MIS PALABRAS NO PASARÁN — Pbro Juan Pérez González

(Mateo 24:35; Marcos 13:31).

 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.…

Absoluta atribución del Señor Jesucristo respecto al cumplimiento profético de sus palabras. Ningún líder religioso, rey o intelectual hizo tal declaración respecto al poder de sus palabras. Las palabras de Jesús son la palabra de Dios y tiene poder y sentido en todos los tiempos, principalmente en la vida de la Iglesia.

Hoy cada uno de nosotros podemos fortalecernos en las palabras de nuestro eterno Salvador. El análisis de cada expresión, nos permite conocer las siguientes verdades divinas.

I – La palabra de Dios es profética

Ahora que muchos púlpitos están abarrotados de predicación sobre riqueza y prosperidad material, así como por temas que presentan métodos maravillosos para hacer crecer la iglesia fácil y en poco tiempo, es bueno recordar las palabras de Cristo respecto al final de los tiempos: …cuando veáis que sucedan estas cosas… (Lucas 21:31).

Los hechos que acontecen hoy en todos los ámbitos de la humanidad, no son casualidad ni algo fortuito, son parte de un plan eterno de Dios. Los creyentes que aceptamos la palabra de Dios como regla infalible de fe y conducta sabemos perfectamente que lo que hoy acontece fue revelado por la omnisciencia de Dios a su iglesia y a sus siervos.

Hoy podemos decir con certeza que el principio del fin ya comenzó, porque vemos el cumplimiento de la palabra de Dios que advertía una serie de acontecimientos que lo anteceden, tales señales podemos verlas a continuación:

  • El crecimiento de la ciencia herramientas.excelentes.para.el.estudio.de.la.biblia
    (conocimiento, entendimiento) (Daniel 12:4). El aumento científico hoy es una profecía cumplida de la palabra de Dios. La ciencia se ha aumentado en todos los campos de la misma, en la humanidad para bien y lamentablemente algunos hombres la han empleado para propósitos fuera del plan de Dios.

    Estos adelantos en las comunicaciones, la voz y la imagen corren por ondas sonoras o por efectos satelitales, en la medicina los trasplantes de órganos, vacunas y prevención de enfermedades, pero lamentablemente cuando ya existe una cura o prevención de una dolencia aparecen otras más difíciles y complejas, de esas que no se curan, sólo se controlan tales como: diabetes, cáncer, VIH (Sida). En la guerra están los avances en el armamento bélico, pasando por todas las categorías en esta industria, hasta llegar a las armas nucleares, capaces de destruir a la humanidad (con todo el arsenal que tienen las grandes potencias). Los medios de transporte se han modernizado, hasta llegar a aquellos que son capaces de llevar pasajeros a la luna y en el futuro tal vez a otros planetas, en fin son muchos los terrenos donde la ciencia del hombre se ha multiplicado, cumpliéndose de esta manera una señal del fin.

  • La maldad multiplicada
    Un incremento increíble de inmoralidad, rebeldía contra Dios y desaparición de las restricciones morales, caracterizan los tiempos actuales. Abundan la perversión sexual, la fornicación, el adulterio, la pornografía, las adicciones, la música pagana y las diversiones lujuriosas. Estos días más se parecen a los tiempos de Noé, (Mateo 24:37). Cuando la mente del hombre continuamente sólo se ocupa de cómo hacer el mal (Génesis 6:5).
  • Los días de Lot presentes

(Lucas 17:28-30). En aquellos tiempos la homosexualidad, el lesbianismo y las perversiones sexuales de toda clase impregnaban aquella generación, hoy estos males surten efectos en la actualidad de un mundo que cada día se cree más suficiente y se aleja de Dios. El verdadero amor escasea y se confunde con la lujuria y la práctica del sexo sólo como placer (Génesis 19:5; 1 Timoteo 4:1; 2 Timoteo 3:1-8).

• Multiplicación de falsos maestros y profetas (2 Timoteo 4:1-5).

Entre más se acerca el fin se multiplicarán los maestros y profetas falsos. La Iglesia hoy enfrenta una avalancha de nuevas revelaciones, experiencias extra bíblicas, así como avivamientos fuera del contexto de la palabra de Dios, otros por tal de crecer, sacrifican principios de la revelación escrita de Dios, se olvidan que el crecimiento lo da Dios (1 Corintios 3:6).

• Vicios en la predicación

Usted ha escuchado por casualidad predicadores que con facilidad inventan historias a su alrededor, donde el actor principal son ellos, inventan milagros, exageran sus experiencias, seducen a las personas

con palabras y manipulan a la gente haciéndoles creer que es el mover de Dios. Los que predican un evangelio torcido tal vez pudieran destacar en el liderazgo de la iglesia o ser los más populares y cotizados en el ámbito evangélico (Gálatas 1:9; 2 Timoteo 4:3; 2 Pedro 3:3, 4). En los últimos tiempos se multiplicarán las doctrinas de demonios, esoterismo y el espiritismo (1 Timoteo 4:1). Son muchas las iglesias y ministros que permanecen leales y consagrados a la palabra de Dios a la justicia y santidad bíblica.

