Así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié (Isaías 55:11).

Léela, para que seas sabio Créela, para que sea salvo Practícala, para que seas santo —Anónimo

Es personalmente de Dios …mi…[dropcap]P[/dropcap]ara algunos parece no ser importante asomarse por la palabra que se da. En verdad la persona es el mensaje. En algunos casos se pretende hablar a través de otros, esconderse en otro nombre, enviar anónimos y hasta utilizar figuras emblemáticas.

El valor de la palabra que se da, lleva el sello de quien la otorga. Dios se hace personalmente responsable de su Palabra y nosotros descansamos en la confianza de que es él, quien se dirige a nosotros de manera inconfundible. Esto permite la comunión que se traduce en comunicación productiva.

La interlocución de Dios con los hombres nunca será de manera despersonalizada, él siempre da la cara. Yo soy, dice el Señor. Debemos recordar que el Todopoderoso se acerca al hombre para tener comunión y le muestra la senda de la vida para que encuentre todo lo que necesita plenamente. Es en sí misma …palabra…

El poder de la Palabra es en sí misma.

Basta leer en la narración de la creación en Génesis el término: …dijo Dios… no son señales que se lleva el viento. Cuando Dios envía su mensaje va a suceder todo lo que él quiere. Necesitamos descubrir a través de la Biblia la expresión de Dios para entender que su Palabra es creadora y creativa. El universo y nosotros mismos somos leer-bibliaresultado de las intenciones manifiestas del Señor. Todos los siglos de la humanidad son discursados a través de la narrativa de los hombres que para externar lo más profundo de sí mismos han hecho uso del mismo verbo para lograr enlazarse con los demás. No sólo es el recurso de los poetas o la literatura más premiada, necesitamos captar que es la encarnación misma, el verbo se hizo carne… es la expresión por la cual entendemos que se representa así mismo en la esencia de lo que dice como una verdad personificada. Más allá de lexemas, fonemas, morfemas, flexemas y semántica, cada palabra tiene su propia historia y habrá que entender el sentido etimológico y popular de cada una, porque es la expresión de lo que se oye, lee y siente.

Es audible …sale de mi boca…

Dios habla. Óiganlo y témanlo los hombres, porque él es real. El Padre de los espíritus hace oír su voz y el eco de la misma vuelve locos a los hombres que no atinan a entender que sucede. Se oye fuerte en el trueno, se escucha apacible en el silencio, se entiende perfectamente en la vida. No tenemos excusa para saber que es él y que aun nuestra conciencia nos dice clara y llanamente que nos inclinemos reverentemente para atender su llamado. En ocasiones los sermones dicen que se le puede escuchar verbalmente, por sueños, por la lectura de la Biblia, por medio de alguien, por alguna señal repentina o hasta por un evento sobrenatural. Pero el texto sagrado sigue diciendo: …mi palabra que sale de mi boca

Hoy cuando iniciamos el año con lectura bíblica, debemos continuarlo así. Orando con la Palabra para escuchar mejor a Dios. Leyendo en voz alta para aprender a oírle mejor. Hacerlo con fe y confianza sabiendo que él nos llama. Meditando en cada tramo de la lectura creyendo que le contemplaremos a él. Como resultado lo amaremos más a él y su Palabra habitará en nosotros.

Es de resultados …

no volverá a mí vacía… No se trata de hablar por hablar. Más bien entendemos que el mismo universo fue hecho por el mismo poder de la Palabra fluyendo de la boca de Dios. Los seres humanos evaluamos casi todo por sus resultados. El vacío no se llena con nada y la Palabra no vuelve vacía. Dios proactivamente anticipa deleitosamente un desarrollo basado en lo que dice. No hay fantasía en su dicho, aun cuando parezca increíble, siempre traerá consigo mismo lo que se propone. Hay un anticipo que pronostica: así será y lo veréis, para que cuando suceda, sepáis que yo lo dije antes. Todavía se puede pensar en lo reiterativo de …volverá…, es decir: no se irá al olvido. Vuestros ojos mirarán para contarlo. Todo lo anterior se traduce en la confianza que se tiene acerca del cumplimiento de todo lo que promete.

