El liderazgo y su responsabilidad con la iglesia, como sucede
con el arte, pierde su atractivo cuando se describe
sólo con palabras. El liderazgo y su responsabilidad con
la iglesia, es llamamiento divino, inspirador y encantador, y es
también complejo y frustrante. 

En la actualidad se percibe una disminución del compromiso de parte del líder y de su iglesia. Muchas iglesias sufren de falta de dirección o de excesos de administración; sus líderes padecen la ausencia de espiritualidad, inspiración, integridad o de destreza.
Parte de ello es que se confunde el papel del líder con la función de un administrador o gerente. Por eso hoy más que nunca se necesitan líderes transformativos.

El líder es el que le da a la iglesia su visión, tiene lacapacidad para traducir esa visión en realidad al influir y guiar con acertadadirección.

El líder, la clave

El líder transformador seguirá siendo la clave del éxito de la iglesia. Es el líder principal, es el eje impulsor del proceso de espiritualidad, liderazgo y ministerios en la iglesia. De él se desprende la visión del futuro de la iglesia porque él tiene espiritualidad, preparación teológica, preparación secular, personalidad, poder y posición, que es la razón del éxito en la iglesia.

Asimismo dirige con diligencia e integridad espiritual y se orienta en los principios bíblicos y no meramente en el éxito; esto hará que sea el líder transformador espiritual que se compromete con la comunidad cristiana. De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría (Romanos 12: 6-8).

Un líder tranSformativo

En primer lugar, se requiere que sea un líder responsable colectivo, y que exista unar elación armoniosa entre el líder y su iglesia. En segundo lugar, se propone que el líder sea sensible a los deseos y necesidades de la iglesia y tenga la capacidad de llevar adelante esas aspiraciones. Que sea un líder creativo para que junto con la congregación aplique los métodos que permitan alcanzar los propósitos que nuestro Señor Jesucristo tiene para su iglesia.

El líder transformativo nos motiva hacer más de lo que esperábamos hacer, elevando nuestras conciencias hacia una relación más íntima con el que nos llamó a un ministerio santo y sublime. También nos estimula a estar más comprometidos con la iglesia. El líder transformativo nos hace trascender nuestros propios intereses a favor de la causa común que es extender el reino de nuestro Señor Jesucristo en toda la tierra.

El líder transformativo pone al Creador del universo en el centro de su vida, sus anhelos, sus valores y sus intereses, a fin de tener un compromiso pleno y no escatimar esfuerzos por su iglesia y la comunidad que le rodea. Un líder espiritual La responsabilidad del líder es mantener permanentemente una vida espiritual delante de Dios y estar comprometido con su iglesia.

David fue un ejemplo este principio. A pesar de los momentos críticos que vivió pudo llevar una relación espiritual con el Señor y mantuvo su compromiso con su pueblo. En 2 Samuel 23:15-17 podemos ver a este líder espiritual y comprometido con su pueblo: Y David dijo con vehemencia: ¡Quién me diera a beber del agua del pozode Belén que está junto a la puerta! Entonces los tres valientes irrumpieron por el campamento de los filisteos, y sacaron agua del pozo de Belén que estaba junto a la puerta; y tomaron, y la trajeron a David; mas él no la quiso beber, sino que la derramó para Jehová, diciendo: Lejos sea de mí, oh Jehová, que yo haga esto. ¿He de beber yo la sangre de los varones que fueron con peligro de su vida? Y no quiso beberla.

Los tres valientes hicieron esto. En los tiempos más difíciles de nuestro liderazgo y compromiso con la iglesia, surge de lo más profundo de nuestro interior anhelos y deseos, al igual que el rey David, que deseaba con ahínco beber del agua del pozo de Belén. Los valientes de David le llevan el agua para que pudiera satisfacer su necesidad. Pero el rey se negó a beberla.

Esta actitud de David lo convierte en un líder espiritual y responsable con su pueblo. En un acto de adoración, derrama el agua ofreciéndola al Señor, pues ve en ella la sangre de sus hombres. Con ello evidencia el hijo de Isaí su profunda espiritualidad y su compromiso con su gente.

Un líder responsable mantendrá una comunión diaria con el Padre, desarrollará siempre una vida devocional profunda y estará también comprometido con su iglesia. Los grandes hombres de Dios que llevaron a cabo los propósitos divinos, fueron aquellos que cumplieron con estas características. Apreciables con siervos, mi anhelo es que esta reflexión sea de bendición para sus vidas en el cumplimiento de nuestra responsabilidad como líderes de la iglesia.

fuente: aviva 24 edición Julio 2017

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