Al inicio de mi ministerio aprendí dos máximas que han sido de reflexión y bendición en mi vida: Sólo vida transmite vida, y para poder poner mercancía en el mostrador es necesario tenerla primero en la bodega.

Esto tiene una contundente aplicación cuando comprendemos que para ser un reproductor espiritual necesitamos primero tener vida nosotros y ésta sólo es producida por el poder de Espíritu Santo. Por otro lado para poder compartir con eficacia el evangelio salvífico es menester primero tenerlo dentro de nosotros para estar en condiciones de ofrecerlo a los demás. Este axioma de la multiplicación espiritual lo abordaremos desde la perspectiva de distintas evidencias: bíblica, histórica y experimental.

Evidencia bíblica

Las Sagradas Escrituras demuestran que el crecimiento numérico de la iglesia se dio una vez que los discípulos fueron llenos del Espíritu Santo. El ejemplo más clásico es el del apóstol Pedro, quien antes de Pentecostés tuvo actitudes nada dignificantes de un auténtico seguidor de Jesucristo; pero una vez lleno del Espíritu Santo se convirtió en un excepcional ganador de almas: Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas (Hechos 2:41). Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los varones era como cinco mil (Hechos 4:4). Otro caso es el de Bernabé que cuando fue enviado a Antioquía fue testigo de una gran cosecha de almas. Hechos 11:24 señala: Porque era varón bueno, y lleno del Espíritu Santo y de fe. Y una gran multitud fue agregada al Señor. Bernabé se convirtió en un gran reproductor espiritual porque estaba lleno del Espíritu Santo.

Evidencia histórica

Los grandes avivamientos que se narran a lo largo de la historia de la iglesia y que se caracterizaron por impresionantes cosechas de personas salvas, siempre fueron precedidos de genuinos derramamientos del Espíritu Santo. El llamado Avivamiento Wesleyano que comenzó en 1739 en Inglaterra conmovió a grandes poblaciones con la predicación del evangelio. Wesley mismo explicó los pasos que fueron necesarios para este gran acontecimiento:

  • Oración ferviente
  • Predicación poderosa del evangelio
  • Manifestaciones sobrenaturales del Espíritu Santo
  • Conversión de la gente
  • Cambio social
  • Involucramiento de los creyentes en la predicación del evangelio.

El cristianismo vivió un cambio radical por el avivamiento producido en el corazón de Los Ángeles a principios del siglo XX. Las reuniones dirigidas por William J. Seymour, pastor afroamericano, causaron un gran impacto no sólo en Estados Unidos, sino en muchos países del mundo. Las cinco enseñanzas principales que rigieron el avivamiento de Azusa fueron:

  • Justificación por fe
  • Santificación como obra de la gracia
  • El bautismo en el Espíritu Santo con la evidencia de hablar en otras lenguas
  • La sanidad divina
  • El arrebatamiento personal en la segunda venida de Cristo

El resultado de este gran avivamiento fue la fundación de miles de iglesias y la conversión de millones de personas. En 1904, Gales vivió uno de los hechos más impactantes en la historia de la Iglesia. Por casi trece años un jovencito estuvo orando insistentemente por avivamiento. Su vida consistía en buscar a Dios cada día; cuando los demás jóvenes de su edad se distraían en buscar las cosas terrenales, él tenía su mente y corazón puestos en el cielo. Se llamaba Evan Roberts. Un día le dijo a su más cercano amigo: Vamos a ver el avivamiento más poderoso que Gales haya conocido, y el Espíritu Santo está por venir ahora. Debemos estar listos, debemos ir por todo el país predicando, ¿crees que Dios puede darnos cien mil almas ahora? En seis meses cien mil almas vinieron a Cristo. Su afirmación de siempre fue: No podemos hacer nada sin el Espíritu Santo.

Evidencia experimental

Un antiguo proverbio reza: contra experiencia no hay argumento, y sin lugar a dudas se aplica a nuestra propia vida y ministerio, ya que cada uno de nosotros tenemos experiencias contundentes que demuestran que cuando fuimos bautizados en el Espíritu Santo nuestro ministerio cambió radicalmente y cumplimos con más eficacia la Gran Comisión. También somos testigos de que cuando nos mantenemos llenos del Espíritu Santo vemos muchas personas entregando su vida a Cristo. Nos damos cuenta de que no es nuestra personalidad, preparación teológica o elocuencia lo que convence al hombre de pecado, de justicia y de juicio, sino como lo asegura Juan 16:8, solamente es obra del Espíritu Santo. En cierta ocasión un famoso predicador fue invitado a una gran cruzada evangelística de salvación y milagros. La actividad estaba siendo muy bendecida, cientos de personas salvas y muchos milagros se realizaron durante cada noche. Uno de esos días, cuando el famoso predicador iba camino al estadio donde se realizaba la cruzada, se encontraron con grandes problemas de tránsito, un gran embotellamiento le impediría llegar a la hora que programaron. Preocupado entonces, llamó por celular a uno de sus colaboradores que estaban en la cruzada para informarle lo que pasaba y pedirle que hiciera cambios en el programa que le permitieran llegar para ministrar. La respuesta de su colaborador fue: No se preocupe aquí las personas están siendo salvas y muchos milagros ya están ocurriendo. ¡No somos nosotros, sino el Espíritu Santo operando a través de su pueblo! Que el imperativo paulino: sed llenos del Espíritu (Efesios 5:18), se cumpla diariamente en nuestra vida y de esta manera ser verdaderos reproductores espirituales. ¡Así sea!

fuente: aviva 17

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