Esta es una de las preguntas que a menudo se hacen las personas recién convertidas al evangelio.

Quiero responder brevemente a la misma a través de las siguientes consideraciones:

Porque la Biblia es de inspiración divina

Es decir, la Biblia es el libro inspirado por Dios, lo cual la hace diferente y supera al resto de la literatura universal, por más importantes que sean. La Biblia dice de sí misma: Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra (2 Timoteo 3:16, 17).

El término “Escritura” se refería principalmente a los escritos del Antiguo Testamento, sin embargo, hay indicios de que cuando el apóstol Pablo escribió la segunda carta a Timoteo, ya algunos documentos del Nuevo Testamento se consideraban como escrituras inspiradas y autorizadas. En la actualidad, el término se refiere a los escritos autorizados del Antiguo y Nuevo Testamento, es decir, la Biblia tal como hoy la tenemos.

En la Biblia encontramos el mensaje original de Dios para la humanidad y el único testimonio infalible de su acción salvadora para todas las personas.

Porque la Biblia tiene el poder para cambiar el corazón del hombre

Los creyentes comienzan su nueva vida en Cristo cuando nacen de nuevo por la Palabra: Él, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas (Santiago 1:18). La Palabra de Dios le muestra al recién convertido un nuevo camino, una nueva forma de ser y hacer las cosas.

La Palabra le enseña al recién convertido el camino para llegar a ser un hombre sabio.

Pablo le dice a Timoteo: y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús (2 Timoteo 3:15). Pablo afirma a su joven discípulo el gran potencial espiritual que la Palabra tiene para hacer sabio al hombre que la posee, la lee y la pone en práctica.

En los evangelios encontramos testimonios del poder de la Palabra de Cristo sobre los hombres. Tal es el caso de Zaqueo, quien antes de convertirse al evangelio era despreciado por un gran sector de la sociedad debido a su oficio de publicano. Pero cuando oyó hablar a Jesús recibió el mensaje salvador; cambió su vida, su reputación y su prestigio, salvó su alma de la condenación eterna. Luego vemos a Zaqueo haciendo obras de caridad con sus bienes, contrario a lo que antes hacía, pues en otro tiempo se dedicaba a la estafa y la avaricia dominaba su vida.

El recaudador se convirtió en una nueva criatura, el poder de la Palabra lo transformó radicalmente. Así lo atestigua el evangelio de Lucas: Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado (Lucas 19:8). Otro testimonio del poder transformador de la Palabra de Dios lo hallamos en Nicodemo.

En el evangelio de Juan leemos: También Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras (Juan 19:39). Nicodemo era un hombre importante dentro del fariseísmo, pero fue impactado y transformado por el poder de la Palabra de Jesús. Escuchó al Maestro, y aunque al principio lo hizo de manera oculta, se convirtió en un verdadero discípulo de Cristo. No cabe duda que la Palabra de Dios tiene el poder de cambiar al hombre más malvado o al más escéptico si abre la puerta de su corazón para oírla y para ponerla por obra.

Concluimos este punto con las palabras del salmista David: La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo (Salmos 19:7).

Porque la Biblia es veraz en su contenido profético

Es fiel el testimonio de las profecías referentes a los eventos que preceden al fin del mundo y a la venida de Cristo. Mateo 24 es el capítulo en el que se habla sobre los sucesos mundiales de los últimos tiempos, los cuales se han ido cumpliendo uno a uno al pie de la letra. El surgimiento de falsos profetas (24:5), guerra y violencia en el mundo (24:6), grandes terremotos en diferentes partes del mundo (24:8), persecución contra la iglesia e intolerancia religiosa (24:8-10), enfriamiento espiritual (24:12, 13), la predicación del evangelio en todo el mundo –mayormente con la tecnología que hoy en día se tiene

(24:14), la aparición de grandes epidemias –enfermedades extrañas y difíciles de curar– (24:7) y hambre y crisis financiera, social y política en todo el mundo (24:7). Toda esta serie de acontecimientos profetizados por nuestro Señor Jesucristo se está cumpliendo en el ámbito político, social y religioso. No hay duda, ¡Cristo viene pronto! La Biblia es la Palabra de Dios, no tiene error. Jesús dijo respecto a su Palabra: El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán (Mateo 24:35).

La Biblia es un libro que tiene vida, pues al leerlo inspira, cambia la mente, es agua para el alma sedienta. Es el único libro que es la Palabra de Dios. El apóstol Pedro dice al respecto: porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo (2 Pedro 1:21). No hay duda, la Biblia es la Palabra única y eterna de Dios.

fuente aviva 21, edición octubre de 2016

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