LA PREDICACIÓN CONTEMPORÁNEA — Pbro. Juan J. Pérez G.

Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta
perversa generación. Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se
añadieron aquel día como tres mil personas (Hechos 2:40, 41).

En la predicación del apóstol Pedro en el día de Pentecostés, encontramos dos aspectos importantes:

  1. Su contenido:
    a) salvación por medio del sacrificio de Jesucristo,
    b) arrepentimiento de los pecados, y,
    c) el bautismo en agua como demostración de la fe en Cristo.
  2. El poder del Espíritu Santo, hablando y capacitando al predicador, pero simultáneamente obrando en la conciencia y el ánimo de la multitud allí reunida. Desde ese contexto considero que el mensaje de Pedro resulta relevante para nosotros, y del mismo derivamos las características que deben distinguir a la predicación contemporánea.

DEBE SER CON AUTORIDAD

Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo: Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras.

Por supuesto que no se trata de una autoridad humana, sino divina, porque de otra manera el predicador sería autoritario. Note la actitud de Pedro: …poniéndose en pie. Ya no es aquel hombre que niega a su Maestro; ahora se pone de pie y alza la voz para proclamar el nombre de Jesús ante miles de personas de todas las naciones ahí reunidas. …y oíd mis palabras…, exhorta a la multitud a escuchar el mensaje que está a punto de comenzar. No se intimida, no pide a otro que lo haga por él. No permite el desorden y bullicio de la gente, llama la atención a la multitud con valor y convicción a lo que enseguida va a decir. Él es el primero que está convencido de la verdad e importancia de su mensaje, por eso con firmeza dice: oíd mis palabras. Pedro sabe que no se está presentando ante la multitud para impartir conocimientos acerca de Dios, (como los maestros e intérpretes de la ley en su época) sino de un mensaje vivo y poderoso, expresado con la autoridad divina de la palabra. 

Los predicadores contemporáneos, deben hablar la palabra con autoridad de Dios, si quieren tener los mismos resultados que tuvieron los predicadores de la iglesia del libro de los Hechos.

DEBE SER BÍBLICA

Mas esto es lo dicho por el profeta Joel.

Es un mensaje bíblico. Pedro citando a Joel dice que Dios derramará su Espíritu en los últimos días. El derramamiento del Espíritu Santo y las manifestaciones, dones y ministerios no pueden limitarse a un solo día; estas señales y prodigios acompañarán siempre a la iglesia, desde su nacimiento hasta su arrebatamiento glorioso, cuando Cristo venga por ella. Todo el mensaje de Pedro está basado en el libro de Joel (2:28) y en los Salmos. La base de su sermón es la misma palabra de Dios. Esto es lo que da poder y autoridad a su prédica, la Escritura. Todos los sermones de Pedro son bíblicos. Lo vemos también citando la Palabra en el discurso que da en el pórtico de Salomón, después de la curación del cojo. Y no sólo Simón; la predicación de los demás apóstoles fue apegada a la Escritura. Tal es el caso de Pablo, Felipe con el eunuco etíope, y Esteban con su mensaje el día de su martirio, entre otros. ¿Por qué debe ser bíblica la predicación contemporánea? He aquí algunas razones:

  • a) Porque la Palabra de Dios es la que convence de pecado al corazón del hombre.
  • b) Porque la Palabra de Dios no vuelve vacía, cumple el propósito del Altísimo.
  • c) Porque la Palabra de Dios alimenta el alma del creyente.
  • d) Porque la gran comisión dada por nuestro Señor Jesucristo consiste en predicar el evangelio a las personas y discipular a los creyentes por medio de su Palabra.

DEBE SER PERSUASIVA

Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.

