• En el Universo no existe un solo cuerpo que se encuentre en reposo absoluto.
  • Un objeto en reposo sobre la mesa no está en reposo, porque la mesa se mueve siguiendo el movimiento de rotación de la tierra, la tierra se mueve por el movimiento de translación con respecto al sol, el sol se mueve siguiendo el movimiento dentro de la elíptica de la vía láctea, la vía láctea se mueve en comparación con otras galaxias, las galaxias se mueven porque el universo se expande… (Wikipedia).
  • Estancar: detener, parar, suspender el curso… (Larousse).

Jesús no suspendía su trabajo. El concepto que tenía de su misión, lo expresaba de la siguiente manera: …Y les dijo: Id, y decid a aquella zorra: He aquí, echo fuera demonios y hago curaciones hoy y mañana, y al tercer día termino mi obra (Lucas 13:31-32).

Cuando los fariseos querían que Jesús detuviera su obra, les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo (Juan 5:17). El Señor también afirmó: Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar (Juan 9:4).

El apóstol Pablo habla acerca de su filosofía de trabajo, parecido a lo expresado por Jesús cuando escribe:
No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, [no se detiene] por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús. Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús (Filipenses 3:12-14).

El apóstol sugiere que en su ministerio ha establecido metas inmediatas y otras lejanas o mediatas.

Cierto filósofo lo dijo de la siguiente manera: Si el hombre no piensa en lo que está distante, hallará pesaroso lo que está cerca.

Lo que motiva nuestra conducta, lo que dinamiza y mueve a la acción, no permitiendo el estancamiento, son las metas mediatas, Cristo nos manda esperar su venida, también nos dice: se fiel hasta la muerte… Ambas son metas lejanas.

Pero la mayor parte de la gente rara vez piensa con seriedad en el futuro, son más las personas que fallan por carecer de metas que por falta de talento, habilidad o experiencia, lo que no han tenido en la vida ha sido algo por qué luchar.

El estancamiento es igual a fracaso, pereza, indolencia, negligencia. Como siervos del Señor no deben tener cabida en nuestras vidas ninguna de estas actitudes.

Como líderes debemos proponer metas y ser diligentes por alcanzarlas y seremos exitosos.

El la Cd. de Veracruz circulaba un autobús urbano que en el parachoques posterior mostraba la siguiente leyenda: No me sigas ando perdido.

Si un líder carece de metas está perdido y lo que es peor, las personas bajo su dirección también lo están. ¡Cuántos esfuerzos desperdiciados! Es momento oportuno para hacer un alto y reflexionar:

  • ¿Qué he hecho? Si has logrado algo, ¡Gózate!, pero da la gloria a Dios.
  • ¿Qué he dejado de hacer? Muchas oportunidades perdidas; muchos deberes incumplidos.
  • ¿Qué haré este nuevo tiempo? Tiempo es de formar nuevos planes sin detenerse.
  • ¿Cuánto tiempo me resta? El tiempo es corto y es preciso redimirlo.

Tras este ¡Alto!, sigue adelante. Es interesante considerar lo que dice el apóstol Pablo y que puede estar ocurriendo a nuestras vidas.

¿Qué quiere decir el apóstol cuando dice: prosigo a la meta…?
Puede ser que Dios nos sigue proponiendo metas nuevas para nuestro ministerio. En ocasiones el Todopoderoso introduce sus propias metas a nuestro proyecto de vida, o aun si no tuviésemos metas propias. Así sucedió con Abraham, Moisés, David, los apóstoles, el propio Pablo.

Ejemplos sorprendentes de hombres elegidos por Dios ¡Él tratará con nosotros antes o después! Debemos reconocer humildemente que Dios nos llama, no porque seamos los mejores, ni los más idóneos. Él nos llama porque es soberano. Aceptemos las metas que el Señor ponga en el futuro, tal vez lo haga para que no quedemos estancados.

Seguiré avanzando

Pero hoy quiero decirte que lo intentaré, que seguiré avanzando, no sé cuantas veces tropiece porque estoy seguro que tropezaré, pero no me quedaré en el suelo, me levantaré cuantas veces sea necesario, no me rendiré tan fácil, no me daré por vencido, después de conocerte mi vida jamás ha vuelto a ser la misma y por ello hay miles de razones por las cuales tengo que seguir avanzando.

Quizá me sienta triste, pero sonreiré al recordar que tú tienes un final hermoso para mí, quizá en algún momento me darán ganas de colgar los guantes, sin embargo lucharé cada día de mi existencia por tratar de agradarte. En algunos momentos me sentiré solo, pero cerraré mis ojos y dejaré que me abraces, en algún momento me sentiré defraudado por los que me rodean, pero en esos momentos recordarte que mis ojos están puestos en ti (Enrique Mendoza).

Con la ayuda del Espíritu Santo podremos decir como el Apóstol: He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida. (2 Timoteo 4:7, 8).

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