E s importante distinguir el éxito cristiano del concepto secular, ya que para los creyentes el éxito tiene implicaciones terrenales y eternas, pero para otros, todo el esfuerzo se limita a la vida terrenal.

Cuando en el mundo secular se habla de éxito se refiere al poder, el dinero, las posesiones materiales y el placer. Sin embargo, para el hijo de Dios el enfoque está en el aspecto espiritual y lo material ocupa un segundo plano. Al recorrer los libros de la Biblia, encontramos que Dios promete y otorga el éxito espiritual y material bajo ciertas condiciones. Tal es el caso de Josué, a quien Jehová le traza el camino para prosperar. Los siguientes parámetros marcan el camino del éxito en la vida de Josué:

1. Contar con la presencia de Dios …

estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé (Josué 1:5). El éxito para Josué significaba la conquista de la tierra prometida y establecer al pueblo de Israel en la misma. No era fácil conseguirlo, los cananeos estaban preparados con el mejor armamento y dispuestos a defender con su vida hasta el último centímetro de tierra. Josué estaba consciente de que a pesar de ser un joven y experto guerrero, jamás podría solo realizar tremendo compromiso; por eso para él era importante asegurar que contaría siempre con la ayuda divina.

La promesa fundamental de Dios para Josué –estaré contigo; no te dejaré, ni te desamparare– es igual al compromiso del Señor con todos los creyentes en sus luchas por la fe y en el logro de conquistar sus metas acordes a la visión de cada uno en particular. La presencia divina en la vida del creyente debe ser una realidad constante. El cristiano ha de mantenerse en la presencia de Dios para poder alcanzar las victorias en la vida cotidiana contra el pecado, el desánimo, las adversidades y las tentaciones.

La presencia de Dios en el creyente es una realidad en Jesucristo (Mateo 1:23) y por medio de la grata y poderosa compañía del Espíritu Santo (Lucas 24:29). Quien procura vivir lleno de la presencia del Todopoderoso está listo para lograr las metas que se ha fijado tanto en lo espiritual, como en los demás aspectos de su vida familiar y ministerial. Todo creyente cuenta con la garantía de la presencia eterna de Jesucristo: …yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo (Mateo 28:20).

2. Obedecer la Palabra de Dios …

no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas (Josué 1:7) Una de las condiciones de Dios para que Josué conquistara la tierra prometida era comprometerse a obedecer las Sagradas Escrituras.

La Palabra escrita debía ser su autoridad principal ante todas las ideas humanas, tradiciones y religiones paganas de la época. Este principio es muy apropiado para los creyentes. La observación y la práctica de los principios bíblicos adquiere carácter de urgente frente a las corrientes doctrinales de estos tiempos.

Abundan enseñanzas fuera del marco bíblico, que mueven las emociones de miles de personas, y sobran ministerios o líderes religiosos cuyo poder de convocatoria de las masas es de acuerdo a la fama o el poder que han logrado. Este principio es apropiado para la iglesia de hoy, ante las leyes que se están aprobando en nuestro país y en el mundo; leyes que permiten el casamiento entre personas del mismo sexo, adopción de menores por matrimonios homosexuales, y ni hablemos del aborto y los divorcios. Estas leyes atentan contra los principios morales establecidos en la Palabra de Dios. Los creyentes, al igual que Josué, han de ser valientes para obedecer y defender los principios de las Sagradas Escrituras, a costa de cualquier riesgo. El desafío de la iglesia contemporánea es defender y predicar los principios eternos de la Palabra y de esta manera alcanzar la gloria final prometida a los que son fieles.

3. Llevar una vida devocional …

de día y de noche meditarás en él (Josué 1:8). Este versículo se refiere a los primeros cinco libros de las Sagradas Escrituras, los cuales contienen las leyes, las ordenanzas y los mandamientos de la revelación de Dios dada a Moisés. Jehová le pide a Josué mantenerse fiel a la Ley, proclamando sus principios continuamente al pueblo (Deuteronomio 6:7), meditando en ella (Salmos 1:2) y obedeciéndola plenamente (Santiago 1:22-25).

Meditar significa leer o hablar consigo mismo mientras se piensa. Comprender los caminos de Dios establecidos en su Palabra y aplicarlos a cada aspecto de la vida, familia y ministerio. Meditar en la Escritura implica que en todo procedimiento del creyente, éste procura actuar en congruencia con los principios establecidos por Dios en su revelación. Alcanzando el éxito …Todo te saldrá bien (Josué 1:8). Los que conocen y practican la Palabra de Dios tendrán éxito en sus proyectos y la victoria en sus luchas o dificultades (Salmos 14:2; Proverbios 1:3).

Los creyentes tendrán éxito y prosperidad cumpliendo los requisitos establecidos por Dios:

  • Ser valiente, esforzado y diligente (Josué 1:6, 7). Estos valores son parte de la actitud en la vida del creyente a fin de lograr el éxito deseado. Son producto de la fe interna. El creyente, si quiere obtener el éxito tiene que ser un hombre de fe. No puede caminar con el temor; cuando el cristiano avanza en contra del miedo, mueve la mano de Dios.
  • Guiarse por la Palabra de Dios para emprender todas sus acciones. Establecer la Biblia como la regla de fe y conducta (Josué 1:7).
  • Estudiar y meditar en la Palabra de Dios para fomentar una vida devocional con su familia (Josué 1:5-9).
  • Buscar fervientemente la presencia de Dios en su vida. Tener y mantenerse en la unción del Espíritu Santo para desempeñar un ministerio sobrenatural (Josué 1:5-9).

Los requisitos establecidos por Dios a Josué para alcanzar el éxito, proveen a los creyentes principios generales para una vida de victoria y prosperidad material. Sin embargo, el cumplimiento de tales requisitos no siempre son garantías de completa felicidad y prosperidad material, porque la riqueza y prosperidad también se enmarcan dentro de la soberanía de Dios y su voluntad absoluta para cada creyente. En este rubro cada creyente prospera según la voluntad del Altísimo. El cumplimiento de estos requisitos tampoco libra al creyente de las adversidades y tribulaciones de la vida temporal. Contar con la presencia de Dios nos ayudará en los momentos más difíciles de nuestra vida, a fin de conseguir las victorias y el éxito prometido por Dios

fuente: Aviva 18, edición Enero 2016

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