26 ¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación.

1 CORINTIOS 14:26, 40

En el culto se ha de procurar la edificación de todos los asistentes, siguiendo los principios de la decencia y el orden.

I TODO PARA EDIFICACIÓN

1  Prioridad de la profecía

Pablo hace referencia a la profecía y a las lenguas. Al parecer, la comunidad de Corinto estaba mayormente inclinada al uso de las lenguas. El problema es que el servicio de adoración había degenerado en desorden. El apóstol deja en claro entonces que se debe procurar mayormente el ejercicio de la profecía.

El argumento del apóstol respecto a la superioridad de la profecía se basa en el hecho de que el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios (14:2). Su mensaje es ininteligible para el resto de los hermanos. La edificación queda a nivel individual y los demás resultan sin provecho. Además, arguye Pablo que las lenguas son una señal principalmente para los inconversos (v. 22). El incrédulo al ver a los que hablan en lenguas puede saber que algo sobrenatural ocurre, pero no recibirá el mensaje de salvación a menos que alguien lo comparta en un idioma conocido.

En contraste, la profecía tiene un beneficio comunitario. Conlleva la edificación, la exhortación y la consolación de todos los asistentes. Entonces, mayor es el que profetiza que el que habla en lenguas (1 Corintios 14:5). Sin embargo, el apóstol también establece un punto de orden con los profetas: Asimismo, los profetas hablen dos o tres, y los demás juzguen. Y si algo le fuere revelado a otro que estuviere sentado, calle el primero (vv. 29, 30).

2- El uso de las lenguas

Es un error creer que las instrucciones de 1 Corintios 14, deberían en la actualidad incentivarnos a abandonar el uso de las lenguas en el culto. El que habla en lengua extraña, a sí mismo se califica… (v. 4); …quisiera que todos vosotros hablaseis en lenguas (v. 5); Oraré con el espíritu… (v. 15); …hablo en lenguas más que todos vosotros (v. 18); Cuando os reunís cada uno de vosotros tiene… lengua (v. 26); …y no impidáis el hablar lenguas (V. 39); todos estos versículos comprueban que en ningún momento Pablo desalienta esta práctica. Si establece, sin embargo, algunas normas: En primer lugar, sólo dos o tres personas máximo pueden hablar. En segundo lugar, cada uno ha de esperar su turno para participar. En tercer lugar, debe haber un intérprete si lo que se busca es edificar a toda la congregación, en caso contrario, tendrían que permanecer en silencio (vv. 27, 2.8). No obstante, en caso de no haber intérprete, Pablo añade: y hable para sí mismo y para Dios (v. 28). Esto debiera ser suficiente para permitir en nuestros servicios que los hermanos hablen en lenguas al adorar a Dios, como se acostumbra hacerlo durante el devocional o al final del sermón. Como iglesia pentecostal se debe fomentar el hablar en lenguas, es un distintivo que jamás debe perderse.

Pregunta de reflexión o aplicación: ¿Qué piensa de los que hablan en lenguas en voz alta, interrumpiendo la predicación?

II- TODO DECENTEMENTE

Luego de que Pablo establece que la profecía tiene la prioridad sobre las lenguas, nos deja ver que lo anterior no significa que estas últimas se han de prohibir. Pero finaliza el capítulo dando una instrucción más: Ordena que, durante el culto todo se realice, en primer lugar, decentemente. La palabra que utiliza aquí el apóstol es eusjemónos, y el vocablo puede denotar lo siguiente:

1  Correctamente

Para lograr hacer algo de manera correcta se deben seguir las instrucciones. Pablo pide que se sigan las instrucciones dadas por él en esta sección para que se actúe de manera correcta. Cada uno de los que participa del culto debe poner atención a todas las normas y apegarse a ellas para no salirse de control. Desde el momento en que se dan indicaciones en la Escritura sobre la forma de adorar, se ha de comprender que no ésta no se realiza según el pensamiento de cada uno, sino que existe un orden al que cada creyente debe apegarse; no es a criterio personal, si seguimos las indicaciones bíblicas haremos las cosas correctamente.

2- Adecuadamente

Hay acciones que, dependiendo del lugar, el propósito, o el enfoque, tienen su forma de realizarlas, por lo que uno debe aprender a cómo comportarse ante cada situación en particular. Las instrucciones de Pablo tienen que ver con el culto público. Lo que podemos llevar a cabo en nuestros momentos devocionales privados, no siempre podremos realizarlos en nuestras reuniones en el templo. El consejo paulino es que se debe actuar de manera adecuada, tomando en cuenta que a nuestras reuniones entrarán también indoctos o incrédulos (v. 23). No todos los que asisten al templo son gente convertida a Cristo. Aunque éstos pueden gozarse al ver a un creyente hablando en lenguas, los inconversos y los recién convertidos no serán edificados si no se les comparte la palabra en un lenguaje que entiendan. Así que lo que parece adecuado en algunas circunstancias, en otras no lo será.

