Con el propósito de alcanzar la excelencia en la mayordomía, las empresas, organizaciones, denominaciones, iglesias locales y ministerios deben trazar planes y programas detallados en sus acciones.

Este proceso de elaboración, puesta en marcha y seguimiento de los planes, se conoce como planeación o planificación. Dicen los entendidos que la planeación financiera fue creada por profesores de la Universidad de Harvard en los años sesenta. Aclaro que ésta es aplicable en las finanzas de las iglesias locales, así se obtendrán mejores resultados para cubrir las necesidades y alcanzar los proyectos establecidos.

El fin de la planeación financiera es redefinir en qué consiste, cómo se lleva a cabo, cuál es su función y cuál es la mejor manera de aprovechar la administración de las finanzas.

¿En qué consiste? La verdad es que Dios es el dueño de todo.

Si partimos de la premisa de que Dios es el dueño de todo, y además estamos convencidos de que le pertenecemos a Cristo, es lógico afirmar entonces, que todo lo que tenemos le pertenece realmente a él. La vida, el tiempo, las habilidades o talentos y las finanzas.

De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo, y los que en él habitan (Salmos 24:1). Tuya es, oh Jehová, la magnificencia y el poder, la gloria, la victoria y el honor; porque todas las cosas que están en los cielos y en la tierra son tuyas. Tuyo, oh Jehová, es el reino, y tú eres excelso sobre todos. Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo; en tu mano está la fuerza y el poder, y en tu mano el hacer grande y el dar poder a todos (1 Crónicas 29:11, 12). Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos (Hageo 2:8).

¿Cómo se lleva a cabo?

La realidad es que somos administradores, y mayordomos del 100% de lo que Dios pone en nuestras manos a lo largo de la vida. Martín Lutero dijo: Las personas pasan por el proceso de tres conversiones: La conversión de la mente, la del corazón y la de su bolsillo. Desafortunadamente, no todas ocurren al mismo tiempo, y no en todas las personas ocurren las tres. ¿Y usted ya pasó por las tres? ¿Tiene problema con alguna de ellas? Espero que no sea en la de la mayordomía de las finanzas. Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel (1 Corintios 4:2).

¿Cuál es la función?

Retomar el planteamiento bíblico para consagrar fielmente al Señor el 10% de los ingresos financieros. Aunque el diezmo es un tema polémico en las diferentes denominaciones, quienes lo consideramos un principio bíblico hemos sido testigos experimentales de la bendición que Dios ha derramado sobre nuestras finanzas. Él nos ha hecho sabios y objetivos para gastarlas, y lo más maravilloso es que él ha multiplicado con creces nuestro dinero. Además, Dios es permanentemente fiel, no ha cambiado la cantidad establecida. Regocíjese en el Señor; aun cuando todas las cosas cambian su valor estipulado, él no ha aumentado el 10% al 15% de la manera como aumentan los precios de todas las cosas. Indefectiblemente diezmarás todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año… el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días (Deuteronomio 14:22, 23). Mas ¡ay de vosotros, fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. Esto os era necesario hacer, sin dejar aquello (Lucas 11:42). Cuando le damos a Dios estamos simplemente soltando lo que realmente le pertenece a él. El Señor generosamente deja en nuestras manos el 90%.

¿Cuál es la mejor manera de aprovechar?

Administrar las finanzas sabia y equitativamente. Del 90% que Dios deja en nuestras manos apliquemos una planeación financiera objetiva:

  • Hay que ser generosos al ofrendar.
    Es necesario ser prácticos y apartar con tiempo la ofrenda.
  • Debemos bendecir a los necesitados.
    Jesús lo declaró: …a los pobres siempre los tendréis con vosotros (Juan 12:8). A finales del 2016 visité el museo de los menonitas, donde leí sobre la historia de este pueblo. El 1 de marzo de 1922 salió de Manitoba, Canadá, el primero de los seis trenes que contrataron los menonitas a un costo de 30,000 dólares por cada uno para transportarlos hasta México, llegando a San Antonio de los Arenales (hoy Cuauhtémoc, Chihuahua) el día 8 del mismo mes. Entre las cosas que trajeron con ellos se encontraba una caja fuerte con un peso aproximado de una tonelada, la cual servía para resguardar las aportaciones del 4% y otras ofrendas que ellos daban para ayudar a los pobres, a los huérfanos y a las viudas. Debo decir que esto me impresionó y me bendijo.
  • Hemos de ser previsores, ahorrando para el futuro.
    Aparte de lo establecido en nuestra Constitución, cada ministro debe ser sabio y conforme a la medida de su capacidad económica ha de aplicar el consejo que José dio a Faraón: …y quinte la tierra de Egipto en los siete años de la abundancia (Génesis 41:34). Puede hacerlo de esta manera, tal vez más o menos, pero hacer lo posible por ahorrar. Si en el futuro se presentan retos financieros, tendrá de donde echar mano, si se presentan oportunidades y no hay ahorro, sólo las verá pasar.
  • Los pastores prósperos deben invertir en la obra.
    Compartir con el equipo de ministros y pastores asociados, ayudar a obreros en campos difíciles e invertir en la construcción de nuevos templos. Seremos más prósperos y más bendecidos en todos los aspectos cuando practiquemos estos conceptos de planeación financiera establecidos en las Sagradas Escrituras.
fuente: Aviva 22 edición Enero 2017

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