepasa a todo lo creado por él, Dios exhibe su gran afecto y benevolencia a sus criaturas, quienes son completamente indignos de esos regalos (Salmos 102.-13; 10328-19; Jonás 3:10; 4:2, 10-11; Nahu’m 1:7).
No cabe duda, el Hacedor es un Ser personal y busca la intimidad con sus criaturas, basándose en su amor espontáneo, sacrificial y que nunca se agota (Isaías 44:22; Jeremías 31:3,- Joel 2212-14, 27-29).

CONCLUSIÓN

De ningún modo nuestro Dios es un ser retirado del mundo, insensible, desinteresado y difícil de encontrar o conocer como muchos filósofos lo retratan. Al contrario, se halla al lado nuestro para ayudarnos en los problemas cotidianos; y lo más hermoso, ofrece su amistad y perdón a cuantos abandonen sus maldades y crean al sacrificio expiatorio de su Hijo.
Las virtudes y características de Jehová en verdad son asombrosas; nos deben bastar para comprometemos a amarle con seriedad, sin trabas, pretextos o titubeos. Mostrémosle cuán deseosos estamos de conocer mejor su bendita grandeza y acatar sus infalibles enseñanzas. Él nos ve, oye, y responde para auxiliarnos en los sufrimientos, luchas y tentaciones. No permitamos que el dinero, prestigio, poder u otras entidades sustituyan el lugar que únicamente el Rey de los cielos debe ocupar. En su celo santo exige una promesa de amor íntegro; sometiendo el alma entera y elevándolo al lugar prominente en la vidas. Saquemos de nuestro corazón aquellos ídolos que le roben la gloria al Dios majestuoso.
fuente: Libro de estudio – Doctrinas en el A.T – Eccad – Transcrito para el sitio.

Area de Descarga de Archivos

# File Description File size Downloads
1 pdf 2- La naturaleza de Dios 1 MB 260

Comentarios

Comentarios