3- Con dignidad

La palabra que usa Pablo tiene también el sentido de dignidad y decoro. Entre los pueblos paganos la religión se distinguía por su inmoralidad y por degradar la dignidad del hombre. Tenemos el caso de los profetas de Baal, quienes pensaban que sajándose obtendrían respuesta de su ídolo (l Reyes 18:28). Los corintios, provenientes de un trasfondo idolátrico, seguramente no desconocían las prácticas religiosas de su época, en las que predominaban las borracheras, la glotonería y otras perversiones. En contraste, el culto al Señor siempre se ha de hacer con responsabilidad, decoro y respeto a los demás y a sí mismo, sin desvirtuar ni degradar.

Pregunta de reflexión: ¿Qué acciones que pudieran considerarse “indecentes” le ha tocado ver en otras religiones o sectas?

III. TODO CON ORDEN

Para referirse al “orden”, Pablo usó la palabra táxis que denota secuencia, sucesión o armonía, es decir, que hay tiempo para cada cosa, y en el uso de ese tiempo se debe actuar con el esmero necesario.

1- En el tiempo adecuado

El culto de los corintios se describe como que cada quien actuaba según el criterio personal. Cada quien participaba en el tiempo en que recibía algún mensaje, o cuando las lenguas se manifestaban, sin considerar si era el momento adecuado. Es por ello que el apóstol Pablo ordena que tanto los que profetizan y los que hablan en lenguas lo hagan en un debido orden, permitiendo la participación de todos. La mención de las mujeres en los versículos 34-35, sugiere que éstas también interrumpían el servicio, discutiendo en voz alta mientras alguien profetizaba o enseñaba (Eduardo A. Hernández. Biblia de estudio: LBLA). Por ello Pablo les pide callar, lo cual no indica que les prohibiera ejercer algún don o ministerio, pues en l Corintios 11:5 señala que ellas también pueden profetizar.

Orden, por tanto, es adecuar los tiempos para dar participación a cada actividad que se ha de llevar a cabo en el culto. El culto está compuesto de varias partes, y puede variar de una congregación y otra, pero el apóstol Pablo exhorta a que todo se acomode correctamente a fin de que se cumpla el propósito de la edificación y la enseñanza. Hay un tiempo señalado para cada participante, sea que tenga salmo, doctrina, lengua, revelación o interpretación (14:26). Si todo tiene su tiempo asignado, no es correcto salirse de ese orden.

2- En obediencia a la Palabra

Otro factor importante en este asunto es el hecho de que, si hay un orden, es porque también hay autoridades encargadas del mismo. Por lo tanto, es importante consultar y someterse a quienes tienen la autoridad, sea el pastor, los líderes, o los dirigentes del culto. La pregunta de Pablo, ¿acaso ha salido de vosotros la palabra de Dios, o sólo a vosotros ha llegado? (v. 36), es una amonestación contra quienes creen tener el monopolio de la verdad, y no están dispuestos a obedecer a sus lideres. Por tanto, el apóstol los exhorta: Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor (v. 37). La espontaneidad en el culto y la adoración genuina y la espiritualidad no están peleadas con la obediencia a aquellos a quienes el Señor ha puesto a cargo de la grey.

Pregunta de reflexión: ¿”Darle libertad al Espíritu Santo significa que las actividades del culto siempre deben ser espontáneas y no programadas?

CONCLUSIÓN

El fervor, la espontaneidad, la sinceridad y el gozo son ingredientes importantes en nuestro culto al Altísimo. No obstante, no se ha de olvidar que Dios mismo, a través de su Palabra nos llama a adorarle siguiendo sus instrucciones. El orden en el culto también es de suma importancia. En primer lugar, debemos reconocer que la prioridad en el servicio es la edificación de todos los creyentes, los dones que cumplen este propósito tienen prioridad, por tanto. En segundo lugar, debemos cuidar que las cosas se hagan con la decencia o decoro correspondiente, y con el orden establecido. Seguir las normas no es tan difícil, sólo se requiere la disposición de cada uno para que nuestros cultos resulten en bendición de todos los asistentes.

Aprendimos

1-. ¿Por qué Pablo sostiene que mayor es el que profetiza?

  1. ¿Qué instrucciones da el apóstol acerca de los que hablan en lenguas?
fuente: libro de la teologia del culto en su tema 20

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