VERSICULO CLAVE: Job 3:25

«Porque el temor que me espantaba me ha venido, y me ha acontecido lo que yo temía».

El angustioso silencio al final del capitulo 2 es roto por la larga y poética lamentación de Job en el capitulo 3. El había sufrido la pérdida de sus hijos e hijas, además de sus posesiones, y sufría de unas dolorosas úlceras en todo el cuerpo. Apenas podemos imaginar su sufrimiento en esos momentos.

Aunque Job no ha hablado mucho hasta este momento, el capitulo 3 registra el discurso en que lamenta haber nacido, el hecho mismo de existir y la desesperanza que siente. Percibimos la profunda angustia en la palabras de Job. Este capítulo nos hace pensar en el propósito de nuestro nacimiento y de nuestra vida. Por tanto, esta lección puede ayudar a los alumnos a identificarse con los que sufren y como respuesta, servir como fieles ministros.  Job 3 es el principio de los ciclos de poesía que encontraremos en el resto del libro. El capitulo 3 es la queja o lamentación de Job, la cual va seguida por un texto en el cual algunos expertos identifican tres ciclos poéticos: capítulos 4 a 14, capítulos 15 a 21 y capítulos 22 a 27, seguidos por un intermedio sapiencial en el capitulo 28. Los tres amigos de Job responden a sus lamentaciones del capitulo 3 en los capítulos que le siguen, dentro de esta secuencia básica de discursos: Elifaz‐Job‐Bildad‐Job‐Zofar‐Job.

LEA: Job 3:1-5, 7-11, 13-17, 20‐26

Esta lección se refiere a un tiempo en que Job paso por circunstancias mucho más angustiantes que cuanto nosotros pudiéramos considerar un «mal día». En este capitulo, Job lanza un desgarrador grito de angustia y de sufrimiento. Pone en tela de juicio la razón de su nacimiento, y hasta su existencia misma, en un intento de entender el motivo de su sufrimiento. A medida que estudie este capítulo, piense en la manera en que usted responde al sufrimiento de otros, y como podría mostrar el amor de Cristo.

I. JOB MALDICE HABER NACIDO

A. Tinieblas y pesadumbre Job 3:1‐6
Después de haber estado sentado con sus amigos en silencio durante siete días y siete noches (véase Job 2:13), Job rompió el silencio con un arrebato de lamentación. Maldijo el día en que había nacido, y preparé la escena para un ciclo de discursos que continuaré a lo largo de gran parte del libro. En las Escrituras encontramos otras lamentaciones semejantes (véase Jeremías 20:14‐18; Lamentaciones 3:1‐18). Aquí, Job pronuncia una serie de declaraciones como imperativos. Como tales, son la expresión de su anhelo (Job 3:3-6).

Job no veia nada de bueno al dia en que había nacido. Podemos percibir la angustia que sale de lo mas profundo de su ser. Sus pérdidas habían sido insoportables. Solo pensar en su condición bastaba para que la angustia se apoderara de él.

Habla con un lenguaje poético, marcando un contraste entre la luz y las tinieblas respecto a ese dia. Habrá querido que el día de su nacimiento nunca hubiera ocurrido (v. 6). Observe que, aunque Job maldijo claramente el día en que había nacido, no le echó la culpa a Dios ni lo maldijo.

Solo podemos imaginar la reacción inicial de los amigos de Job, que habían llegado hacia poco para acompañarlo (véase Job 2). Muchas veces, cuando las personas visitan a alguien que esta sufriendo, tienen un discurso preparado para los sufrientes. .. pero se dan cuenta de que no se han preparados para enfrentar la cruda emoción que producen los sufrimientos. El dolor es real, y con frecuencia, difícil de presenciar.

B. El dolor de la pérdida Job 3:7‐10
Muchos expertos afirman que el dolor que experimentamos por una pérdida tiene etapas: negación, enojo, regateo, depresión y finalmente aceptación. Aunque desconocemos todo lo que sintió Job, sus palabras del 3:1‐10 parecen reflejar una tenebrosa depresión. Debemos leer las palabras de Job con la intención de reconocer el efecto que esta condición tiene en una persona. El dolor puede nublar nuestra capacidad de ver el cuadro general de la Vida.

Podemos percibir la tristeza de Job en su deseo de que la noche hubiera sido estéril y no hubiera habido gozo en ella (Job 3:7); que aquellos que maldicen el dia, hubieran maldecido ese dia (v. 8) y de que las estrellas de la mañana no hubieran alumbrado, que no hubiera esperanza alguna de ver la luz del día (v. 9). Es posible que la expresión «los que maldicen el día» (v. 8) se refiera a «maldecidores profesionales» de ese tiempo (véase Números 22‐24). Esto posiblemente era para enfatizar aún mas el fervor del deseo de Job.

Este pasaje termina cuando Job maldice el día en que nació; lamenta que la matriz de su madre no hubiera estado cerrada. De haber estado cerrada. él se había librado de todos sus problemas (v. 10). Aquí, «maldecir» significa expresar una amarga angustia ante una situación.

