La valentía no es la ausencia del temor, es hacer lo que se teme hacer. Es tener el poder de
dejar lo conocido y avanzar con firmeza hacia un nuevo territorio. No puede haber valentía
si no estás atemorizado.
—Eddie Rickenbacker

La valentía es estimada correctamente como la primera de las cualidades humanas porque
es la que garantiza todas las demás.
—Winston Churchill.

L a valentía tiene una poderosa base contenida en el conocido texto: Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas (Josué 1:9).

No temas ni desmayes… se le dijo a Josué. El miedo siempre antecede a la valentía y de hecho ésta no existe si no se vence el miedo. Ante el temor se puede huir o enfrentar la adversidad y vencerla. El gigante Goliat infundía pavor, pero David lo derrotó. Los jóvenes hebreos fueron amenazados con el horno de fuego, pero no se rindieron. Daniel enfrentó a los leones y la reina Ester se presentó ante el rey Asuero diciendo: si perezco, que perezca.

Recuerdo que a la edad de doce años me encontré con un escenario espantoso: cerca de Gómez Palacio, Durango, estallaron dos camiones llenos de dinamita al paso de un tren de pasajeros y volaron doscientos cincuenta cuerpos en pedazos. Yo vivía a cuatro kilómetros del lugar y de curioso fui a ver el accidente. De pronto, y a mi corta edad, me encontré solo y rodeado de fragmentos de cadáveres; piernas, brazos, cabezas, intestinos, la situación era para salir huyendo despavorido, pero con la presencia de Dios me quedé mucho tiempo en aquel dantesco infierno. Esa experiencia me marcó para vencer el miedo y enfrentar los retos con valor.

No son los más inteligentes, ni los más habilidosos quienes han logrado las grandes proezas, sino los más valientes, los más decididos; los que a pesar del miedo se han lanzado a realizar las empresas difíciles y peligrosas. …al reino de los cielos se hace fuerza, y los valientes lo arrebatan, dice la Palabra de Dios (Mateo 11:12 RV 1909).

El sustento de la valentía se encuentra en la promesa dada a Josué: no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas. y también en las palabras de David, en el muy conocido Salmo 23: Aunque ande en valle de sombra de muerte, No temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: Tu vara y tu cayado me infundirán aliento

En el propósito de alcanzar almas para Cristo, dentro del Plan Regulador a nivel nacional, se requiere una muy alta dosis de valentía. Seguramente que alcanzaremos la meta porque Dios está con nosotros y además la naturaleza del trabajo a realizar rebasa todos los proyectos humanos, porque éste es un plan divino preparado desde la eternidad; es el amor del Padre enviando a su Hijo para salvar a la humanidad y usándonos como instrumentos para que este mundo conozca que hay un Salvador, el cual es Jesucristo.

No debemos buscar la salvación de las personas por los números sino por el amor a ellas y que nos mueva la pasión y el Espíritu Santo para lograr que se rindan a los pies del Señor, pero hemos de reconocer que también existe en un buen número de pastores el deseo de tener una mega iglesia. Sí es posible, aun cuando se viva en un pequeño poblado, pero nos hace falta la valentía, la determinación, el empuje, la visión y las metas definidas. La causa de no lograr el éxito en la mayoría de los casos, es el temor a fracasar.

El temor al fracaso impide lanzarse a grandes proyectos, pero es preferible no lograr las metas habiéndolo intentado que no intentarlo. He escuchado decir muchas veces “no se puede” cuando no se ha procurado ni una sola vez. La valentía es indispensable para llegar a la cima. Sí se puede, pero hay que empezar a dar el primer paso confiando en que Dios nos dará la victoria.

Prefiero acompañar a Josué y Caleb diciendo para nosotros son pan comido, y desafiar a los gigantes y a los grandes obstáculos en la Tierra Prometida, que unirme a los diez espías pusilánimes que desanimaron al pueblo israelita diciendo que esa tierra se come a sus habitantes. El Señor está con nosotros como poderoso gigante y en Dios haremos proezas, y él hollará a nuestros enemigos.

fuente: aviva 18, edición enero 2016

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