Job was a very successful and wealthy family man. He was blameless in the sight of the Lord. The Lord allowed Satan to test Job, knowing that Job would remain faithful to Him. Job lost his family, his wealth, and his health. Even in the midst of his difficulties, he still believed that God was good. He had three friends who tried to counsel him on what he had done to cause God to punish him this way. In the end, God rewarded Job’s faithfulness and restored all that Job had lost twofold.

Puede ser difícil saber qué decirle a alguien que esta sufriendo o llorando la pérdida de un ser amado. Sin embargo, es posible que sea más difícil aún saber qué no debemos decir.

«Si tú dispusieres tu corazón, y extendieres a él tus manos…entonces levantarás tu rostro limpio de mancha, y serás fuerte, y nada temerás». Job 11:13, 15

Esta lección analiza a los tres amigos de Job, quienes, tal vez con la mejor de las intenciones, aumentaron su sufrimiento con sus especulaciones faltas de toda sensibilidad. Mientras que Job se mantuvo justo y fiel a Dios durante todas sus pruebas, la respuesta de sus tres amigos solo se podrán calificar de hiriente en el mejor de los casos. La lección de hoy nos ayuda a reflexionar en nuestras reacciones para con las personas que sufren, y tal vez incluso enfrentar nuestras propias actitudes criticas o insensibles. En vez de estas actitudes, debemos estar dispuestos a ofrecer amor, ayuda y apoyo.

I. HABLA ELlFAZ

Job 4:1‐8, 18‐21;5:8‐78
Elifaz fue quien respondió primero a la angustiada lamentación de Job. Comenzó con elogios, recordando cómo él había llevado ayuda, fortaleza y estabilidad a otras personas (Job 4:3, 4). Sin embargo, estos elogios no reflejaban por complete la intención de Elifaz, porque después hizo hirientes declaraciones de corrección.

El primer tema que tocó Elifaz fue el desaliento de Job y lo reprendió por su desánimo. ¿A caso no se debería sentir más bien seguro y lleno de esperanza (vv.5,6)? Con esta insinuación, dudó de la integridad de Job, porque un hombre realmente intachable debía sentirse seguro.

Más aún, Elifaz insinuó que Job tenía que ser culpable de algún pecado terrible por todas las calamidades que habían venido sobre él. (vv. 7, 8). En aquellos tiempos era creencia general que los problemas eran señal de que se había obrado de manera indebida. Para sostener esta idea, Elifaz describió una vision en la cual se revelaba que solo Dios es santo, que los seres humanos son impuros y que la vida humana es fugaz (W. 12, 18‐21). Bajo esta luz, a Job le correspondía arrepentirse cuanto antes.

Así, según pensaba Elifaz, teniendo en cuenta las gloriosas maravillas y la maravillosa compasión de Dios, lo mejor que podía hacer Job era clamar a El. De lo contrario, debía aprontarse a sufrir mas calamidades, porque si bien es cieno que Dios salva a los necesitados, también des‐ hace los planes de los obradores de maldad (vv. 9‐17).

Debemos reconocer que Elifaz dijo algunas verdades acerca de los atributos de Dios. Sin embargo, también usó su hermoso discurso para acusar a Job, quien era un hombre justo. Se equivocó respecto a Job y también respecto a las calamidades que había sufrido. Job no estaba sufriendo a causa de algún pecado. Por tanto, aunque Elifaz haya tenido razón en algunos aspectos, estaba errado en su juicio sobre el corazón, la intención y la justicia de Job.

II. HABLA BILDAD Job 8:1‐22

Cuando Bildad tomó la palabra, le hablo a Job de una manera mas dura aún que Elifaz. Bildad sentía que las palabras de Job eran como viento impetuoso: inútiles, solo ruido (8:2; Job ya había hablado en los capítulos 6 y 7). También se dedico a sermonear a Job sobre el carácter de Dios, recordándole que El es justo y recto, insinuando por tanto que Job debía estar recibiendo su merecido (v. 3). Después llevo la discusión a un nivel más profundo, afirmando con frialdad que los hijos de Job habían muerto como castigo por haber pecado (v. 4). Estas duras palabras se dirigian a un padre que lamentaba la muerte de sus hijos, aunque es cierto que reflejaban una vision del pecado y sus consecuencias que era corriente en aquellos días.

Después de esto, Bildad quiso dar algunos consejos a Job (W. 5‐7). Dando por sentado que Job no era puro ni recto, lo que necesitaba era el perdón y la misericordia de Dios. Por supuesto, sabemos que su consejo estaba errado (véase 1:1, 8), ya que el sufrimiento de Job no era consecuencia de pecado alguno.