Las palabras de Job representan el limite de la desesperación, puesto que las Escrituras describen a Dios como Aquel que abre el vientre (p. e., Génesis 29:31). Job no quiso maldecir a Dios, ni lo hizo. Sin embargo, alcanzo el punto en que maldijo su propia existencia.

El libro de Job presenta con franqueza que los hijos de Dios también se angustian. Encontramos las profundas heridas de un hombre que experimento un sufrimiento y una pérdida extraordinaria.

Los cristianos hemos sido llamados a ministrar a los que sufren; a sanar sus heridas en vez de no prestarles atención o, peor aún, intensificar su dolor con unas palabras insensibles. Conforme seguimos con el estudio del libro de Job, es importante que tengamos presente que este hombre justo expreso su dolor sin maldecir a Dios. Lo mejor que podemos hacer es mostrar compasión, sin criticar cuando alguien exprese también su dolor.

II. JOB LAMENTA SU EXISTENCIA

A. Los porqué Job 3:11-16
A partir del versículo 11, después de expresar sus tristes deseos Job comienza a hacer preguntas difíciles sobre la razón de que estén pasando todas esas cosas. ¿Por qué no murió al nacer, realidad demasiado común en aquellos tiempos (Job 3:11)? ¿Por qué sus padres no se habían negado a cuidar de él (v. 12)? Son preguntas que surgen de su frustración, de su agonía, de su dolor ante las circunstancias que le había tocado vivir. Observe el contraste entre el tono de estas preguntas y los versículos 13‐15. Pensaba que habría podido estar descansando en paz, como los grandes hombres de su tiempo que ya habrían ido a la tumba. Desde su punto de vista, la muerte parecía algo deseable. En cambio, en esos momentos estaba sufriendo de una manera terrible.

Vemos el tono poético de este pasaje también en la manera en que regresa a la realidad de la situación, haciendo otra pregunta mas en el versículo 16: ¿Por qué no habría nacido muerto? Su desesperación era real, pero no podía cambiar las circunstancias.

Las preguntas de Job estaban dirigidas al corazón mismo de la existencia humana. Cada persona tiene su propio punto de vista sobre la vida; las experiencias de cada cual afectan su manera de percibir la vida. Puesto que no podemos ver el futuro, los momentos difíciles posiblemente nos sugieren que ese futuro será desagradable. Esos son los momentos en que nuestra confianza en Dios puede enfrentar su mayor desafío.

Las palabras de Job en el capitulo 3 parecen sorprendentes, si las consideramos a la luz de la descripción de su persona en el capitulo 1. Job no habla de lo que Dios hizo por él en el pasado. El había recibido grandes bendiciones de su bondadoso Dios. En cambio, nos da la impresión de que su intenso sufrimiento lo ha consumido. No reflexiona en lo que su vida fue una vez. En medio de aquel presente, Job se centra en su angustia y sus terribles sufrimientos.

B. Las preguntas sobre la muerte Job 3:17‐19
Job sigue reflexionando sobre la muerte en los versículos 17‐19. Ve el lugar de los muertos como un tranquilo lugar de descanso, donde no hay problemas. Ve en la muerte un lugar donde los malvados no pueden causar problemas, los esclavos son libres, e incluso las divisiones de clase y las estructuras sociales ya no existen, porque allí estén juntos los pequeños y los grandes. Como tal, le parece un lugar mejor que la tierra. Debemos recordar que Job dijo todo esto mientras soportaba angustia, pérdidas y sufrimientos terribles. Sus palabras no tienen como fin enseñarnos acerca de la naturaleza de la muerte, sino que sintamos la profundidad de su angustia.

Es interesante que reflexionemos sobre la mención que hace Job de los malvados, los cansados, los cautivos, los grandes y los pequeños. Los malvados ya no pueden seguir causando problemas. Los cansados encuentran descanso, los esclavos son libres y todos, sean pequeños o grandes, están libres de las luchas de la vida cuando llegamos al fin de nuestra existencia en esta tierra. La visión que Job tenía de la muerte era muy limitada, puesto que perdía de vista el juicio que tienen que enfrentar los malvados. También pierde la perspectiva respecto al gran plan de Dios para todos, como Aquel que ordena nuestros días y nuestros pasos. Job estaba obsesionado con el pensamiento de que la muerte le puede dar descanso de su sufrimiento.

RESPUESTA A LA PALABRA

En la vida suceden muchas cosas que estén fuera de nuestro control, desde el momento y el Lugar de nuestro nacimiento, e incluso muchas de las circunstancias que enfrentamos en los primeros años de nuestra vida. Las personas viven muchas veces bajo eI peso de cosas que no pueden controlar, muchas de ellas han sucedido tiempo atrás. Aunque es cierto que hay muchas cosas que no podemos controlar, sl podemos escoger Ia manera en que responderemos a ellas. Somos hijos de Dios y, como Job, podemos seguir confiando en El, incluso cuando enfrentamos las mas difíciles circunstancias.

