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¿Qué es una visión?

Una visión es la revelación que Dios plasma en el corazón del hombre, es el cuadro de un evento de lo que Dios quiere hacer en un hombre y a través de él en el entorno que lo rodea, es un proyecto del cielo colocado en el corazón del hombre para bendecir a su generación.

Además debo ser objetivo. Existe también lo que es la visión del corazón del hombre sin que necesariamente venga de Dios, repasemos este aspecto a la luz de la Biblia.

¿Cómo recibir la visión de Dios?

Dios es original, y él quiere que cada uno de sus siervos seamos originales. No es pecado adoptar y adaptar la visión de los hombres a quien Dios ha usado y prosperado en la ejecución de la visión que él les ha revelado; pero el Todo Suficiente quiere que seamos originales. Retomo uno de los atributos activos de Dios; él es Omnisciente. Partiendo de la premisa de que el Señor todo lo sabe, entonces él conoce cuál es la visión que es apropiada y funcional para cada uno de sus siervos, y por cierto que será bendición en el lugar donde Dios te ha puesto. La dificultad es descubrir y entender cuál es la visión que Dios tiene para cada uno de los escogidos para la obra del ministerio. Para tener discernimiento de los tiempos y entender cual es la visión que el Señor tiene para sus siervos, se requiere una vida sistemática y profunda de oración y sobre todo una vida sensible a la revelación de Dios a través del Espíritu Santo.

¿Cuál es la Visión que Dios Ha puesto en tu corazón?

La visión que viene del cielo nos revela lo que haremos, lo que construiremos, y lo que seremos. La visión que viene de Dios habla del futuro; a dónde vamos, a dónde iremos y a dónde llegaremos. La visión que viene de lo alto bendice. Dios tiene la visión apropiada para cada hombre escogido para el ministerio y la visión adecuada para cada lugar donde sus siervos desarrollan su ministerio. El llamamiento y la visión que Dios puso en el profeta Jeremías da testimonio de ello. Y te di por profeta a las naciones (Jeremías 1:5). Su ministerio y la visión que Dios puso en él, fue redireccionada para Judá durante sus últimos cuarenta años; pero a Jehová le plugó levantarlo como profeta a las naciones. La extensión de su ministerio lo encontramos en los capítulos 46 al 51. Así que, fue de gran bendición en las siguientes naciones: Egipto (46:1-28), Filistea (47:1-7), Moab (48:1-47), Amón (49:1-6), Edom (49:7-22), Damasco (49:23-27), Arabia (49:28-33), Elam (49:34-39) y Babilonia (5:1 al 51:64). Así pues, la visión que Dios puso en Noé, Abraham, Moisés, Samuel, Daniel, Esdras y Nehemías; fue diferente una de la otra. Dios le dió la visión apropiada a cada uno de ellos. Él siendo omnisciente y conociendo el carácter de los hombres, escogió al hombre adecuado, puso la visión adecuada y los resultados fueron trascendentes y de gran bendición para sus contemporáneos.

¿Qué has hecho con la visión que Dios puso en tu corazón?

Aún recuerdo los momentos que pasé en el Instituto Bíblico Bethsaida en la ciudad de Durango, Dgo. del año 1974 al 1977. En recurrentes ocasiones de los condiscípulos surgieron las preguntas ¿Para qué fui llamado? ¿Qué voy a hacer cuando me gradúe?, ¿Qué voy a hacer en el campo? Por lo reservado e introvertido que era, pocas veces intervine y nunca lo expresé; pero yo estaba seguro de que Dios me había escogido para el pastorado. En cuanto a la visión, me visualizaba seleccionando una cabecera municipal estratégica en cualquier parte del País; por cierto, una donde no hubiera obra, para establecer una misión para cada día de la semana en los pueblos aledaños; afirmo que esa era mi visión, no la de Dios; él me guió y me llevó en otra dirección. Creo firmemente que lo que soy y he realizado es la visión que el Señor tenía para mi vida.

¿Y tú estás desarrollando la visión que Dios tiene para ti?

fuente: aviva 2014, edición 13

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