Para alcanzar la visión que Dios nos ha dado, debemos ser persistentes. Estar consientes que los obstáculos y las dificultades son parte del reto que tenemos que superar, incluso debemos pensar en superar nuestras propias debilidades.

El valor y coraje son claves para mantenernos persistentes

En la visión que nada ni nadie nos desanime para lograr el propósito que Dios puso en nuestro corazón. Me emociona ver la persistencia de hombres y mujeres que aparecen en las páginas de la Biblia dejando huellas imborrables de su constancia para lograr su visión. Zaqueo, ¡quería ver a Jesús! No le importó ser de piernas cortas; no se detuvo ante la multitud buscó, se esforzó y fue persistente.

La persistencia nos conduce a buscar alternativas y a no rendirnos, el hombre pequeño de estatura trepó a un árbol, y alcanzó su propósito. La persistencia logra resultados sorprendentes, la constancia puede llegar a obtener dimensiones inimaginables de recompensas.

Los resultados de la persistencia

La historia del jefe de los cobradores de impuestos es impactante. Zaqueo quería ver a Jesús y fue sorprendido por el bendito Maestro al descubrirlo entre el follaje del árbol. Lo más trascendente es que el mismo Salvador se invita para visitar a Zaqueo en su propia casa a fin de transformar su vida. El que hurtaba, ahora comparte la mitad de sus bienes y promete pagar cuadruplicado a quienes había despojado. La persistencia nos permite tener a la vista el objetivo, no desviarnos, ni extraviarnos de la visión. La visión de la mujer con flujo de sangre era tocar el manto del Maestro y recibir sanidad, se abrió paso entre la multitud y extendió su mano para tocar al Maestro. La virtud sanadora no se hizo esperar, el poder divino tocó la vida

de la mujer y secó por completo la fuente de sangre ¡Qué persistencia! Ella pudo desanimarse al ver su estado físico, pudo renunciar al intento de tocar a Cristo por su debilidad a causa de perder tanta sangre por doce años. ¡Pero no! Nunca dio lugar al temor o al desánimo, fue persistente hasta lograr su objetivo. El no puedo no existe para quienes se aferran a luchar por su visión, no hay excusas para los perseverantes. Quienes se disponen a pagar el precio y luchan con toda su capacidad para terminar disfrutando el éxito; terminan con la satisfacción de haber alcanzado la meta. No se trata de buena o mala suerte, se trata de apasionarnos y ser constantes para lograr la visión.

Persistir es luchar contra la oposición

Vencer los obstáculos, superar los fracasos, y explotar al máximo la capacidad y recursos a nuestro alcance. Persistir es pelear con fuerza hasta obtener la victoria, correr hasta llegar a la meta. La perseverancia incluye soportar la presión, la crítica, el desprecio, la descalificación, ante las exigencias de la visión no caben las excusas. Para alcanzar la visión debemos obedecer a Dios y pagar el precio.

El apóstol Pablo ilustra a su hijo en la fe llamado Timoteo mostrándole tres figuras para enseñarle el valor de la persistencia en 2 Timoteo 2:1-7.

El apóstol Pablo enfatiza en la vida de Timoteo el ejemplo de un soldado, un atleta y un agricultor. La persistencia como soldado para sufrir penalidades, desarrollar una disciplina sacrificial y estar dispuesto a morir por la causa por la cual pelea. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida.Pastoralmente el apóstol le muestra a Timoteo el valor de ser constantes en la consagración ministerial. Como atleta resulta imprescindible la persistencia a fin de ser coronado cuando se lucha legítimamente. Cuando se habla de la lucha legítima se comprende que se debe vivir apegado a las normas divinas.

Finalmente la figura del agricultor enseña la perseverancia con esperanza: El agricultor para disfrutar de los frutos debe trabajar primero, la perseverancia es primero y después el recoger los frutos, no se puede cosechar si primero no se abre la tierra y se siembra la semilla. La visión de un agricultor es siempre una gran cosecha, pero primero se paga el precio, se trabaja con esfuerzo y persistencia, se va dejando el sudor en el surco, se entrega la fuerza y la pasión para lograr una cosecha envidiable. Cuando la semilla germina y la planta comienza a crecer se continúa trabajando para que ninguna plaga enferme las plantas, el trabajo es arduo, constante, persistente hasta que el fruto está maduro y la cosecha está lista.

La persistencia en la visión determina resultados

Si no hay persistencia el fracaso es seguro, si no existe la constancia, la visión se pierde y la sensación de derrota la llevará toda la vida. Con cuánta razón Dios dijo a Josué Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente, no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas (Josué 1:6-9). Si la visión es auténtica y viene de Dios, se puede resistir la prueba. No te pierdas en la visión y tampoco pierdas la visión. Mantente firme en alcanzar aquello que has decidido alcanzar.

Usted hace lo posible y Dios lo imposible

fuente: aviva 2014 edicion 13

Comentarios