Muere a los 91 años el Hermano Pablo en California

Pedro Ferreira García, presidente del Movimiento Nacional de Oración, confirmó el sentido fallecimiento de Pablo Edwin Finkenbinder, víctima de una penosa enfermedad.Ferreira indicó que el conocido evangelista acababa de cumplir años en noviembre 2012 pasado, pero que “por su avanzada edad y el avance de su mal dejó de viajar hace cinco años”.

De acuerdo a Bethel Radio, el Hermano Pablo pasó sus últimas horas de vida en un hospital de California por una severa hemorragia cerebral. Hace unos años le fue diagnosticado leucemia. (nota de un diario peruano).

del Muro del Pastor Pablo Latos (Ministro en Veracruz, México, se desprende esta historia).

 

Toda oposición termina en bendición. Todo obstáculo lleva a crecimiento. Toda puerta cerrada conduce a mejores oportunidades.

Todos lo conocíamos como el hermano Pablo. Paul Edwin Finkenbinder.

Sin tener dinero firmó un contrato obligatorio por seis meses para pagar 133 dólares mensuales por un programa de radio. Durante la primera época de transmisiones, llamó a su programa “La voz evangélica de las Asambleas de Dios”, pero el programa era pesado; demasiado eclesiástico, demasiado “evangélico”. Solo lo escuchaban los religiosos. Había que cambiar algo. Quizás eliminar tantos himnos, reducir las lecturas bíblicas, aun cambiarle el nombre. Hizo ajustes: redujo el tiempo de 30 a 15 minutos, el nombre por “la iglesia al aire” y mejoró, ahora el programa tenía una audiencia de 10% de inconversos. Con 7 años al aire con éste formato el programa había “pegado” Pablo no cabía de gozo.

Pero un día de 1962 ocurrió algo trágico. El gerente le dijo: Las encuestas comprueban que cuando usted está en el aire a las 6:45 am, la estación pierde audiencia. A esa hora, nadie quiere escuchar un largo monólogo sobre Dios. Le ofrecemos un espacio a eso de las cuatro de la tarde, cuando las mujeres están en sus casas y pueden sentarse a escucharlo hablar de Dios. Pablo lo contempló largo rato. Eso era como un balde de agua fría que apagaba su euforia.

Pablo le dijo:— ¿Tiene usted alguna otra sugerencia que hacerme?. Sí dijo el gerente, ¿Por qué no hace microprogramas de cuatro minutos? — ¿Un programa de cuatro minutos? —Pablo quedó estupefacto—. ¡Tengo tanto que decir que quince minutos no me alcanzan!
—Hagamos una prueba, don Pablo —dijo el gerente—. Elija usted al azar uno de sus temas de quince minutos, tráigalo, y yo lo voy a reducir a tres minutos y verá usted que nada esencial quedará fuera.

Pablo lo pensó durante dos semanas. Consultó amigos, familiares y colegas. Todos opinaban que no. Pero el aceptó. Se dirigió a la emisora, habló con el gerente. Puso tres condiciones: Primero, que fuera el mismo precio por tres segmentos de cuatro minutos en el día. Segundo, que lo asistieran en la confección del nuevo formato. Tercero, que le ayudaran a encontrar un nuevo y llamativo nombre para el programa. A lo que Casi instantáneamente el director de programación dijo:

Llámelo: ¡UN MENSAJE A LA CONCIENCIA!

Era un nombre hermoso, magnífico, que caía de perlas. Un nombre que delineaba y definía un sentido. Un nombre sonoro, eufónico, llamativo, radiofónico. Un nombre que debió haberlo provisto Dios, sin duda alguna.

El que acababa de bautizar el programa era Raúl Monzón, director de programas de YSU, Radio 1050 de San Salvador. Él mismo seleccionó el tema musical y grabó la introducción y la salida del programa.
Desde entonces, y por más de quince años, su voz es la que dice:

¡Un mensaje a la conciencia! ¡Un momento de reflexión en la vida diaria! ¡Escúchelo en la voz del Hermano Pablo!

El programa se volvió Breve, sencillo, enérgico, llamativo, interesante a todos los públicos. Un verdadero “Mensaje a la conciencia”

Ahora su mensaje era de 4 minutos y consistía en contar una anécdota, y aplicarla. Millones de personas hemos sido confrontados con algún mensaje a la conciencia. Todos los predicadores deberían oír y aprender de él, uno de los mejores comunicadores evangélicos de habla hispana.

Cuando hay oposición . Cuando veas obstáculos en el camino. Cuando se cierren las puerta. Cuando te digan que las cosas no van bien. No tengas temor de aceptar el nuevo reto. Porque sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien… Romanos 8:28 RVR1960

fuente: muro Pablo Torres Latos.

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