Hay píldoras para casi todas las situaciones humanas. Las hay, por ejemplo, para casos de debilidad; son las vitaminas. ¿Dolor de cabeza? Hete ahí, los analgésicos. ¿Mal de alergias? Los antihistamínicos se deben prescribir. ¿Presión alta? Modifique ciertos hábitos de vida y de alimentación y a tomar alguna pastilla que recete el doctor. Obvio, los medicamentos ayudan pero la gracia divina sana. Nada nuevo.

Bueno, parece que sí hay algo nuevo en el mercado, ¡las píldoras para el éxito! Faltaba más. Por ejemplo, está la anunciada como Sin límites; aunque temporalmente agotada en el mercado, pretende ser la panacea en desarrollo neuronal que catapulte a sus tomadores hacia niveles de desarrollo y éxitos impensables previamente. Así la pregonan, como la píldora del éxito a la venta. Ajá.

Ah, el éxito, tan esquivo para muchos. Los consejos para obtenerlo van desde libros vendidos como tortillas calientes (¿Que no era pan caliente la expresión original? Bueno…) hasta, por ejemplo, los hallados en las redes sociales. 10 claves del éxito según Rocky, es uno de ellos. Pero si la persona no quiere leer tanto, hay otro, en el que aparece una manada de leones con la leyenda: El éxito llega cuando aprendes a rodearte de personas de tu mismo nivel de objetivo y capacidad. ¡Qué tal!

La gente ya no sabe qué tomar o cómo hacer para que le vaya bien en la vida, con el mínimo de esfuerzo y el máximo de éxito. Pero es un hecho que en el plan de Dios no está el que sus hijos sean como saetas lanzadas al azar de la vida, a ver en que resultan o contra que pared se hace uno añicos. Para nada. Hay propósito; hay recursos; hay medios; hay trascendencia que llega incluso hasta la eternidad.

Obvio, los parámetros para la medición del éxito varían según la cultura y las circunstancias. Por ejemplo, el profeta Jeremías fue desdeñado y ninguneado por la misma gente a la que profetizó: Fui escarnio a todo mi pueblo, burla de ellos todos los días (Lamentaciones 3:14). Es probable que, de haber vivido hoy en día, ningún canal de televisión lo hubiera querido entrevistar; ninguna nota memorable de su vida habría circulado en Facebook y de ser así, muy pocos likes hubiese recibido. En apariencia fracasó, porque el resultado de su ministerio no fue precisamente feliz. Pero la gracia divina lo hizo uno de los hagiógrafos y nos lega tres principios para el éxito, los tres buenos para el resultado feliz de la vida, que es una de las definiciones del éxito:

Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca. Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová. Bueno le es al hombre llevar el yugo desde su juventud. (Lamentaciones 3:25-27).

Esto es, la confianza producto de la comunión; la paciencia que agiganta la salvación, y la aceptación de los propósitos divinos. Ayúdanos, Señor, a alcanzar semejante éxito en nuestras vidas.

El éxito es también la buena aceptación que tiene alguien o algo, como en el caso de Nehemías, que oró en forma particular por ello. En el 1:11 se registra su oración: Te ruego, oh Jehová, esté ahora atento tu oído a la oración de tu siervo, y a la oración de tus siervos, quienes desean reverenciar tu nombre; concede ahora buen éxito a tu siervo... Las oraciones de Nehemías revelan la profundidad de su vida devocional, determinante para el éxito de la visión que Dios le dio. Así que, sigamos encomendando a Dios incluso nuestras empresas para obtener éxito; es una principio bíblico. Santiago 4:15 lo enseña: En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.

Muchos inician y no tantos concluyen sus buenos deseos. El éxito no está al inicio sino al final o en la terminación de un negocio o asunto, que es la tercera acepción de la palabra. Daniel 12:13 es una brillante exposición de una vida de éxito: Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días. Así que, en este 2016, ajuste lo necesario para que sea un año de éxitos y bendiciones; que al final podamos testimoniar la palabra del Salmo 65:11 que dice: Tú coronas el año con tus bienes, y tus nubes destilan grosura. La NVI así lo señala: Tú coronas el año con tus bondades, y tus carretas se desbordan de abundancia. ¡Éxito…! Amén.

fuente: aviva 18 edicion enero 2016

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