III. LA DESESPERACION DE JOB EN EL SUFRIMIENTO

A. Cercado Job 3:20‐23
Los «¿porqué?» de Job continúan mientras se pregunta por qué alguien tiene que seguir viviendo cuando enfrenta una angustia tan terrible (Job 3:20‐23). La mención de «dar luz» en el versículo 20 se refiere al hecho de estar vivo sin que se le permita morir. Job hablo también en términos más generales, refiriéndose a los «que esperan la muerte», el grupo de personas al cual él mismo pertenece.

En el versículo 23 encontramos dos expresiones interesantes. En primer lugar, Job se pregunta por qué se le da vida a un hombre que ni siquiera sabrá donde ir. Su propio camino estaba oculto, en el sentido de que no era capaz de entender o controlar lo que tenía por delante. ¿Podría el futuro haber sido mejor para él? Lo cierto es que el futuro de cada ser humano esta oculto; es un misterio que solo Dios conoce.

También en el versículo 23, Job afirma que Dios lo ha «encerrado». Como señalamos anteriormente en esta unidad, las cercas eran aquello que los pastores usaban para su rebaño. Servían como refugio protector para mantener seguros a los animales. También eran barreras para mantener alejado del rebaño a los depredadores. En el 1:10, Satanas le reprochó a Dios que había puesto un cerco protector alrededor de Job (véase Job 1:10). Observe el contraste: ahora Job mismo es el que ve el cerco como algo que prolonga su sufrimiento.Ese sufrimiento le impedía enfocar su vida desde una perspectiva correcta.

B. Lo que temia ha sucedido Job 3:24‐26
Job había llegado a su punto mas bajo (Job 3:24). Habia perdido el apetito; en vez de alimentarse, solo gemía por su terrible situación. La gravedad y abundancia de sus sufrimientos se puede notar en esta expresión poética: «Mis gemidos corren como aguas». Job se encontraba en un estado de constante agitación.

En los versículos 25‐26, la descripción poética del sufrimiento se hace mas penetrante con las cuatro declaraciones directas que hace Job. Al leerlas, recordemos que brotaron de lo mas profundo de su calamitosa condición. Por ejemplo, los comentaristas hacen notar que el versículo 25 se podría resumir de la siguiente manera: «Mi peor pesadilla se ha vuelto realidad». Sus mayores temores como padre y como hombre de elevada posición y grandes Logros se han convertido en su presente.

Es posible que Job también haya temido las pruebas y los sufrimientos que le podían sobrevenir en el futuro. Tengamos presente que nosotros, los lectores, podemos mirar detrás del escenario y presenciar la intervención de Satanás en las pruebas de Job, asi como la gracia de Dios que protegió su vida. Job no tuvo el beneficio de leer este relato de su vida, de manera que ciertamente sus temores resultan comprensibles.

Job termina describiendo sus luchas internas (v. 26). No tiene paz, no tiene tranquilidad y no encuentra descanso alguno. Todas estas cosas han sido reemplazadas por el caos. Las luchas de Job no eran solamente físicas, sino también espirituales, emocionales y de relación con otros seres humanos.

Es interesante que Job aflorara la paz, el silencio y el reposo, y no sus posesiones o sus bienes materiales perdidos. Cuando su vida se deshizo alrededor de él, las cosas materiales se desvanecieron. Todo lo que quería era descansar de los sufrimientos.

La edificación de nuestra fe y la superación de nuestros temores tienen su mayor eficacia en los buenos tiempos de la vida. Entonces, cuando Lleguen los tiempos difíciles, estaremos mejor preparados para soportarlos.

También es importante que mantengamos siempre presente Ia esperanza al enfrentar los temores. Aunque parezca difícil hallar un mensaje de esperanza en el libro de Job, debemos tener algo en mente: en medio de sus sinceros sentimientos de angustia, Job mantuvo una confianza firme en Dios y el reconocimiento del valor de su vida. Es importante que tengamos presente siempre estas importantes verdades cuando enfrentemos los tiempos difíciles.

¿Le parece sorprendente que Job se expresara con esta larga y triste lamentación? Si al leerla nos puede parecer deprimente, vivirla es algo casi incomprensible. Aunque nunca pasemos por lo que Job vivió, sin duda alguna tendremos que enfrentar la angustia, el sufrimiento y la pérdida en diversos momentos de nuestra vida. Sepamos o no cuál es la causa de nuestro sufrimiento, debemos confiar en Dios, y prepararnos para consolar a otros en su sufrimiento.

¿Cómo puede ayudar usted a los que sufren? En primer lugar, escúchelos. Guarde sus consejos para cuando se los pidan. Después ofrezca ayuda práctica a quien la necesite. Por último, exprese y muestre el amor de Cristo. Recuerde que incluso su presencia misma le da a la persona afligida la seguridad de que no esté sola. Hay alguien que los estima de verdad.

fuente: guia del maestro – editorial vida.

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