Es productiva …

Será prosperada… Pensar en una palabra fructífera es asentar en el pensamiento, el hecho de acercarse a buen árbol, el que …da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará. Es el fruto de la justicia divina mostrada a través de aquellos que son capaces de discernir en sus vidas el camino correcto a seguir en cada circunstancia. La generación de vida muestra organismos vivos que se reproducen a sí mismos. Por eso su Palabra es viva y eficaz, que puede penetrar la vida misma y discernir todo. Ser productiva es la capacidad de reproducción que la Palabra tiene. Por eso basta su Palabra para que las cosas sean hechas mediante su voluntad y poder. Hay ocasiones que no alcanzamos a disfrutar porque pensamos egoístamente, sólo en nosotros, y olvidamos el fruto para la posteridad. Parafraseando a Juan de Jesús González acerca de aquel hombre que se dedicaba a sembrar árboles de los cuales no alcanzaría a consumir sus frutos, replicó: he disfrutado lo que otros han sembrado, por lo tanto, no me preocupa probar los míos con tal que en el futuro pueda alimentar a otros.

Es apostólica …Cómo-Leer-La-Biblia-Y-No-Confundirte-760-x-506px

envié… Luego de todas las expresiones anteriores queda la pregunta: ¿Será posible encasillarla en un apostolado? La respuesta siempre será contundente; porque así como la palabra del profeta se sujeta al mismo, también su Palabra es enviada bajo la sujeción de él y su gloria. Algunos tratan de construir una tradición apostólica a partir de personajes o instituciones y se les olvida que es la Palabra viva la que ha sido enviada; sin ésta ni los hombres ni las instituciones perviven. Otros personifican el ser enviado como una jerarquía que se impone sobre los fieles y olvidan que el envío es hacia lo inhóspito que falta por conquistar. Pescar en pecera, poner fundamento donde alguien ya lo hizo o mandar donde ya alguien fue enviado no tiene sentido. Conquistar nuevos horizontes es el poder de la Palabra. Hacer nuevas las cosas en donde se necesita y mostrar la armadura celestial es la especialidad del Dios que se deleita en cumplir todos y cada uno de sus deseos.

Es expresión de la voluntad de Dios …

hará lo que yo quiero… …Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra es la expresión del propósito indeclinable de Aquel que todo lo llena por el poder de sí mismo. La oposición a sus designios lleva siglos tratando de alterar sus planes, necesitamos entender que llevará a cabo todo lo que se propone aun cuando todos los ejércitos juntos se le subleven. Todavía algunos proponen una voluntad permisiva a parte de la perfecta, no engañemos la mente y el corazón, su voluntad es una sola; nos guste o no. Porque expresa su corazón. No olvidemos que Dios quiere lo mejor para nosotros conforme a su voluntad.

En tanto más nos tardemos en entender que su voluntad es lo mejor para nosotros más tardaremos en disfrutar la felicidad que por su propósito ha preparado ya para nosotros. Porque sus planes para nosotros son de bendición y prosperidad, no de maldición o fracaso. Dejemos que su Palabra haga en nosotros y de nosotros lo que él quiere y al final disfrutemos de ese designio precioso diseñado con lo mejor de lo mejor. Como dice el canto: En ti confía mi corazón, en ti confía mi alma, mi ser descansa en ti, puedo ser feliz. Porque sé que estas obrando tu perfecta voluntad, en mi vida estas obrando tu perfecta voluntad.

Disfrutemos y apoyemos este proyecto de lectura bíblica que Dios ha dispuesto a través de nuestro Superintendente General, el Pbro. Abel Flores Acevedo. Hacemos bien en obedecer este llamado que nos vuelve a la Palabra que nunca debemos abandonar.

Fuente: Aviva 2012-002

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