…El que rescata del hoyo tu vida…(Salmos 103:4)

Efesios 5:3, 8-14. (LBLA).

Porque la vida devocional del ministro implica una vida apegada a los principios morales estipulados en la palabra de Dios, y ésta da como resultado la santidad. Presentamos el siguiente artículo en el que podemos ver algunos pasos a seguir para ser restaurados moral y espiritualmente, para salir o evitar caer en el precipicio del pecado sexual.

Algunos que están atrapados en el pozo del pecado sexual puede parecerles imposible salir, pero hay esperanza. Cierto es que la fuerza de la tentación y el poder del pecado sexual son casi irresistibles por nuestra propia fuerza. Una vez atrapada la víctima el enemigo no la suelta fácilmente. Sin embargo, muchas personas que estaban encadenadas a estas aberraciones ahora están libres, e incluso encabezan ministerios.

Para ayudar a otros, Jesús, el buen pastor, anhela perdonar, restaurar y sacar del abismo. Su deseo ardiente es sacarnos del pozo de la desesperación y del lodo cenagoso, poner nuestros pies sobre la peña y enderezar nuestros pasos (Salmos 40:2). Su sangre nos limpia cuando hay verdadero arrepentimiento. Si estamos dispuestos a escalar los peldaños necesarios, Dios ha puesto la escalera en el abismo para que salgamos. Pablo anima a Timoteo a restaurar a quienes estaban bajo su cuidado pastoral de la siguiente manera: corrigiendo tiernamente a los que se oponen, por si acaso Dios les da el arrepentimiento que conduce al pleno conocimiento de la verdad, y volviendo en sí, escapen del lazo del diablo, habiendo estado cautivos de él para hacer su voluntad (2 Timoteo 2: 25, 26)

Pasos para la restauración moral

1. Deseo de salir

El primer paso para salir del abismo del pecado sexual, sea adulterio, fornicación, pornografía, homosexualismo, lascivia u otro, es llegar al punto de desear la liberación con una pasión. La pasión por ser libre tiene que ser más que los placeres o los deleites que se esté consiguiendo de la participación en la actividad o relación ilícita.

Mientras los deseos carnales nos atraigan más que la pureza, no es posible lograr salir del hoyo. Parte de la estrategia para vencer el pecado sexual, es poder vivir una vida productiva, fructífera, y útil para Dios, y de gran provecho para su pueblo. La meta de terminar con gozo nuestra carrera ministerial con la ayuda del Señor no tiene igual.

Algunos que no han aceptado el proceso de restauración debido al orgullo, su amor al pecado, la falta de verdadero arrepentimiento, o la renuencia a enfrentar y superar asuntos problemáticos en su vida. Estos no han podido seguir adelante en una vida de victoria, éxito y pureza moral y están fuera del ministerio. Otros, recibieron el proceso de restauración y hoy están en ministerios fructíferos para el Señor. El premio de ver sus vidas, matrimonio, familia, o ministerios restaurados es el mejor éxito.

La codicia y la lujuria son deseos inicuos y son el opuesto del anhelo santo y la búsqueda ardiente de Dios. Cuando un hombre o una mujer rechazan en forma definitiva la lujuria, y se apasionan por la libertad en Cristo, dan el primer paso para librarse de las cadenas y esclavitud del pecado sexual.

2. Amor a Dios

No es suficiente tener una pasión por ser libres. También se tiene que poseer una pasión por Dios.

Cuando la pasión por Dios supera la pasión que se siente por el placer del pecado sexual, la vida se llenara de luz. Y esa luz expulsará la oscuridad de los corazones. Las tinieblas y la luz no pueden ocupar el mismo espacio al mismo tiempo.

3. Aborrecer el pecado

El pecado es repugnante y aborrecible para Dios, y arrepentirse es tener la misma actitud de Dios. Tenemos que llegar a aborrecer el pecado sexual, cualquiera que sea, y amar la rectitud y la santidad. Nuestra oración diaria debe ser: Señor, dame una mente limpia y un corazón puro, Concédeme amor por la santidad y pureza espiritual y odio por el pecado.

4. Reconocer la falta

Es imprescindible reconocer que nuestras prácticas sexuales fuera del plan de Dios, son pecados. No son simplemente: errores, debilidades, indiscreciones, o aventuritas. Son pecados cometidos contra Dios y otros. Quebrantan su ley moral y el precio que se paga por ellos es muy alto.

5. Buscar santidad

Nosotros no poseemos la santidad. Al contrario, si le damos rienda suelta a nuestro corazón (Jeremías 17:9), hay una ley de gravedad espiritual que nos jala hacia abajo, hacia cosas malévolas y perversas.

La verdadera santidad viene únicamente de Dios cuando él la deposita en nosotros por el Espíritu Santo. En otras palabras, somos santos solamente en su santidad, y puros en su pureza, así como somos fuertes en su fuerza y sabios en su sabiduría.

Sirva la presente, como una palabra de advertencia para evitar caer en la trampa del pecado sexual, que es en estos tiempos, el arma favorita del diablo, con la que ha destruido a ministros, familias e iglesias, de aquellos que quieren jugar con el león y salieron devorados.

Pero sirve también como una guía a aquellos que no saben cómo salir del pozo de este pecado. En todo caso, Dios es el que rescata del hoyo tu vida, y él que te guarda del lazo del cazador (Salmos 103:4; 91:3).

Bibliografía y créditos Libro Curvas peligrosas de Larry Schnedler Santa Biblia: Reina Valera. Biblia de la Américas. Versión Internacional.

fuente: aviva 2013 – edicion 7 Abril

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