Fue un sermón extenso porque abundaron las palabras que persuadían a la multitud sobre la necesidad de un arrepentimiento de sus pecados, de aceptar y reconocer al Cristo crucificado y resucitado como único salvador y redentor de la humanidad. La predicación contemporánea debe advertir a las personas del castigo eterno que enfrentan si no se arrepienten de sus pecados y reciben a Jesucristo como único y eterno salvador. Los ministros deben tener cuidado de no caer en aquella predicación que promueve y promete a las personas bienes y riquezas en esta tierra a cambio de aceptar a Cristo. Otros predican que la gente dejará de sufrir cualquier mal, con el solo hecho de aceptar su creencia o seguir su religión. El verdadero evangelio habla de beneficios eternos y más valiosos que las glorias y placeres de la vida temporal; veamos lo que Cristo dijo: No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde los ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan (Mateo 6:19, 20).

Cierto es que cuando una persona se convierte al evangelio su vida cambia en muchos aspectos, pero no ha de usarse la prosperidad como gancho o forma de manipulación para ganar adeptos. Debido a este tipo de predicación que abunda en algunos medios, muchos creyentes no saben responder si son salvos cuando se le pregunta al respecto, porque no han tenido la salvación. Algunos jóvenes han heredado de sus padres una tradición religiosa, pero no han experimentado un encuentro personal con Dios. Esto debido a que en algunos púlpitos, lamentablemente se carece de una predicación persuasiva, bíblica y poderosa, que exhorte a las personas a dejar su conducta pecaminosa y se conviertan a Dios y le sirvan con pureza y dignidad.

Se necesita una predicación que hable del arrepentimiento del pecado, del amor y el poder divinos para transformar la condición del ser humano. La gente no se va a convertir de su mala conducta mientras los predicadores hablen de otras cosas. La predicación de Pedro aparte de persuasiva fue directa: Pedro les dijo: Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo (Hechos 2:38). La predicación del apóstol llegó a donde Dios quería que llegara, al corazón de cada persona que escuchaba el mensaje. El Señor habla directo al corazón, su palabra llega a lo más profundo del ser y por eso transforma completamente. La exhortación más fuerte del sermón de ese día fue arrepentíos.

Es tiempo que en nuestras predicaciones se vuelva a oír la palabra arrepentíos. Predicadores, no teman, les aseguro que mucha gente de la iglesia vendrá de nuevo al altar. Además, Pedro continúa diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. Nadie puede ser salvo, si no se aleja de la corrupción de la sociedad actual (Lucas 9:41; Filipenses 2:15).

DEBE SER IMPACTANTE

Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones, hermanos, ¿qué haremos? Pedro en su predicación llevó al clímax a la multitud. La gente estaba convencida del mensaje del apóstol, ahora querían saber cuál era el siguiente paso. El mensaje poderoso de la Palabra de Dios había surtido efecto, la cosecha estaba lista. Pedro supo aplicar y concluir su sermón diciendo a la gente arrepentíos, y luego habla del bautismo en agua y del Espíritu Santo. Es la culminación de un mensaje pentecostal. La multitud vino a Cristo por el llamado de Pedro. Se pudieron contar por miles aquel día en ese primer sermón predicado por un hombre lleno del poder del Espíritu Santo. Estos fueron los resultados de la predicación: Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas (2:41).

Conclusión

La predicación contemporánea tiene sus variantes en estilo, estructura y forma, pero el contenido es el mismo. El mensaje de salvación, de perdón, de amor y redención es eterno. El Espíritu Santo respaldará la predicación de la Palabra y a los siervos de Dios que la predican. Que los expositores contemporáneos tomen como modelo la predicación del apóstol, pues fue un mensaje efectivo. Él y el resto de los apóstoles transformaron el rumbo del mundo con el poderoso mensaje de la palabra de Dios. El mensaje del ex pescador fue respaldado por el poder del Espíritu Santo con prodigios y milagros. La predicación contemporánea debe ser bíblica, persuasiva y poderosa para tener los resultados que Dios quiere realizar hoy a través de sus siervos. Finalizo con las palabras del apóstol Pablo a Timoteo: Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina (2 Timoteo 4:1, 2).

fuente: aviva 2014 – edicion 10

Comentarios

Comentarios