E n la historia bíblica, se ha declarado que el amor a Dios, es la razón de nuestra fe (Deuteronomio 6:5) y su Palabra, es el fundamento de ese amor.

Ésta debe enseñarse congregacionalmente (Deuteronomio 31:12) y personalmente (Deuteronomio 6:4-9). En relación a lo último, está plasmado que la Escritura debe estar en primer lugar en el corazón de los padres (6:6) Éstos a su vez deben transmitirlo a sus hijos a través de varios métodos: la repetición (6:7), verbalmente (6:7), visiblemente (6:8) y escrituralmente (6:9), tanto en los postes, como en las puertas de la habitación en diversos lugares: en la casa (6:7) andando por el camino (6:7) y ante diversas circunstancias: antes de dormir (6:7) y al despertar (6:7).

Todo lo anterior implica que la Escritura hay que: oírla, leerla, estudiarla, meditarla, memorizarla y aplicarla, porque ella es el fundamento sólido en todas las áreas de la vida del creyente: financiera, social, mental, espiritual, doctrinal, etc.

visic3b3n-al-futuroJudas, sugirió ocho cosas que debe hacer el creyente, ante las actividades de los falsos maestros (17-23). Entre ellas, afirma que hay que volver a la Escritura, exhortando a no olvidar las palabras dichas por los apóstoles. Una razón de este exhorto, es porque estas palabras son el sustento de la fe del creyente. El Salmo 118:8 que es el capítulo central de la Escritura dice que Mejor es confiar en Jehová que confiar en el hombre. Cuando esta confianza es motivada por el Espíritu Santo, (el autor de la Palabra) fijada en Cristo (el personaje principal de la Escritura,) cada uno de sus 31,102 versículos cobra vida por medio de sus más de 3,500 promesas y de sus múltiples temas.

La continuidad de este libro, su circulación en el mundo entero, su traducción a más de 2,000 idiomas, su influencia sobre la literatura circulante, etc… son razones suficientes para fundamentar la fe en este libro de Dios. Moisés recibió instrucción divina de enseñárselas al pueblo (Deuteronomio 31:12). Josué de no dejar de meditar en ellas (Josué 1:9). El salmista, dijo que son luz para su camino (Salmos 119:105) de ellas, Isaías señaló que permanecen para siempre, nuestro Señor enseñó que hay que escudriñarlas (Juan 5:39) y los apóstoles hablaron de su inspiración (2 Timoteo 3:16; 2 Pedro 1:21; Judas 17).

No es de extrañarse que en la historia, en tiempos de crisis financiera, ante los problemas personales, matrimoniales, sociales, millones de seres humanos hayan recibido consuelo, o su fe se haya avivado para enfrentar con decisión aquello que ha aquejado sus vidas, al aferrarse a la palabra de Dios. Los testimonios son infinitos, desde los héroes de la fe de Hebreos 11, hasta el último momento que la Iglesia milite en este mundo. Estas historias hablan de cómo el Señor liberó de diversos vicios a la gente; cómo fueron protegidas ante los ataques diversos del enemigo; cómo el Espíritu Santo guió en la toma de una decisión importante, etc.

Comprometerse a practicar la bendita Palabra, beneficiará al creyente en sus diversos roles. (Abuelo, padre, esposo, hijo, cristiano, empleado, ministro…) para cada área de la vida.

Siempre hay una instrucción: A los padres (Efesios 6:4; Colosenses 3:21) cónyuges (Efesios 5:21-33; Colosenses 3:18) hijos (Efesios 6:1-4; Colosenses 3:20;) creyentes.

sabiduriaEn cómo enriquecer su ministerio y su forma de conducirse ante la sociedad (Efesios 6:10-18; Colosenses 4:5) empleados (Colosenses 3:22-24) amos (Efesios 6:9) pastores (1 Pedro 5:1-4).

Además, cómo manejar el estrés (Mateo 6:25-34) el sentimiento de culpa (1 Juan 2:1-3) Inclusive, cómo conducirse en relación a las finanzas (1 Crónicas 29:14; Proverbios 3:9; 11:25, 28; Malaquías 3:7), los amigos (Proverbios 11:27) el sexo opuesto (Proverbios 7; Mateo 5:27-30), Qué hacer ante el ataque del enemigo (Efesios 6:10; 1 Pedro 4:7) el orgullo (Gálatas 5:16-18; 22-26).

Este compromiso con la Palabra debe ser sistemático (diariamente) igualmente precisa ser de lectura y análisis (escudriñándolo) sobre todo ha de ser genuino (obedeciéndolo).

El compromiso con la Escritura implica varios factores:

  • a) disciplina consigo mismo
  • b) tiempo con los hijos (Deuteronomio 6:7)
  • c) persistencia
  • d) convicción de que es una necesidad ante las herejías
  • e) sobre todo, deseo de conocer más al Señor, hambre de Dios de su Palabra.

Este compromiso santo, genuino, permitirá influir en una generación que se ha apartado de los valores morales, sociales, y, sobre todo, de los espirituales. Es ante todo, un imperativo divino y un deber de todo cristiano tener la Palabra en la mente y en el corazón. A los pastores les ayudará a ser más bíblicos, a ver más fruto ante la exposición de sus sermones. Los padres serán mejores, los hijos más obedientes, los creyentes más espirituales y las congregaciones demostrarán madurez. ¡Confiemos en la palabra de Dios que consolida nuestra fe, leámosla, practiquémosla y seremos una nación bendecida sin precedentes!

fuente: Aviva 2012

Print Friendly, PDF & Email

Comentarios

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here