Estos no aceptan nuevas revelaciones ni prácticas por más famosas o arrolladoras que sean (1 Timoteo 4:1). Esa postura conduce a la oposición dentro de la misma iglesia. Los tiempos van a ir cambiando a medida que se acerque la venida de Cristo por su iglesia y el desafío de toda congregación y pastor será mantenerse apegados a la palabra de Dios, afrontando las consecuencias de su fe.

II. La palabra de Dios es normativaimagenes-de-la-biblia

Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles… (Hechos 2:42).

La palabra de Dios es nuestra norma de fe y conducta reza nuestra declaración de fe. La Biblia ha sido nuestra roca firme ante las envestidas del mundo en contra de la Iglesia. Los que se salen de la revelación divina van en una cascada hacia el precipicio de la herejía y la apostasía.

En la Iglesia del Nuevo Testamento todos los creyentes emanaban de una sola fuente teológica y era la doctrina que recibían de los apóstoles. Esto permitía a la Iglesia crecer espiritual y doctrinalmente, no había allí interpretaciones bíblicas a modo o torcida. La enseñanza de la Palabra y la oración era para los apóstoles más importante que otra actividad en el culto (Hechos 6:4).

La Palabra escrita

Desde tiempos antiguos el Señor dejó a su pueblo sus mandamientos escritos en tablas de piedra. Estos mandamientos serían las normas, principios éticos y teológicos de Israel por siempre. Jehová siguió hablando a través de sus siervos su Palabra. Los cuales siguieron escribiendo con el mismo propó- sito de enseñar a Israel el orden divino, así como el anuncio de las cosas que vendrían después, tanto a esta nación como al mundo. Al fundar su Iglesia, la palabra de Dios se siguió escribiendo, para normar y dirigir la vida de los creyentes.

Preguntémonos: ¿Cómo sería la vida de la Iglesia sin la palabra escrita de Dios? Serían multitudes de personas con mucha fe, pero sin normas de gobierno y doctrina, lo cual haría de todos un enorme fanatismo religioso. La Iglesia sería presa fácil de todos los falsos maestros y profetas.

Pero el pueblo de Dios es dirigido primeramente por el Espíritu Santo y por la palabra revelada. La profecía que hoy mucho está de moda en algunos predicadores que acostumbran dar palabra en sus ministraciones a alguien, debe estar sujeta al escrutinio de la Palabra. Él no puede contradecir su palabra escrita, por eso nuestra norma de fe (credo) y conducta (acción) es la Biblia. Creemos en las profecías dadas por Dios a través de alguien, cuando se cumplen y estén de acuerdo a la revelación del Señor.

III. La palabra de Dios es formativa (1 Pedro 2:2)

Debemos desear ser alimentados con la palabra de Dios para nuestra edificación, crecimiento y dirección. Evitemos que las preocupaciones, el deseo por las riquezas y los placeres de esta vida, vengan y ahoguen el anhelo de la Palabra.Como-leer-la-Biblia

  1. El apóstol Pablo afirma que Toda la Escritura es inspirada por Dios… Desde los manuscritos originales la Biblia es absolutamente veraz, confiable e infalible.
  2. Los Escritores del Antiguo Testamento estaban convencidos que lo que escribían y decían al pueblo era la palabra de Dios (Deuteronomio 18:18). La mayoría de las veces empezaban su mensaje diciendo que era un mensaje de Dios.
  3. En el Nuevo Testamento Jesucristo reafirmó que las Santas Escrituras son la palabra de Dios en todas las grandes verdades que contiene y aun en los más mínimos detalles (Mateo 5:18; Juan 5:39).
  4. Negar la inspiración de las Sagradas Escrituras, es hacer a un lado el testimonio fundamental de Jesucristo (Mateo 5:18), al Espíritu Santo (Juan 15:26) y el testimonio de los apóstoles (2 Timoteo 3:16; 2 Pedro 1:20, 21). La palabra de Dios da vida espiritual, sabiduría y fe (Mateo 4:4; Juan 6:36).
  5. La Biblia es el testimonio verídico e infalible de Dios, de su obra redentora mediante Jesucristo a la humanidad.
  6. La Biblia es la palabra de Dios escrita, concluida para siempre y de especial obligatoriedad en su observación.
  7. Por todo lo anterior, todos los comentarios, las doctrinas, las interpretaciones, incluso las traducciones, las palabras dadas por predicadores a personas, las predicaciones, las explicaciones y las profecías o revelaciones deben juzgarse y legitimarse mediante la palabra revelada y escrita de Dios (Deuteronomio 13:3, 4). Es y seguirá siendo nuestra norma eterna de fe y conducta.
fuente: Aviva 2012-02

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