Bildad basaba sus enseñanzas en la sabiduría de los antiguos que habían vivido antes que ellos (vv. 8‐10). Las creencias antiguas afirmaban que los pecadores sufrían al recibir de Dios su justo castigo, mientras que los justos eran bendecidos con salud y prosperidad. Aunque esta creencia, llamada por algunos «Teología de la retribución», era corriente, la literatura sapiencial de las Escrituras también hace notar que este principio no siempre se cumple en la vida real. En el Eclesiastés (p.e., 7:15) se nota esto de manera especial. Por tanto, es prudente observar que el sufrimiento no es forzosamente una señal de pecado.

Bildad uso tres ilustraciones descriptivas tomadas de la naturaleza para ayudarse en este punto (Job 8:11, 12, 14-49). Estas tres ilustraciones son muy váidas y más cuando se aplican a la vida precaria y frágil de alguien que se olvida de Dios (v. 13). Sin embargo, Bildad estaba equivocado al aplicárselas a Job.

Este amigo de Job resumió su discurso afirmando que Dios no rechaza a una persona intachable, ni causa que prospere una persona malvada (Job 8:20‐22). Job respondería más tarde a este resumen de su amigo, haciéndole notar que a veces, los malvados sí prosperan y los justos si sufren (cf. 9:22‐24; 12:6; 21:7). En el Nuevo Testamento se enseña y muestra de forma clara esta realidad, sobre todo a través de los sufrimientos del mismo Cristo.

III. HABLA ZOFAR

Job 11:1‐20
Zofar, el tercer amigo de Job, pronunció el discurso mas duro de todos, declarando fríamente que Job era culpable de pecado, y acusándolo de decir palabras vacías, falsas y burlonas (Job 11:1‐4). También presentó una imagen falsa de Job, quién ni reclamaba para sí una perfección sin pecado, ni afirmaba tener una comprensión de Dios carente de defectos. Job había hablado de ser impecable en contraste con los malvados (véase Job 6:30; 9:20‐22;10:7) y ademas, estaba muy consciente de su falta de perfección (7:21).

Este amigo también acusó a Job de no conocer la sabiduría y los caminos de Dios (11:5‐12). Con palabras que difícilmente reflejaban el corazón de un verdadero amigo, su arrogancia y su sarcasmo alcanzaron su punto mas elevado en el versículo 12, donde insinuó que Job era un hombre necio, que su potencial de sabiduría no es mayor que el de un asno montés.

De esa manera, Zofar llegó a la conclusion de que Job necesitaba arrepentirse (Job 11:13‐15). Bastaba que se arrepintiera, le dijo, para que quedara libre.

Por último, le predicó sobre los numerosos beneficios de la restauración (W .15‐19), que traerán para Job una profunda liberación del terror, la desesperación y la vergüenza por las que estaba pasando en esos momentos (véase Job 7:4, 13‐16; 10:15‐20). Esta claro que Zofar consideraba que Job era uno de los peores entre los pecadores. Sus aterradores palabras del versículo 20 solo se intensifican porque sabemos que, a pesar de las acusaciones, Job era un hombre integro y justo.

Zofar dio por seguro en su arrogancia que conocía la razón de los sufrimientos de Job, lo acusó, saltó a conclusiones falsas y emitió juicios sobre la posición de Job delante de Dios. En resumen, respondió a la necesidad de Job con juicio y no con amor. Como tal, nos sirve de poderoso ejemplo de la manera en que no debemos responder a quienes están en medio de una necesidad.

LLAMADO AL DISCIPULADO

¿Cuál es su primera reacción cuando usted recibe noticias de que alguien conocido ha sufrido una gran pérdida? ¿Se siente inclinado a preguntarse si esa persona se buscó lo que le ha pasado, ya sea por acciones poco inteligentes, o por una manera impía de vivir? ¿Comienza a preparar una respuesta nacida de su propia sabiduría y de su propio entendimiento para decirle a la persona cómo se debe sentir y cómo debe reaccionar?

Por lo general, la respuesta mejor y más amorosa cuando alguien esta sufriendo, suele ser también la mas sencilla: orar por esa persona y después buscar maneras palpables de ayudarla. Al hacerlo, usted reflejara la condición de siervo y la compasión de Cristo. Ademas abrirá una puerta para ministrar a esa persona en el futuro.

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